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domingo, noviembre 1, 2026

Boca se quedó con un Superclásico cargado de polémicas

El Xeneize derrotó 1 a 0 a River en La Bombonera, con un gol de cabeza de Lautaro Di Lollo. El Millonario sufrió las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel y terminó el encuentro con nueve jugadores. Con la victoria, Boca recuperó la cima de la tabla anual y depende de sí mismo para consagrarse Campeón de Liga.

Boca se adueñó de una nueva edición del Superclásico. En La Bombonera, el equipo de Rodolfo Arruabarrena venció por 1 a 0 a River, por la decimoquinta fecha del Torneo Clausura, en un partido que quedó condicionado desde muy temprano por la expulsión de Lucas Martínez Quarta. Lautaro Di Lollo, de cabeza, marcó el único tanto de la tarde, mientras que Gonzalo Montiel también vio la tarjeta roja en el complemento y dejó al conjunto de Núñez con nueve futbolistas.




El resultado tuvo un impacto importante en la definición de la temporada. Boca alcanzó los 60 puntos y recuperó el primer puesto de la tabla anual, por lo que llegará a la última fecha dependiendo de sus propios resultados para quedarse con el título de Campeón de Liga. En esa jornada recibirá a Defensa y Justicia. River, por su parte, quedó sin posibilidades de clasificarse a la Copa Libertadores 2027, aunque ya tiene asegurada su participación en los playoffs del Clausura.

El encuentro comenzó con Boca decidido a tomar la iniciativa y a buscar el arco rival. A los diez minutos llegó una jugada determinante: Miguel Merentiel quedó en condiciones de encarar hacia el área y Lucas Martínez Quarta lo derribó cuando se encaminaba a quedar mano a mano con el arquero Santiago Beltrán. En primera instancia, el árbitro Nicolás Ramírez no sancionó la infracción, pero tras la revisión del VAR cambió su decisión y expulsó al defensor por cortar una ocasión manifiesta de gol.

 

La salida de Martínez Quarta obligó a Leonardo Ponzio a modificar rápidamente el esquema. Lautaro Rivero ingresó en lugar de Lucas Beltrán para reorganizar la última línea, aunque River perdió una referencia ofensiva. Con un hombre más, Boca ganó terreno y comenzó a manejar el desarrollo con mayor comodidad.

La ventaja se tradujo en el marcador a los 27 minutos. Tras un tiro de esquina desde la derecha, Lautaro Di Lollo se impuso en el área y conectó un cabezazo que terminó en el fondo de la red para establecer el 1 a 0. El Xeneize dominó buena parte de la primera etapa y contó con algunas posibilidades para ampliar la diferencia antes del descanso.

En el segundo tiempo, River intentó mantenerse en partido a pesar de la inferioridad numérica. Ponzio movió el banco y buscó mayor presencia ofensiva con los ingresos de Lautaro Pereyra, Juan Cruz Meza y Sebastián Driussi, con la intención de encontrar asociaciones con Thiago Almada y Ángel Correa. Sin embargo, al Millonario le costó generar profundidad y llevar peligro concreto al arco defendido por Álvaro Montero.

Boca, aunque no siempre logró aprovechar los espacios, controló los tiempos y tuvo oportunidades para liquidar el encuentro. River reclamó una segunda amonestación para Leandro Paredes y una posible infracción dentro del área sobre Nicolás Otamendi, pero el árbitro no modificó sus decisiones.

La situación del visitante se complicó todavía más a los 34 minutos del complemento, cuando Gonzalo Montiel recibió la roja directa por una fuerte entrada sobre Lautaro Blanco. Con dos futbolistas menos, River quedó prácticamente sin margen para buscar la igualdad y Boca manejó los minutos finales sin mayores sobresaltos. Incluso pudo ampliar la diferencia con un remate de Alan Velasco que terminó estrellándose contra el palo.

El pitazo final desató el festejo en La Bombonera. Boca se quedó con un triunfo de enorme valor ante su clásico rival, sumó su tercera victoria consecutiva frente a River y recuperó el liderazgo de la tabla anual. El Xeneize llega así a la última jornada con la posibilidad de coronar una temporada histórica, mientras que el Millonario deberá buscar en los playoffs una oportunidad para cerrar el año con otra imagen.

El Superclásico quedó atravesado por las controversias arbitrales y el desempeño de Nicolás Ramírez, que generó fuertes cuestionamientos desde el lado visitante. La primera gran polémica se produjo con la expulsión de Martínez Quarta,  en una acción que condicionó tempranamente el desarrollo. Más tarde, River reclamó una segunda tarjeta amarilla para Leandro Paredes, que hubiera significado su expulsión, y también una presunta infracción dentro del área sobre Nicolás Otamendi. Ninguna de esas situaciones modificó el criterio del árbitro, que quedó en el centro de las discusiones.