El equipo uruguayense que hace 35 años participa ininterrumpidamente de los torneos de ascenso se enfrenta al equipo rafaelino de 9 de Julio; ambas instituciones peregrinan anualmente la vastedad geográfica argentina en busca de un lugar en las categorías mayores del fútbol argentino.
Por Alfredo Guillermo Bevacqua
Un poco de historia
Durante las décadas del ´70 y los ’80, y en los primeros años de los ’90 pudimos exponer en las páginas del diario LA CALLE, las desventuras que a lo largo de su rica historia ha atravesado el fútbol del interior argentino. Todo, “el viejo y glorioso fútbol argentino”, depende de una asociación de clubes que se autoclasifican como “directamente afiliados”. En el organigrama institucional el fútbol, al que denominaban “chacarero”, es encasillado bajo el mando de un Consejo Federal. El presidente de ese Consejo es el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, que delega la tarea en un allegado de confianza. Es decir Claudio Tapia, como presidente de AFA, es también quien preside el Consejo Federal del Fútbol Argentino, y designó como Presidente Ejecutivo a Pablo Toviggino. En sus 35 años como presidente de AFA don Julio Grondona, tuvo como responsables del Consejo Federal a su gran amigo Alvaro Castro (1979-2008 F) y Gustavo Cereza (2008-2014).
El Consejo Federal reúne a 236 ligas afiliadas; en algunas provincias se han conformado federaciones provinciales que no figuran ni tienen representación institucional en el Consejo. En estas ligas se agrupan 3.500 clubes y aproximadamente 400.000 jugadores.
El Consejo Federal, de tal ha tenido muy poco; el gobierno se ejerce desde la capital y se reúne en la capital; unitarismo, rancio y puro. En 1967 comenzó a soplar una tenue brisa, cuando Valentín Suárez, en ese entonces Interventor en AFA, designado por el gobierno de la Revolución Argentina, introduce una “revolucionaria” modificación en los torneos afista: se jugarían dos torneos anuales, en lugar de uno largo. Primeramente se jugaría el torneo que se denomínó Metropolitano, del que participaban únicamente “los directamente afiliados”: equipos de capital federal, Gran Buenos Aires, La Plata, Rosario y Santa Fe, y un segundo torneo que incluiría a 4 equipos del interior, surgidos de un campeonato del que participaban los campeones de las ligas de las ciudades capitales de provincia y Mar del Plata. Descendían solo los directamente afiliados.
Obviamente que la medida fue recibida con alborozo por los que formaban parte de las ligas invitadas, se abría un “ventiluz” que muchos supusieron que podría transformarse en “portón”. Especialmente cordobeses (Talleres y Belgrano), mendocinos (Gimnasia y Esgrima, Independiente Rivadavia), reclamaban un lugar entre los de capital federal; también tucumanos (Atlético y San Martín) y salteños (Gimnasia y Tiro o Central Norte). Pero de los cuatro clasificados ninguno fue de los que aparecían como candidatos; participaron del primer Nacional: San Lorenzo de Mar del Plata, Chaco For Ever, de Resistencia, Central Córdoba de Santiago del Estero y San Martín, de San Martín (provincia de Mendoza).
En sus 35 años como Presidente de AFA, Julio Humberto Grondona fue ampliando aquella pequeña ventana, y se autocalificaba como “el mejor delegado que tenía el fútbol del interior” y exhibía, en cada ciudad que visitaba como se habían incorporado al fútbol profesional clubes de las provincias; y agregaba orgulloso, que “al lugar lo habían ganado en la cancha y no mediante el uso de la lapicera”. Y si, salvo en que a la Resolución 1309, solo faltó un artículo que dijera: “La primera sílaba del nombre del club clasificado para el próximo torneo de primera división debe ser Ta”.Esa Resolución puede ser tomada como el punto inicial de un federalismo que tiene lugar en la superficie de un terreno de 100×70, pero que no se manifiesta en la gestión política, directiva y administrativa.
La gran “apertura”
Esta extensa introducción estimamos oportuna realizarla, porque las quejas que hoy prodiga todo el fútbol del interior es producto de un unitarismo que solo podrá ser revertido con equipos del interior poderosos que sean convocantes de multitudes, que ganen campeonatos y tengan dirigentes que peleen y acompañen a sus comprovincianos en sus luchas por torneos racionales, y no esperpentos que llevan al cansancio y desaparición de dirigentes sabios pero apasionados e instituciones que languidecen, de las que nadie se anima a ser verdugo, pero a las que dejan morir; se justificará el deceso, diciendo “no pusieron superar la crisis del descenso de categoría” o “no respondieron al nivel de exigencia”….
Año a año crecieron en número los representantes del interior: en 1984, nuestra ciudad, fue representada por Atlético Uruguay, en un torneo que se estructuró dividido en zonas de 4 equipos, es decir que al menos jugarían 6 partidos. Participaban 19 clubes directamente afiliados, 7 de plazas fijas (Córdoba , Mendoza, Salta, Tucumán, Jujuy, Mar del Plata), y 6 clasificados en el Torneo Regional del Interior.
Ese formato de torneo tenía una corta duración: dos clasificados por zona, octavos de final, cuartos de final, semifinales y final. Sesenta días bastaban. Pero esos 13 participantes se endeudaban para poner su estadio en condiciones y en presentar equipos que se reforzaban con jugadores libres del profesionalismo porteño; aunque ello no fuera suficiente para evitar goleadas, como las que en 1974 quedó como record en el fútbol profesional argentino: Banfield 13 – Puerto Comercial 1 (equipo de la Liga del Sur, Bahía Blanca). No fue el único récord: “Juanchi” Taverna, el delantero centro de Banfield marcó en ese partido 7 goles. Al año siguiente “el Juanchi” jugó en Boca, hizo 11 goles en 28 partidos…
En 1985 AFA programó para 1986 una estructura que se mantiene hasta hoy; que tuvo una virtud, los lugares se ganaron en la cancha, y sigue aconteciendo ello, aunque algunos árbitros insistan con travesuras que no pueden disimular…
Claro que resulta gratificante, y entusiasma, que un club jujeño, o un club de la Patagonia, pueda competir en un mismo torneo con los clubes capitalinos; cada presentación de Boca, River, Racing, Independiente, San Lorenzo, genera expectativas y movilizaciones que trascienden el momento y que norteños, litoraleños o patagónicos darán el status de momentos inolvidables. Hoy 26 equipos de clubes “no directamente afiliados” representan a 15 ciudades argentinas en la Liga Profesional (9 equipos, 6 ciudades) y en Primera Nacional (16 equipos, 15 ciudades).
Y ya los equipos “no afiliados” han ganado títulos nacionales: Belgrano, campeón de la Liga Profesional, y Patronato (Paraná), Central Córdoba (Santiago del Estero) e Independiente Rivadavia (Mendoza), han ganado la Copa Argentina.
Los dos últimos campeones son: Independiente Rivadavia, de la Copa Argentina y Belgrano de Córdoba de la Liga Profesional; de la Primera Nacional pueden descender 4, de los 5 equipos que se encuentran en zona de descenso: Chaco For Ever, Central Norte, Agropecuario, Patronato y Güemes); volverán al Federal A. Muy apetecido, pero a la vez indigerible…
El Federal A
Como se escribió antes, en 1985, la AFA decidió cambiar la estructura de los campeonatos argentinos, y fue creada una nueva categoría de segundo nivel, el Nacional B, tributario de la Primera División. A través de ese torneo, los clubes pertenecientes a las ligas regionales, afiliados indirectamente a la AFA a través del Consejo Federal, que hasta entonces solo habían competido en la primera categoría como equipos invitados al Campeonato Nacional, y, excepcionalmente, en el Metropolitano por la Resolución 1309, pero que no participaban orgánicamente en las temporadas regulares, fueron incorporados al sistema de ascensos y descensos. El Torneo del Interior se constituyó, entonces, en la vía de acceso de dichos equipos a la segunda división. Fue un campeonato, una tercera categoría exclusiva del fútbol del interior, que se disputó entre 1986 y 1995. La antigua B, recibió la denominación entonces de Primera B Metropolitana, los privilegiados del conurbano bonaerense.
En la temporada 1995-96, como sucesor del Torneo del Interior, se creó el Torneo Argentino A, que clasificaba a sus ganadores a los dos torneos zonales (Noroeste y Sureste), los cuales otorgaban una plaza cada uno a la Primera B Nacional. En sus distintas ediciones cambió su formato y la cantidad de equipos que lo disputaban. En el segundo semestre de 2014 se implantó el Torneo Federal A como sucesor directo del Torneo Argentino A, manteniendo su estatus como la tercera categoría del fútbol argentino para los clubes indirectamente afiliados a la AFA.
Todas las modificaciones de formato y de nombre ponen de manifiesto las dificultades que no pueden ser superadas y que hasta el 2000, dispusieron de una “aspirina” para aquellas traslados de mas de 1000 km: AFA se hacía cargo de 25 pasajes en avión de línea.
A partir de entonces los campeonatos oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino:
- Primera División o Liga Profesional;
- Segunda división: Primera Nacional (originariamente Primera B Nacional);
- Tercera división: Primera B Metropolitana y Torneo Federal A;
- Cuarta división: Primera C Metropolitana y a partir de 2027 el Torneo Argentino del Interior.
- Quinta división: a partir del año anterior el Campeonato Oficial Amateur
El martirio
Los simpatizantes gimnasistas -ya no es toda la ciudad, como lo fue en los Regionales de la década del 70 y del 80; en los primeros años de los ´90, en los de los dos primeros ascensos de Gimnasia al Nacional B, el 4 de agosto de 1996 y el 12 de julio de 1998, convirtiéndose en el primer club entrerriano que jugara el Nacional B, o en aquellos partidos por la Promoción a Primera División con Arsenal de Sarandí o Unión de Santa Fe. En esta categoría jugó hasta el 5 de junio de 2004, al perder 2 a 1 ante Defensores de Belgrano, descendió a lo que hoy se denomina Federal, manteniéndose desde entonces -estoicamente, o sea tratando de controlar lo nuestro, sabiendo que lo general no podemos hacerlo.
Si bien en el almanaque de los uruguayenses no han aparecido “los 18 meses mejores meses de la historia argentina”, Gimnasia, al igual que la gran mayoría de los 37 clubes que participan del Federal A, se mantienen merced al esfuerzo ilimitado de dirigentes que no son millonarios en dinero, que no son empresarios, que solo son tenaces trabajadores. Al igual que jugadores y cuerpos técnicos que cada 15 días deben dormir dos noches sobre los incómodos “asientos camas” de un micro para llegar a Tucumán, a Chivilcoy, a Corrientes, a Resistencia, etc. Pero, obviamente, este es un castigo al esfuerzo, que deben realizar todos los clubes de esta categoría, que percibían hasta dos o tres meses atrás una ayuda de AFA: $ 8.000.000.- mensuales, mientras que los clubes de la B Metropolitana, recibían $ 20.000.000.- Ahora, han igualado el subsidio.
Los clubes del Torneo Federal, que llegan hasta las instancia definitorias, recorren en total un promedio de 25.000 kilómetros; no es extraño viajar de Puerto Madryn a Salta o desde Mendoza a Formosa, y viceversa.
El cuadro que acompaña a esta nota refleja los gastos que originó la primera fase del Federal y es demostrativo del esfuerzo realizado, que se repetirá para afrontar esta nueva instancia de competencia.
Los árbitros
Días pasados, cuando estuvo en nuestra ciudad Sergio Pezotta, se le preguntó porque razón se designaba para un partido que se jugaba en Concepción del Uruguay a árbitros provenientes de Tucumán, Mendoza o Córdoba, cuando pueden ser nombrados árbitros que dirigen en torneos del ascenso metropolitano. La queja es porque el club local debe hacerse cargo del arancel que percibe el cuaterno arbitral, los gastos de estadía y traslados, en la mayoría de los casos combinación de aéreo y bus. La respuesta fue que no había árbitros en la zona y que de esa forma “resguardaba la neutralidad”. Esto último totalmente improbable porque por lo general, el primer juez de línea, tiene en su brazo implantado un resorte que se activa si es ataque del local, y se desactiva en los del visitante.
Pero el fútbol es una eterna esperanza: ver un gran partido, ilusionarse con gritar un golazo propios. Todos nos alegramos con los triunfos y los festejamos, al cabo, el triunfo deportivo que se puede disfrutar, oxigena la mente y el corazón.










