Concepción del Uruguay recuerda el golpe de 1976 con actos, marchas y vigilia

La ciudad se sumará a la conmemoración nacional por los 50 años del golpe de Estado, con actividades que buscan visibilizar la memoria, la verdad y la justicia, acompañadas por referentes locales como Mónica “Cachi” Amoz y Silvia Garnier. Ambas dialogaron en exclusivo con La Calle.

Por: Matías Dalmazzo



Hace cinco décadas, un golpe de Estado instalado en la Argentina marcó el inicio de un período de terrorismo de Estado que dejó miles de víctimas, desaparecidos y familias atravesadas por la violencia y la represión. Concepción del Uruguay se prepara para recordar ese momento histórico con una serie de actividades abiertas a la comunidad, promovidas por la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad y la comisión local de Memoria, Verdad y Justicia, junto con organizaciones sociales, gremiales y culturales.

Este fin de semana largo, la ciudad será escenario de proyecciones de cine, vigilia, intervenciones artísticas y la tradicional marcha desde la Plazoleta de los Derechos Humanos hasta la Plaza Ramírez. Para conocer más sobre la programación y la importancia de mantener viva la memoria, dialogamos con Mónica “Cachi” Amoz, militante de Derechos Humanos, y Silvia Garnier, secretaria de Derechos Humanos de AGMER y docente jubilada.

Amoz: memoria y compromiso personal

-¿Qué significa para usted el 24 de marzo?

-A 50 años del golpe, tiene un significado muy fuerte. Como familiar, soy de dos víctimas del terrorismo de Estado: mis primos Chilo Zaragoza, asesinado por la AAA en 1975, y Neco, secuestrado en 1977, que aún sigue desaparecido. Como militante de Derechos Humanos, es una fecha importante: son 50 años de pedir justicia y de lucha.
Hemos pasado de la soledad a que el movimiento a nivel nacional, junto con Madres y Abuelas, tenga el significado que hoy tiene. Fue de gran ayuda tanto a nivel nacional como local, con distintas organizaciones, la Dirección de Derechos Humanos y otros organismos. Hoy podemos decir que estamos muy acompañadas.

-¿Qué balance hacen de estos 50 años de lucha?

-Al principio fue difícil: éramos pocos familiares y no teníamos dimensión de la gravedad del gobierno de 1976. Ahora conocemos los centros clandestinos de detención, el plan sistemático de robo de bebés, la tortura y los vuelos de exterminio. Todo esto lo sabemos gracias a los sobrevivientes que dieron testimonios en los juicios. Pasamos del desconcierto a una lucha concreta que ha sido ejemplo en el mundo.

-¿Cómo se organizaron las actividades del 24 de marzo en la ciudad?

-Se hicieron seis reuniones de la comisión, convocando a todos los que quisieran participar. Participaron organizaciones sociales, sindicatos y ciudadanos, y se sumó mucha gente joven, lo cual es muy importante. También agradezco a mi gremio, AGMER, porque las reuniones se realizaron en su sede y siempre acompañaron a los familiares, en el caso de Silvia Garnier y otros.

-¿Qué rol tendrán las organizaciones sociales y educativas?

-Su participación es fundamental. La comisión logró articular con sindicatos, escuelas y otras entidades locales para que se sumen activamente, aportando voluntarios, material educativo y apoyo logístico. Esto permite que el trabajo de memoria no sea solo de familiares, sino un compromiso colectivo.

-¿Dónde y cómo será la marcha del 24 de marzo?

-La marcha se realizará desde la Plazoleta de los Derechos Humanos a partir de las 19 horas, marchando hacia la Plaza Ramírez. Habrá intervención teatral, se cerrarán los puntuales y se leerá un documento único. Se bordaron y pintaron muchos pañuelos y banderas con los nombres de los compañeros desaparecidos. Considero que será una marcha importante, especialmente por los 50 años.

-¿Qué aspectos se deben visibilizar hoy en día?

-Lo primero es rechazar la posibilidad de un indulto que este gobierno ha anunciado o dado a entender. Es fundamental ganar las calles y resistir cualquier intento de indulto a los genocidas.

-¿Por qué es importante mantener estas actividades en ciudades del interior?

-Aquí también ocurrió el terrorismo de Estado. La comisión ha articulado con la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad y otras organizaciones, lo que permite ampliar el alcance y que la memoria se comparta con más gente. Las madres y abuelas que quedan son pocas, así que transmitir la memoria en escuelas e instituciones educativas es fundamental. Compartimos nuestras experiencias para que otros conozcan lo que pasó.

-¿Cómo se enlaza la memoria personal con la militancia colectiva?

-A nivel personal, tiene un costo emocional altísimo, pero seguimos en esta lucha por los 30.000 compañeros desaparecidos. Mi familia fue truncada por la historia nefasta de nuestro país, en particular mi hermano Edgardo Roberto Garnier y su compañera Violeta Graciela Ortolani. Nunca supimos completamente qué pasó con ellos ni dónde están sus restos. Esperamos identificarlos y rendirles homenaje.

La restitución de la identidad de una hija nacida en cautiverio fue sumamente sanadora. Saber de su existencia y poder contarle la historia de sus padres fue indescriptible. Para mi madre, conocer a sus nietas también fue un momento de sanación.

-Como docente, ¿cómo integró los derechos humanos en su trabajo?

-La “mochila” siempre se lleva. La restitución y el resguardo de los derechos humanos es fundamental. El derecho a la educación es básico, y siempre hemos reclamado condiciones dignas para estudiar y aprender.

 

Garnier: la memoria desde la educación y la acción gremial

-¿Qué significado tiene hoy esta fecha en la ciudad, a 50 años del golpe, y qué desafíos aparecen para sostener la memoria activa?

-Nuestra ciudad no puede estar ajena a lo que se está trabajando en otros lugares para recordar esta fecha. En relación con eso, debo decirte con muy buen talante que la convocatoria que se hizo desde nuestra agrupación local, Memoria, Verdad y Justicia de Concepción del Uruguay, ha sido muy numerosa y continúa siendo muy numerosa, sumando distintos sectores sociales de nuestra sociedad.

Hay sectores que se han sumado para organizar las distintas actividades que son: el lunes 23, la vigilia esperando el día 24, que se hará desde las 20 horas en la plaza que está enfrente de la Plazoleta de los Derechos Humanos en el Boulevard Yrigoyen. Allí se darán cita algunos sectores vinculados a la cultura, al arte y a la música; que quieren colaborar y hacerse presentes en esos momentos.

Seguramente estaremos pintando murales y preparando algunas cosas que vamos a aportar en la recorrida que hacemos desde la plazoleta hasta la Plaza Ramírez el 24 de marzo.

-Tu historia personal está atravesada por el terrorismo de Estado: ¿cómo impactó en tu vida la desaparición de tu hermano y tu cuñada?

-Qué decirte, una familia que quedó tronchada por la historia nefasta que le tocó a nuestro país, y en especial a mi hermano Edgardo Roberto Garnier y su compañera Violeta Graciela Ortolani. Desde que empezamos a trabajar con los organismos de derechos humanos, siempre tuvimos en vista la restitución y saber qué pasó con sus historias, ya que de hecho no sabemos todavía cuál fue su suerte, de qué manera fueron truncadas sus vidas y dónde están sus restos.
Respecto de eso, sabemos muy bien que todos los días esperamos poder encontrar esos restos, saber dónde están, tenerlos con nosotros y llevarles una flor.

-En ese recorrido, ¿qué significó para vos y tu familia la restitución de identidad de tu sobrina?

-La restitución de la identidad de la hija de mi hermano que nació en cautiverio, fue para nosotros, para nuestra familia, sumamente sanadora. Es un sentimiento indescriptible haber podido conocerla, saber de su existencia y poder contarle la historia de sus padres.

Ella, a los 38 años, supo que era hija de desaparecidos y cuál había sido su historia de vida. Para mí, para mi familia y para mi madre, que en ese momento pudo conocer a sus nietas, fue muy sanador de alguna manera.

-Desde tu rol como docente, ¿qué lugar ocupan hoy los derechos humanos dentro del aula?

-En mi caso, como familiar de desaparecidos, la mochila siempre se lleva. En todo momento sabemos que el resguardo y la restitución de los derechos humanos es algo por lo que debemos seguir reclamando.

El derecho a la educación es uno básico y fundamental, así que desde ese lugar siempre hemos reclamado por el derecho a estudiar, a aprender y a hacerlo en las mejores condiciones. Eso me parece fundamental para tener en cuenta.