Condenan a una banda por actividad narco y lavado

Fueron capturados durante allanamientos simultáneos.

El líder de la banda, Santos Montenegro, recibió 12 años.

La sentencia del Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay es una detallada guía de cómo funciona una organización criminal dedicada al narcotráfico internacional y a lavar sus ganancias, y de cómo investigarla. A su vez, expone que este tipo de narcos hacen pie en Entre Ríos, donde encuentran un ámbito propicio para el traslado de droga hacia Uruguay y para la adquisición de bienes. Se trató de «la banda de los uruguayos”, liderada por Jorge Daniel Santos Montenegro, con un prontuario pesado en el crimen organizado, desde comercio y contrabando de drogas a trata de mujeres, con vínculos en Europa. Fueron ocho años de investigación, hasta que la banda fue desbaratada en 2018, y cinco meses de juicio, con 56 testigos, donde acusaron la fiscal general María de los Milagros Squivo y el fiscal adjunto Francisco Bernhardt, defendieron los abogados Leandro Monje, Félix Pérez y Agustín Vizcarra. El Tribunal fue integrado por Mariela Rojas, Jorge Gallino y Lilia Carnero.
Santos Montenegro fue el que recibió la pena más alta, de 12 años de prisión, por los delitos de Organizador de tráfico de drogas y Lavado de activos. Su mano derecha, Miguel Ángel Huber Herrera, por narcotráfico, fue sentenciado a ocho años y seis meses de cárcel. Su pareja, Natalia Solange Yaben Chaparro recibió cinco años, por Lavado de activos, mismo delito que le comprobaron a Luis José Balverde Molina, a quien condenaron a cuatro años. Otro de los integrantes de la banda, Luis Roberto Pascal Veiga, recibió esta misma pena pero por otro delito que cometía: Falsificación de moneda extranjera, al igual que Fernando Daniel Mesa, a quien le impusieron tres años de prisión condicional; publicó UNO.
Cuando Santos Montenegro quedó libre luego de las condenas que recibió en Uruguay, emigró a Argentina a inicios de 2010, aunque nunca quedó registrado su paso por ningún cruce fronterizo. Se radicó en una vivienda que alquilaba frente a la Aduana de Colón. En ese momento, la Justicia argentina recibió un informe de la policía uruguaya, donde ya lo estaban investigando nuevamente, sobre la presencia de Santos Montenegro en esta localidad. Comenzaron las averiguaciones y las escuchas telefónicas. El jefe narco no era ningún improvisado y era muy difícil detectarlo y seguirlo, ya que casi nunca hablaba por teléfono, salía poco de la casa y se movía en autos de alta gama que conducía a alta velocidad por las rutas.