El capitán del seleccionado argentino comenzó el encuentro bastante participativo en cada ataque de Las «Garzas», ubicando a su amigo y flamante compañero, el delantero uruguayo Luis Suárez, proveniente del Gremio de Brasil, donde en cada accionar de la franquicia rosa y negra estaban los pies del 10 como el hilo conductor y figura determinante para marcar la diferencia dentro de su equipo.
Muy distinto en el ritmo de juego para el ex Barcelona y París Saint-Germain en comparación con la pretemporada que lo tuvo al equipo del «Tata» de gira por El Salvador, Arabia Saudita, Hong Kong y Japón.

Su presencia en los 94 minutos de juego dejaron atrás las especulaciones acerca de su recuperación de la molestia en el aductor de la pierna derecha, que lo marginó de algunos cotejos en la previa durante los amistosos internacionales, y demostró la versión más juvenil del genio rosarino con el conjunto culé en su periplo europeo.










