El futbolista de Concepción del Uruguay fue titular en la final que San Martín de Formosa le ganó 2 a 0 a Cipolletti de Río Negro y logró el ascenso a la Primera Nacional. En diálogo con La Calle, el Zurdo repasó una campaña que tuvo revancha, esfuerzo y emoción, recordó los momentos en los que estuvo cerca de dejar el fútbol y contó por qué encontró en Formosa un lugar para su familia y para seguir creciendo como profesional.
Agustín Emanuel Griego tiene motivos de sobra para celebrar. El “Zurdo”, lateral izquierdo uruguayense de 31 años, acaba de escribir una de las páginas más importantes de su carrera: fue titular en la final Torneo Federal A 2026, en la que San Martín de Formosa derrotó 2 a 0 a Cipolletti de Río Negro, en el estadio Juan Pablo Francia de Sportivo Belgrano de San Francisco, Córdoba, y consiguió el ascenso a la Primera Nacional para la temporada 2027.
El fútbol le dio una nueva oportunidad de festejar un logro que ya conocía, después de haber ascendido con Deportivo Madryn en 2021. Sin embargo, este título tiene un sabor especial. Esta vez pudo ser protagonista dentro de la cancha, disputar la final y compartir la vuelta olímpica con sus compañeros, pero también con su familia, que estuvo a su lado en los momentos más difíciles de su recorrido.
En diálogo con La Calle, Griego repasó las sensaciones de una campaña que tuvo un objetivo claro desde el comienzo, la revancha después de lo sucedido el año pasado y la satisfacción de haber llevado a San Martín a un lugar histórico para el fútbol formoseño. También habló de su futuro, de los bajones que atravesó y de la importancia de quienes nunca dejaron de alentarlo cuando las cosas no salían como esperaba.
Una revancha que empezó en enero
San Martín había quedado cerca del ascenso en 2025 cuando cayó frente a Atlético Rafaela y ese antecedente fue un impulso para encarar la nueva temporada. El plantel mantuvo una base importante, trabajó con la convicción de volver a pelear por el objetivo y terminó consiguiendo el premio mayor. “Las sensaciones fueron siempre muy positivas. Desde que arrancamos la pretemporada, el 12 de enero, teníamos muy claro lo que queríamos. El año pasado estuvimos cerca de conseguirlo y este año sabíamos que no se nos podía escapar”, recordó el defensor, quien encontró en esa continuidad una de las claves de la consagración.
Para el Zurdo, sostener el grupo fue determinante. La regularidad, la competitividad y el trabajo realizado durante todo el año explican, a su entender, el desenlace de la temporada. “Mantener la base del equipo fue fundamental para lograr el objetivo. Nunca nos relajamos, porque durante todo el año fuimos competitivos. Las estadísticas hablan por sí solas y reflejan el trabajo que hicimos a lo largo de la temporada”, señaló.
La campaña tuvo su recompensa en una final que no resultó sencilla. Cipolletti planteó un comienzo intenso y obligó al conjunto formoseño a atravesar momentos de dificultad antes de encontrar el camino hacia la victoria. “Fue un encuentro duro, como toda final. Nos costaron los primeros 15 minutos porque ellos fueron muy intensos, pero supimos sufrir y mantenernos firmes. Encontramos el gol sobre el final del primer tiempo y eso hizo que ellos bajaran un poco la intensidad”, relató.
El gol de Ricardo Tapia, de cabeza, antes del descanso modificó el escenario. En el entretiempo, el equipo ajustó detalles y salió a jugar la segunda parte con otra tranquilidad. Dylan Leiva amplió la diferencia y terminó de encaminar la consagración. “En el entretiempo ajustamos algunas cosas que veníamos fallando y, en el segundo tiempo, fue todo de San Martín. Hicimos el segundo gol y ahí supe que no se nos iba a escapar, que íbamos a ser campeones”, contó Griego, que encontró en ese momento la certeza de que el objetivo finalmente estaba cumplido.
Una alegría que quedará para siempre
El pitazo final desató el festejo de los futbolistas, de sus familias y de los hinchas que acompañaron al equipo hasta Córdoba. Para San Martín, el ascenso significó mucho más que una victoria deportiva: representó la posibilidad de colocar al fútbol formoseño en la segunda categoría del país, un acontecimiento histórico para la institución y para la provincia. “Lo que se vivió después fue una locura. Muchísima gente nos acompañó a Córdoba y ver las emociones de toda la familia franjada fue algo increíble, algo que vamos a recordar para siempre”, expresó.
Griego entiende que la conquista trasciende el resultado de la final. El recorrido, el esfuerzo colectivo y el vínculo construido con la gente forman parte de un logro que quedará marcado en la historia del club. “Hoy tenemos el orgullo de decir que quedamos en la historia del fútbol formoseño. No solamente por haber conseguido este campeonato, sino también por todo lo que vivimos, por el esfuerzo que hicimos como grupo y por la alegría que le regalamos a nuestra gente”, destacó. Y agregó: “Es una felicidad enorme haber llevado a San Martín a lo más alto y saber que este logro va a quedar para siempre en la memoria de todos los hinchas. Es algo que no se consigue todos los días y que vamos a llevar en el corazón toda la vida”.
Formosa, el lugar donde encontró su espacio
Desde 2024, el uruguayense está instalado en la capital formoseña, donde se consolidó como una pieza importante del conjunto franjeado. Allí encontró continuidad deportiva, un lugar en el equipo y un entorno en el que tanto él como su familia se sienten cómodos. El presente también le permite proyectar lo que viene. Griego tiene un año más de contrato con San Martín y no esconde su deseo de cumplirlo en la categoría que el equipo acaba de conquistar. “Tengo un año más de contrato y mi próximo objetivo personal es jugar en la Primera Nacional, la B Nacional”, afirmó, con la ilusión de continuar en Formosa y afrontar el desafío de competir en la segunda categoría del fútbol argentino.
Su adaptación no se limita al ámbito deportivo. La vida familiar también encontró su lugar en esta nueva etapa y el propio futbolista lo cuenta con una sonrisa: “Con mi familia estamos muy felices de pertenecer a San Martín. Mis hijos ya son franjeados y formoseños”. En ese camino, Griego también tuvo palabras de agradecimiento para la conducción de la institución. “Por último, quiero agradecerle a la presidenta del club, que siempre confió en mí y me brindó su apoyo”, manifestó.
Un ascenso diferente al de Madryn
La conquista con San Martín representa el segundo ascenso a la Primera Nacional en la carrera del Zurdo. El primero había sido con Deportivo Madryn, en 2021, pero las circunstancias fueron distintas y esta vez pudo disfrutarlo desde un lugar mucho más protagónico.“Sí, tiene cosas diferentes este ascenso con el de Deportivo Madryn. En este caso pude jugar más, ser más protagonista y disputar la final, algo que con Madryn no me tocó; me tocó mirarlo de afuera”, explicó.
En aquella oportunidad, sus hijos Manu y Lola eran muy pequeños. Ahora, con Manu de ocho años, la posibilidad de compartir el festejo adquiere un significado especial. “Mi hijo era muy chico, los dos, tanto Manu como Lola. Hoy Manu tiene ocho años, sabe que su papá ascendió de categoría, que va a jugar la Primera B Nacional, que es la segunda categoría del fútbol argentino. Así que poder dar la vuelta olímpica con él y que también pueda levantar la copa, la verdad que no tiene precio. Eso es lo que tiene de diferente este ascenso con el de Madryn”, contó, dejando en claro que el logro deportivo también se convierte en un recuerdo familiar imborrable.
La familia, el sostén en los momentos difíciles
Detrás de los festejos hay una historia de perseverancia. Como tantos futbolistas que transitan las categorías de ascenso, Griego atravesó etapas en las que las oportunidades no llegaban, los resultados no acompañaban y la continuidad de su carrera parecía ponerse en duda. Hubo momentos en los que pensó en dejar de jugar, pero el respaldo de su familia fue fundamental para seguir intentándolo. “Muchas veces pensé en dejar de jugar al fútbol cuando las cosas no salían. El sostén de la familia fue muy importante para seguir intentando, seguir luchando, insistir y no bajar los brazos”, reconoció.
En ese proceso, su esposa y sus hijos fueron quienes lo empujaron a continuar detrás de aquello que siempre quiso hacer. El ascenso, entonces, también tiene nombres propios para el defensor uruguayense. “Si hoy yo estoy acá viviendo esto, también es parte de mi señora y de mis hijos, que fueron siempre los que tiraron para adelante y lucharon para que yo siga haciendo lo que me gusta, que es jugar al fútbol. Así que se lo agradezco de todo corazón a ellos”, expresó.
El Lobo, siempre presente
A pesar de la distancia, Griego no pierde el vínculo con Gimnasia y Esgrima, el club en el que vivió varias temporadas de su carrera y al que sigue de cerca. Los amigos que dejó en Concepción del Uruguay y el crecimiento de los futbolistas surgidos de las divisiones inferiores son motivos suficientes para mantenerse atento a la actualidad del equipo. “Respecto a Gimnasia, lo sigo, obviamente. Me quedaron amigos. Está Martín Pinilla, está Luciano Leguizamón y muchos compañeros que hoy están jugando”, comentó.
El lateral también destacó la oportunidad que están teniendo varios jóvenes formados en la institución uruguayense, futbolistas a los que conoció cuando daban sus primeros pasos en las juveniles y que hoy se ganaron un lugar en el plantel del Federal A. “Hay chicos que antes jugaban en la Primera Local, en Tercera División, en Cuarta División, y hoy verlos jugar en el Federal A, la verdad que está muy bueno. Que chicos de la casa representen al club me pone muy contento”, valoró.
El presente del Lobo, con jugadores surgidos de sus propias divisiones inferiores que hoy tienen protagonismo en el plantel superior, es algo que observa con satisfacción desde Formosa. Una manera de seguir conectado con sus raíces y con una institución que fue importante en su formación profesional.
El Zurdo Griego vuelve a celebrar un ascenso y lo hace desde un lugar que siente propio. San Martín de Formosa le dio continuidad, confianza y la posibilidad de ser protagonista de una conquista histórica. Ahora, con un año más de contrato, la ilusión pasa por cumplir el sueño de jugar la Primera Nacional, esta vez con la tranquilidad de quien encontró su lugar en el mundo y con la certeza de que, detrás de cada logro, hubo una familia que nunca dejó de acompañarlo.
















