Cientos de vecinos de Concepción del Uruguay viajaron a la ciudad uruguaya para vivir una noche histórica con Ciro y Los Persas. El show estuvo a la altura de las expectativas, pero las demoras en el cruce fronterizo generaron malestar generalizado.
Por: Juan Truffa y Matías Dalmazzo
El recital de Ciro y Los Persas se realizó este jueves por la noche en el Anfiteatro de Paysandú, en el marco de la 59ª Semana de la Cerveza, con la participación de miles de personas de ambas orillas, entre ellos una gran cantidad de uruguayenses que cruzaron el río Uruguay para presenciar el espectáculo; en una jornada marcada tanto por la masiva convocatoria como por las extensas demoras en la frontera.
Desde temprano, la movida ya se hacía sentir en Concepción del Uruguay. Muchos decidieron salir con horas de anticipación, pero ni siquiera eso alcanzó. Las filas para cruzar hacia Paysandú se volvieron interminables con el correr de la tarde. “Salí de la ciudad cerca de las 17 y ya había una cola tremenda”, contó uno de los asistentes, que, como tantos otros, terminó llegando cuando el show ya estaba en marcha.
Del otro lado, el panorama era igual de impactante. El predio de la Semana de la Cerveza lucía colmado, con propuestas gastronómicas variadas, espacios bien organizados y un clima festivo que invitaba a disfrutar. Desde temprano, el público copó cada rincón del lugar, mientras en el escenario se sucedían los shows de Elemental y Cruzando el Charco, preparando el terreno para el plato fuerte de la noche.
Cuando finalmente Ciro y Los Persas salieron a escena, la espera valió la pena. Con un sonido potente y una puesta en escena muy trabajada, la banda liderada por Andrés Ciro Martínez ofreció un recital contundente, repasando clásicos de su etapa actual y también joyas de Los Piojos que desataron la emoción colectiva. Temas como “Tan Solo”, “Ruleta” y “Y que más” hicieron vibrar a un público que acompañó de principio a fin.
El show tuvo momentos de interacción constante con la gente, pasajes de lucimiento individual de los músicos y una dinámica bien aceitada que confirmó el oficio de una banda acostumbrada a grandes escenarios. Más allá de la distancia o de quienes debieron seguir parte del recital desde las pantallas, la energía fue la misma: una multitud entregada al rock.
Sin embargo, la otra cara de la jornada volvió a aparecer al momento del regreso. Muchos uruguayenses tardaron horas en volver a sus casas. Hubo quienes llegaron a Concepción del Uruguay cerca de las 4.30 de la madrugada, mientras otros seguían esperando cruzar incluso entrada la mañana.
Cruzar el río, una odisea que se repite
Las críticas se centraron en la organización del paso fronterizo. Quienes viajaron coincidieron en que no puede repetirse una situación así en un evento de semejante magnitud. Apuntaron especialmente contra la lentitud en la carga de datos en los controles, un trámite que debería ser ágil pero que terminó generando demoras excesivas.
El contraste fue claro: de un lado, un espectáculo de primer nivel, con un predio preparado para recibir a miles de personas; del otro, una estructura fronteriza que no estuvo a la altura de la convocatoria.
La Semana de la Cerveza volvió a demostrar su poder de convocatoria y el fuerte vínculo cultural entre ambas ciudades. Pero también dejó en evidencia una deuda pendiente: mejorar las condiciones para que el público argentino pueda cruzar y disfrutar sin que la experiencia quede marcada por horas de espera.












