A los 35 años y tras convertirse en mamá por segunda vez, Antonella González volvió a vestir la camiseta de Tomás de Rocamora para afrontar una nueva temporada de la Liga Femenina de Básquetbol. Luego de ausentarse en el debut ante Chañares, la base y capitana del equipo habló sobre su salida durante la edición anterior, la maternidad y el proceso de regreso a las canchas.
A fines del año pasado, González recibió la noticia de su embarazo y debió dejar la competencia poco antes del inicio de los playoffs del Torneo Apertura. Al recordar aquella etapa, destacó que pudo disfrutarla, aunque no estaba dentro de sus planes.
“Mi embarazo fue súper lindo, lo viví muy bien, disfrutándolo. La verdad que no era lo que estaba en mis planes, pero bueno… Las chicas se lo tomaron muy bien, acompañaron y estuvieron a la altura en lo deportivo. Por momentos tenía ganas de estar en la cancha, pero no pude”, comentó.
Tras el nacimiento de su segundo hijo, Piero, la jugadora inició una reincorporación progresiva a los entrenamientos, respetando los tiempos de su cuerpo y buscando recuperar su ritmo deportivo. En comparación con su primera maternidad, esta vez el regreso se produjo más rápidamente.
“Mi regreso a entrenar fue progresivo, de a poco, respetando mi cuerpo y tratando de encontrarme nuevamente. Esta vuelta fue un poco más rápida que con Madi, ella ya tenía seis meses cuando volví y con Piero él solo tenía tres meses”, explicó.
La adaptación a la exigencia física también representó un desafío, ya que sus compañeras llegaban con un importante rodaje tras disputar la Liga Provincial. “Tenía que respetar y escuchar mi cuerpo para poder volver de la mejor manera. Me costó encontrar un poco el ritmo, las chicas venían jugando la Liga Provincial y ya tenían un ritmo alto, así que aún trato de adaptarme a ellas. Pero, por suerte y con paciencia, voy a ir poniéndome a tono”, agregó.
La importancia de la red de contención
La organización familiar es otro de los aspectos fundamentales para González, quien debe compatibilizar la crianza de sus hijos con los entrenamientos, los partidos y los viajes que demanda la competencia.
“La verdad que es una organización compleja, hay que planificar muy bien todo; pero, sin dudas, tengo una red de contención importante que me ayuda y sostiene mucho. El club me da un espacio valioso y la flexibilidad de poder llevar a mis hijos si no tengo con quién dejarlos y bueno, ahí vamos organizándonos como podemos”, manifestó.
En ese sentido, el acompañamiento de su entorno y la flexibilidad que le brinda Rocamora resultan claves para continuar con su carrera deportiva sin dejar de lado las responsabilidades familiares.
Las expectativas para la nueva temporada
La capitana también se refirió a los objetivos del conjunto uruguayense en esta nueva edición de la Liga Femenina, que comenzó el pasado sábado frente a Chañares. González destacó la preparación de sus compañeras y la intención de mantener la identidad de juego que caracteriza al equipo.
“Rocamora siempre intenta competir, de estar a la altura. Creo que las chicas vienen con un rodaje importante y eso es bueno. Ojalá que sigamos por ese camino y poder hacer nuestro juego, lo que nos caracteriza”, sostuvo.
El equipo rojo tendrá su debut como local el próximo viernes, cuando reciba a Instituto de Córdoba por la Zona A. El encuentro se disputará a partir de las 20.30.












