La comunidad educativa de la Escuela N.º 3 J. J. Urquiza y Raúl Chappuis y realizó un corte de tránsito para reclamar soluciones a los problemas edilicios que afectan al establecimiento. Hay sectores inutilizados, filtraciones, fallas eléctricas y estructuras que generan preocupación por la seguridad.
La preocupación por el estado del edificio volvió a reunir a docentes, estudiantes y familias frente a las escuelas N.º 1 Raúl Chappuis y N.º 3 J. J. Urquiza, sobre calle Juan Domingo Perón. Allí, la comunidad educativa realizó un corte de tránsito para visibilizar una serie de problemas edilicios que afectan el funcionamiento cotidiano de la institución y reclamar respuestas de las autoridades educativas.
La medida volvió a poner en escena una situación que, según denunciaron desde la comunidad, lleva tiempo sin encontrar soluciones. Entre los inconvenientes señalados aparecen desprendimientos de balaustres de las cornisas, especialmente preocupantes por el riesgo que representan para quienes ingresan por la puerta principal, y un salón de actos que permanece sin posibilidad de uso. También se advirtió sobre el deterioro de una columna central de la galería, comprometida por la humedad, y filtraciones de agua en el sector nuevo del establecimiento.
A esas dificultades se suman problemas eléctricos en una de las aulas, donde las clases no pueden desarrollarse con normalidad cuando falta luz natural, debido a fallas que provocan que salte la térmica. El conjunto de situaciones expone las dificultades que enfrenta la escuela para garantizar espacios adecuados y seguros para las actividades educativas, además de plantear riesgos para estudiantes, docentes y demás integrantes de la comunidad.
Desde AGMER Uruguay acompañaron la protesta y expresaron su solidaridad con el reclamo. La seccional docente cuestionó la falta de respuestas de la Dirección Departamental de Escuelas y la ausencia de soluciones por parte del Estado provincial. En ese sentido, el secretario general del gremio, Gastón Fernández, sostuvo que continuarán junto a la comunidad educativa para exigir las reparaciones y mejoras que necesita el establecimiento.
El reclamo excede las cuestiones de mantenimiento: pone en discusión las condiciones en las que se desarrolla la enseñanza y la responsabilidad de garantizar edificios escolares seguros. Mientras los problemas persisten y no hay certezas sobre una solución, la comunidad decidió trasladar su preocupación a la calle para reclamar que las respuestas no sigan demorándose.











