Alberto Fernández dijo que el flamante mandatario genera «expectativa para toda América Latina”.
A sus 36 años, Gabriel Boric se convirtió en el presidente más joven de Chile, tras juramentar en el Congreso en Valparaíso y recibir la banda presidencial del ahora exmandatario Sebastián Piñera. Un Legislativo polarizado, la desigualdad económica y los derechos de los pueblos indígenas figuran entre los retos de este exlíder estudiantil, que reúne el gabinete con más mujeres de la historia del país trasandino.
El nuevo jefe de Estado asume con una amplia coalición de izquierda que incluye al Partido Comunista de Chile y promete revisar un modelo económico liderado por el mercado para combatir la desigualdad que provocó, por ejemplo, las protestas de 2019, aunque en los últimos meses moderó su retórica. La asunción marca en definitiva el cambio más drástico en la política nacional desde el regreso a la democracia del país hace 30 años, luego de la sangrienta dictadura del general Augusto Pinochet.
El líder izquierdista enfrenta una serie de retos que van desde la desaceleración económica, una alta inflación y un legislativo dividido que pondrá a prueba su capacidad para negociar e impulsar reformas en áreas como la salud y las pensiones. Chile, principal productor de cobre del mundo, necesita equilibrar el crecimiento económico, pero con medidas que al mismo tiempo le permitan endurecer la regulación a favor del medio ambiente y no sacrifiquen el desarrollo financiero.
En una breve declaración tras recibir la banda presidencial y antes de su discurso oficial, Boric afirmó que le complace asumir con un gabinete formado en su mayoría por mujeres. «Es gracias al movimiento feminista», resaltó en medio de aplausos.
Este país, un bastión de libre mercado y responsabilidad económica en la volátil América del Sur, también atraviesa por uno de los momentos más relevantes de su historia: la redacción de una nueva Constitución. Con ese cambio se busca eliminar la desigualdad arraigada que data de la dictadura de Pinochet y que fue principal punto de ebullición de las protestas que sacudieron al país y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo hace cerca de tres años.
Alberto Fernández participó del traspaso de mando
El jefe de Estado argentino saludó la asunción de su par chileno, y aseguró que la llegada de Boric al gobierno de ese país es «no solo una esperanza para los chilenos sino también una expectativa para toda América Latina”.
“Tenemos una mirada común sobre muchos problemas y pensamos parecido”, señaló Fernández en una renovada señal de acercamiento al país trasandino.
De la ceremonia de asunción participaron también representantes de Brasil, Colombia, Bolivia, Paraguay, Uruguay, México, Ecuador, Haití, Brasil, República Dominicana, Países Bajos, Perú y una delegación de España encabezada por el Rey Felipe VI.










