Basta de adoctrinamiento neoliberal

Señor director:
El primer discurso del presidente de EEUU Joe Biden, ante el Congreso expresa claramente e implica en un alto porcentaje un signo de paulatina decadencia degeneración y fracaso de las políticas económicas del neoliberalismo que es la que se propone cambiar el actual gobierno.
La orientación intelectual académica de nuestros actuales economistas colonizadores al considerar que el dios mercado debe regir la provisión de bienes y servicios relacionados con el bienestar, el cual naturalmente provocará un derrame en toda la sociedad, es cuestionada por un país del primer mundo en su dogmatismo científico. El enemigo del capitalismo salvaje no hay que buscarlo fuera del mismo, sino dentro de sus propias estructuras de desarrollo y poder. El incremento de las desigualdades sociales es el resultado político económico de su permanente y sistemática descomposición. En nuestro país hay quiénes persisten aún con argumentos falaces que el Estado debe desaparecer o por lo menos tener la menor incidencia posible dando paso a la libertad absoluta entre los poseedores de los bienes de producción renta u otras beneficios dejando librado a su suerte el resto de los argentinos. Los que aún sostienen tal postura van a contramano de las potencias (China y Rusia) que muestran un bienestar político económico y social en ascenso aunque deficiente pero coherente, constante y real. El actual presidente de los EEUU pretende recuperar el liderazgo geopolítico a nivel mundial de ahí su ruptura con el neoliberalismo al igual que otras medidas adoptadas en igual sentido. Con todo respeto, Martínez de Hoz, Cavallo, Espert, De Pablo, Prat-Gay, Sturzenegger, Milei, deben pasar a retiro en la consideración política porque su ciencia cuasi ciencia o teorías económicas monetaristas u ortodoxas no aportaron soluciones e incluso significaron provocar mayor pobreza y complejidad a nuestro país. El tiempo con sus expresiones ineludibles ha puesto en duda su sostenibilidad económica y financiera. El presidente norteamericano y su propuesta de cambiar la relación entre el gobierno, la sociedad y la economía aún con las continuidades previsibles nos obliga a pensar dicha óptica dentro de nuestro propio contexto histórico y social. No estaría mal ofrecerles los servicios de la pandemia periodística local defensora del neoliberalismo para que objetivamente salgan a defender los “daños colaterales” que a los más ricos pudieren ocasionar las decisiones del presidente Biden.
También podrían ser eventualmente utilizados para realizar terapias de olvido sobre negociados, parques eólicos, fideicomiso ciego, fuga de capitales, decisiones presenciales, judicializar la política, adicción a la negatividad etc…, de la cual son especialistas del más oscuro silencio en los distintos medios, evitando cualquier tipo de culpa y sintiéndose el “formateador” más importante de la conciencia nacional.
Aldo Savina