El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, planteó ante el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, la posibilidad de trasladar dentro del propio departamento el proyecto de planta de combustibles sintéticos de HIF Global. La iniciativa apunta a optimizar la logística del emprendimiento y, al mismo tiempo, descomprimir el conflicto con Argentina por su localización original.
La propuesta surge en un contexto de negociaciones bilaterales en las que tuvo un rol clave el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, quien impulsó gestiones para encauzar el diálogo entre ambos países. A partir de estas intervenciones, se activaron los mecanismos previstos en el Estatuto del Río Uruguay, incorporando a la ciudad de Colón dentro del área de evaluación ambiental del proyecto.
Tras una reunión mantenida en la Torre Ejecutiva, sede del gobierno uruguayo, Olivera explicó que el objetivo es analizar una localización alternativa que mantenga —o incluso mejore— las condiciones técnicas originales, aprovechando infraestructura disponible y facilitando los procesos de evaluación ambiental. “Sería necio no analizarlo”, afirmó, al tiempo que destacó que esta alternativa introduce un nuevo elemento en la discusión sobre una de las inversiones energéticas más relevantes de la región.
Un proyecto estratégico en la transición energética
El desarrollo de la planta de HIF Global se inscribe en el crecimiento de los llamados e-fuels o combustibles sintéticos, producidos a partir de hidrógeno verde y dióxido de carbono capturado. Este tipo de iniciativas posiciona a Uruguay como un actor emergente en la transición hacia energías más limpias, aprovechando su matriz eléctrica basada mayoritariamente en fuentes renovables.
En ese marco, Olivera subrayó que el emprendimiento podría convertirse en “la mayor inversión en la historia del Uruguay”, con impacto directo no solo en Paysandú sino también en toda la región del litoral compartido con Argentina.
Impacto regional y tensiones ambientales
El proyecto generó preocupación en localidades entrerrianas, especialmente en Colón y otras ciudades ribereñas, debido a posibles efectos ambientales sobre el río Uruguay. La experiencia del conflicto por la instalación de plantas de celulosa en la década de 2000 sigue siendo un antecedente sensible en la relación bilateral.
En este sentido, la eventual relocalización dentro del territorio sanducero aparece como una alternativa para mitigar objeciones y fortalecer la cooperación transfronteriza. Según Olivera, el cambio permitiría consolidar un “círculo virtuoso” que beneficie tanto a Uruguay como a la provincia de Entre Ríos.
Condiciones clave para avanzar
Más allá de la discusión sobre el emplazamiento, el intendente remarcó que la viabilidad del proyecto depende en gran medida de los costos energéticos, un factor central para la producción de hidrógeno verde. En este punto, aseguró que el gobierno uruguayo trabaja para generar condiciones competitivas que permitan concretar la inversión.
Finalmente, Olivera indicó que la propuesta de relocalización ya estaba bajo análisis y cuenta con receptividad en el gobierno nacional. “Aparentemente estamos todos bastante alineados”, sostuvo, dejando abierta la posibilidad de un acuerdo que configure un escenario de beneficio compartido para ambas márgenes del río Uruguay.










