La medida elimina la cobertura nacional de una decena de principios activos, entre ellos levotiroxina, anticonceptivos, metformina, amoxicilina y salbutamol. El nuevo esquema deja seis medicamentos y traslada a las provincias la compra del resto, mientras se implementa un plan nacional para enfermedades cardiovasculares.
El Ministerio de Salud de la Nación dispuso el fin del esquema de medicamentos esenciales del programa Remediar, mediante la derogación de la Resolución 3424 de 2021, aprobada durante la gestión del Frente de Todos. La decisión modifica el listado de fármacos contemplados en la cobertura nacional y establece un nuevo esquema centrado en la prevención y atención de enfermedades cardiovasculares.
Con la medida, una decena de principios activos quedaron fuera del listado nacional, entre ellos levotiroxina, anticonceptivos, metformina, amoxicilina, salbutamol, fluconazol y loratadina.
Desde la cartera que conduce Mario Lugones explicaron que el listado anterior respondía a las necesidades sanitarias de aquel momento y que los cambios en el perfil epidemiológico justifican una estrategia específica para las enfermedades vasculares.
Cuáles son los medicamentos que continúan
El nuevo vademécum contempla seis principios activos: ácido acetilsalicílico, atorvastatina, candesartán, hidroclorotiazida, ramipril y rosuvastatina, utilizados principalmente en la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.
A partir de este esquema, las provincias deberán financiar con recursos propios la adquisición de los demás medicamentos esenciales que consideren necesarios para atender a su población. Para definir sus compras, podrán tomar como referencia el listado vigente desde 2021.
La modificación implica un cambio en la distribución de responsabilidades entre la Nación y las jurisdicciones provinciales respecto del acceso a los tratamientos farmacológicos.
Un plan nacional para enfermedades cardiovasculares
En paralelo, el Gobierno anunció el Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030, orientado a fortalecer la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.
Según los fundamentos de la normativa, entre el 34% y el 40% de la población adulta presenta hipertensión arterial, mientras que las cardiopatías isquémicas y las enfermedades vasculares representan entre el 28% y el 32% de las muertes registradas en el país.
La iniciativa contempla el fortalecimiento de las redes de atención para el infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular. Entre las medidas previstas figuran la aplicación de protocolos específicos, la reducción de los tiempos de traslado y tratamiento, el uso de herramientas digitales para coordinar derivaciones y la notificación obligatoria de los casos. También se habilita la posibilidad de establecer convenios entre los sectores público y privado.
El plan incluye, además, acciones vinculadas con la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular, las miocardiopatías, el pie diabético y la muerte súbita. Para esta última problemática, propone ampliar los espacios equipados para responder ante emergencias cardíacas y crear un registro nacional de desfibriladores que permita conocer su ubicación y verificar su funcionamiento.
Alcance y financiamiento
El programa está destinado a toda la población, con especial atención a la detección y el tratamiento en adultos y a la promoción de la salud entre niños y adolescentes.
La normativa también plantea la necesidad de alcanzar acuerdos con obras sociales, el PAMI y las empresas de medicina prepaga para unificar criterios clínicos y sistemas de registro, dado que el Programa SUMAR está dirigido a personas sin cobertura formal de salud.
De acuerdo con las resoluciones, tanto el nuevo plan sanitario como el listado actualizado de medicamentos se implementarán sin generar gastos presupuestarios adicionales. En el caso de la estrategia cardiovascular, se prevé reorganizar los recursos disponibles y reformular el nomenclador del Programa SUMAR para incorporar las prestaciones priorizadas.










