Correo de lectores

Señor Director del diario La Calle:

Me dirijo a usted y a través de este medio a las autoridades y a la comunidad toda, con una profunda preocupación —y también con bronca— por los hechos delictivos que se vienen repitiendo en nuestra ciudad.



En los últimos tiempos ya son varios familiares, amigos y vecinos los que han vivido situaciones realmente dolorosas: entraderas en viviendas, robos de pertenencias, máquinas de trabajo, motocicletas y bicicletas, incluso cortando candados sin ningún tipo de reparo. Los “amigos de lo ajeno” parecen estar a la orden del día.

En las últimas semanas se registraron numerosos hechos en el barrio Santa Teresita, pero la realidad es que no hay barrio que se salve. La inseguridad dejó de ser un problema aislado para convertirse en una sensación constante. No importan las alarmas ni las cámaras de seguridad —que hoy prácticamente todas las casas tienen, y está perfecto— porque aun así los delitos ocurren. Como ciudad, siento que hemos perdido la batalla.

A esto se suma otro factor que termina de completar un combo perfecto para los ladrones: la falta de iluminación adecuada. Es cierto que desde el municipio se han hecho trabajos para mejorar los espacios públicos, pero no alcanza. Cuando una luminaria se rompe, el tiempo de respuesta es excesivo. Lo digo en primera persona: he realizado reclamos y, con suerte, pasan meses hasta que se arregla una luz. Calles oscuras, barrios enteros mal iluminados y vecinos cada vez más expuestos.

Ya no se puede vivir tranquilo en mi querida Concepción del Uruguay. Hay asaltos, robos constantes y hechos de violencia que antes eran impensados. Hace poco tiempo, una chica fue apuñalada para robarle el celular. Situaciones así nos generan miedo, impotencia y una enorme tristeza.

No escribo estas líneas para señalar con el dedo, sino para manifestar una preocupación real y creciente, que es compartida por muchos vecinos. Necesitamos respuestas, presencia, prevención y decisiones concretas. No podemos naturalizar que salir de casa o volver de noche sea un riesgo.

Ojalá esta carta sirva para visibilizar lo que está pasando y para que quienes tienen responsabilidades escuchen lo que se vive en la calle, en los barrios y en los hogares.

Atentamente.

Roque