Entre las víctimas fatales hay tres menores de edad. Doce personas permanecen desaparecidas bajo los escombros de edificios residenciales, mientras los equipos de emergencia continúan con las tareas de rescate en el sur de Ucrania.
Al menos ocho personas, entre ellas tres niños, murieron este sábado tras una serie de bombardeos atribuidos a las fuerzas armadas rusas contra una zona residencial de Zaporiyia, en el sur de Ucrania. Además, otras 16 resultaron heridas y una docena continúa desaparecida, según el último balance difundido por las autoridades regionales.
El copresidente del Consejo de Defensa regional, Iván Fedorov, confirmó el incremento de la cifra de fallecidos, que inicialmente era de siete. También informó que los equipos de rescate trabajan contrarreloj para localizar a quienes quedaron atrapados entre los restos de las construcciones derrumbadas.
De acuerdo con los reportes de la Policía local, durante la ofensiva se utilizaron cinco bombas aéreas. Dos de ellas impactaron directamente contra edificios de viviendas y provocaron importantes daños estructurales.
Tras los ataques, los servicios de emergencia desplegaron un operativo para asistir a los afectados y rescatar a los residentes que quedaron bajo los escombros. Las tareas continuaban mientras persistía la preocupación por el número de personas cuyo paradero todavía se desconoce.
Escalada de los ataques en territorio ucraniano
La ofensiva se produjo en un contexto de intensificación de las acciones militares en la guerra entre Rusia y Ucrania, iniciada con la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022.
En los últimos meses, los ataques aéreos contra ciudades e infraestructura ucranianas mantuvieron en alerta a las autoridades y a la población civil. A su vez, Kiev llevó adelante operaciones contra objetivos estratégicos en territorio ruso.
Aunque Zaporiyia se encuentra a cierta distancia de la línea del frente, los bombardeos siguen representando una amenaza para sus habitantes. En paralelo, las gestiones diplomáticas internacionales para alcanzar una salida negociada al conflicto no han logrado avances decisivos, de acuerdo con la información difundida en el reporte original.
Preocupación por el suministro de combustible a la central nuclear
En medio de la escalada militar, también se encendieron las alarmas por el abastecimiento de diésel de la central nuclear de Zaporiyia, que permanece bajo control ruso desde 2022.
Yevguenia Yásina, responsable de prensa de la instalación, advirtió que los ataques y las incursiones de drones ucranianos dificultan el transporte regular de combustible hacia la planta.
El diésel resulta fundamental para alimentar los generadores de emergencia, necesarios para mantener los sistemas esenciales de seguridad en caso de interrupciones del suministro eléctrico externo.
Si bien los reactores se encuentran apagados y en estado de parada fría, la continuidad de los sistemas de refrigeración sigue siendo indispensable para prevenir incidentes nucleares. La situación logística de la central constituye, por lo tanto, otro motivo de preocupación en medio de las hostilidades.










