Con escasa discusión interna, el peronismo entrerriano renovó sus autoridades

El Partido Justicialista (PJ) de Entre Ríos dio continuidad a su calendario electoral para la definición de la nueva composición del Consejo Provincial, los órganos departamentales, las unidades básicas y el Rectorado. Los comicios del domingo pasado, con lista única, garantizaron la conducción del ex vicegobernador José Cáceres. Internas en siete distritos.

Mariano Osuna
Periodista

 Luego de prórrogas de los mandatos vencidos y de diversas postergaciones de los comicios, el peronismo de la provincia fue a las urnas el pasado 10 de marzo. La votación se dio en un contexto caracterizado por las derrotas electorales del año pasado en la Nación, en Entre Ríos y en municipios claves como Concordia, Gualeguaychú, Federal, San Salvador y Diamante. En el caso de Casa Rosada, con un cambio significativo en la cosmovisión sobre la economía, las configuraciones de lo social y el rol del Estado, mientras que en Casa Gris con una realidad fuera del poder tras 20 años de gobiernos justicialistas. Allí también emergen los desafíos del peronismo en su nuevo rol, en tanto requiere de una estrategia que conjugue las necesidades ejecutivas de quienes llevan cotidianamente sus administraciones locales y las urgencias de su papel como fuerza opositora del presidente Javier Milei y del gobernador Rogelio Frigerio. Y como paso posterior, e imprescindible, reconstruirse como alternativa de gobierno, con un programa de gestión y una agenda que recupere el vínculo perdido con un electorado cada vez más complejo, individualizado, diverso, efímero y ansioso.



La composición de la fracción del voto más visceral de las elecciones presidenciales del año pasado, constituido por grados de impotencia y bronca, pero también de rechazos a la política y de negación sobre el rol insustituible del Estado, tiene múltiples factores explicativos que abarca la pérdida del poder adquisitivo y los ingresos familiares, las consecuencias estructurales en las configuraciones sociales de la vida pospandemia, las frustraciones con los resultados de diversos gobiernos y principalmente la búsqueda de un cambio de rumbo que construya nuevas expectativas y retome otras demandas. En ese camino, la necesidad de reinventarse, de reflexión, autocrítica y debate interno, se transformó en una condición relevante para el PJ, que es la herramienta electoral por excelencia del frente político que gobernó hasta el 10 de diciembre de 2023. Una reformulación que se encuentra atada a la generación de nuevas referencialidades y liderazgos, y de una redefinición de sus agendas y plataformas políticas.

De oficialismo a oposición

Como explicó Punto y Seguido, la columna de los domingos en LA CALLE, el nombre de la conducción provincial del Partido Justicialista siempre estuvo encabezado por el Mandatario de turno. En otras palabras, la finalización del segundo mandato de Gustavo Bordet en la gobernación coincidió con el vencimiento de su liderazgo en el PJ, algo que fue casi automático desde la tercera gestión de Jorge Busti (2003), que marcó el inicio de cinco mandatos consecutivos del justicialismo en Casa Gris. La derrota del ex vicegobernador, Adán Bahl, frente a Rogelio Frigerio, en la batalla por la oficina crucial de la provincia, dejó huérfana la conducción del PJ.

En ese tablero, se postularon a diferentes dirigentes para que sean los nombres que sinteticen y protagonicen ese proceso. Entre las nuevas camadas, surgieron los presidentes municipales de Colón, Gustavo Bastián; de Feliciano, Damián Arévalo; y de Federación, Ricardo Bravo. Por otro  lado, de los caudillos históricos asomaron los intendentes de Concepción del Uruguay, José Lauritto; de Villaguay, Adrián Fuertes; y de Paraná, Rosario Romero. Pese al descontento de las bases y votantes peronistas, los reclamos de autocrítica por la desmovilización del PJ en los últimos años, por la falta de convocatoria y apertura a la participación interna, por la escasez de voluntad política sobre la derogación de la Ley Castrillón, y por la demorada incorporación de las minorías, no tuvieron la centralidad que tal vez ameritaba. En ese panorama, con algunos cuestionamientos a la última conducción pero sin una capacidad de acumulación y capitalización colectiva que marque otro camino, asomó la candidatura del intendente de Santa Elena, Daniel Rossi, lanzado como una imagen disidente de la administración actual. Con la firma de la última administración partidaria, con la adhesión de varios intendentes, del ex gobernador Bordet, la ex vicegobernadora Laura Stratta y el diputado Juan Bahillo, se impulsó al ex legislador nacional, Marcelo Casaretto, como contrincante interno y nombre oficial.

Con reuniones a contrarreloj, se logró un acuerdo entre ambos sectores, que excusaron esa decisión en el contexto político y económico, y en la necesidad de esquivar un proceso de disputa que requiere gastos, estructuras y campañas. Otro de los argumentos principales, utilizado por algunos presidentes municipales y el ex Mandatario peronista, es que el escenario nacional y provincial precisa de una oposición dura y de un peronismo lo más unido posible. En esa sintonía, fundamentan que la presentación de una sola lista esquiva una contienda que dejaría heridas abiertas innecesarias y que la primera meta es 2025.

¿Unidad?

Tras los comicios del domingo pasado, según lo dispuesto en el cronograma electoral,el consejo provincial estará a cargo del ex vicegobernador José Cáceres. El histórico dirigente tiene un amplio recorrido en el Partido, en cargos ejecutivos y en el ámbito legislativo. En el PJ fue congresal, titular de su unidad básica, presidente del Consejo departamental y titular del Consejo provincial. Además fue concejal, responsable del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV), diputado provincial,  ministro de Desarrollo Social y vicegobernador durante el segundo mandato de Sergio Urribarri. Actualmente es parlamentario del Mercosur, con mandato vigente hasta 2027, y viene de ser secretario general del Consejo Provincial durante la jefatura de Bordet, que estuvo secundada por su antecesor en Casa Gris y por su ex ministro Bahillo.

Para los sectores más reticentes con la dinámica, la construcción y la organización del Partido en los últimos años, la designación de Cáceres afirma una continuidad de la conducción encabezada por el ex Mandatario concordiense. Aseguran que esa resolución no estuvo caracterizada por la ampliación y contención de los diversos grupos y actores, sino que refiere a una determinación unilateral de una mesa resolutiva de pocas sillas. “Es la dedocracia de siempre. Definen la provincia y juegan su poder en las departamentales que pueden”, afirmaron en off a LA CALLE.

Por otro lado, para los espacios más cercanos al poder, la decisión libera de esa competencia a quienes ejercen responsabilidades ejecutivas y tienen la obligación de un vínculo institucional con la administración provincial y el Gobierno nacional. En esa línea, resaltan que el nuevo jefe del PJ tiene una oratoria punzante que aporta a la construcción de un discurso que estos tiempos necesitan, que posee una gran experiencia dentro del movimiento peronista, y que conoce los tiempos del partido, su accionar como oficialismo y su rol como opositor.

Como detalló Punto y Seguido, la nueva vicepresidenta primera del Consejo provincial es la secretaria gremial de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) de Entre Ríos, Carina Domínguez, que estaba alineada a la propuesta de Rossi, mientras que el vicepresidente segundo es el intendente de Aldea San Antonio, Mauro Díaz Cháves, que proviene de la línea más cercana a la antigua conducción. La ex diputada nacional Mayda Cresto (Concordia), es la flamante secretaria general y el camporista Tomás Ledesma (Paraná) es tesorero, en tanto que las seis vocalías se encuentran distribuidas entre la ex legisladora Mariana Farfán (Gualeguaychú), el ex presidente municipal Luis Erro (Gualeguay), la diputada Carolina Gaillard, el titular de la Uocra Entre Ríos, Walter Doronzoro, la ex senadora Flavia Maidana (Nogoyá), y el ex intendente Juan Kloss (Hasenkamp).

Algunas contiendas

Concordia, Gualeguaychú, La Paz, Colón, Nogoyá, Gualeguay y Federal fueron los distritos que tuvieron internas el domingo pasado para la resolución de las nuevas autoridades departamentales. Un dato que sobresale de esas disputas es que ninguna de esas cabeceras son gobernadas por el peronismo, sino que son comandadas por distintas experiencias radicales y del PRO, que formaron parte de la alianza Juntos por Entre Ríos. Facundo Ruíz Díaz fue elegido en Concordia, auspiciado por el ex postulante a la intendencia, Ángel Giano, que había perdido por una mínima diferencia con el ex senador Armando Gay. En Gualeguaychú, el nuevo titular de la departamental es el histórico dirigente Gustavo Vela, que venció al ex candidato a la presidencia municipal, Martín Piaggio, en una contienda que no llegó al 10% de votantes de los afiliados habilitados.

Por su lado, Rossi consolidó su poder en La Paz, donde fue como candidato a congresal, venció en la disputa de Santa Elena e impulsó al nuevo responsable de la departamental, César Simino, actual intendente de San Gustavo. Por su parte, Bastián confirmó su liderazgo en el departamento Colón y edificó el triunfo de Tamara Paulette en la disputa por el PJ de la localidad principal, dejando atrás a Esteban Rebord. En Nogoyá, ganó la lista encabezada por Luciano Moreyra, respaldada por la ex senadora Maidana, el intendente de Hernández, Luis Gaioli, el ex titular de Vialidad, Daniel Koch, y el ex intendente de la ciudad cabecera, Faustino Schiavoni. En Gualeguay, se impuso la lista Volver a Perón, encabezada por Sergio Perier y respaldada por la ex legisladora Paola Rubattino; mientras que en San Salvador el nombre elegido fue Matías Rodríguez, en una nómina que incluyó al senador Marcelo Berthet y al ex intendente Lucas Larrarte.

Finalizado el calendario formal de las elecciones internas del Partido Justicialista de Entre Ríos, comienza un nuevo camino para el peronismo, que abarca la capacidad de apertura de sus estructuras, sus consejos y sus unidades básicas; la suficiencia para organizar y conducir las frustraciones individuales y colectivas; la facultad de interpelación a diversos electorados; el desafío de contención social desde su rol opositor; y la resignificación de un programa provincial de gobierno que enamore a sectores sociales que le dieron la espalda al justicialismo en los últimos comicios. Franjas votantes que en 2011 eligieron a Cristina Fernández, en 2015 a Mauricio Macri y en 2019 a Alberto Fernández, pero que priorizaron postulantes peronistas para Casa Gris.