Nicolás Berruezo, pasión uruguayense rumbo al Mundial Absoluto

El pelotari nacido en nuestra ciudad, surgido del trinquete Valentín “Bocha” Alonso del Club Gimnasia, fue convocado a los 27 años para integrar el seleccionado argentino que disputará el Mundial Absoluto. Competirá en la modalidad frontón de 30 metros individual. Instalado en San Luis y con una agenda que lo lleva cada semana a Buenos Aires y distintos puntos del país, atraviesa un presente marcado por el esfuerzo, los viajes y una pasión que nació hace más de una década en su ciudad.

Por Manuel Iconicoff

Hay deportes que se practican. Y hay otros que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en una forma de vida. Para Nicolás Berruezo, la paleta es eso: una pasión que comenzó en el trinquete “Valentín Alonso” del Club Gimnasia y que, después de más de una década de torneos, entrenamientos, viajes y aprendizajes, lo llevará este mes a representar a la Argentina en un Mundial.



A los 27 años, el uruguayense tendrá por primera vez la posibilidad de disputar un Mundial Absoluto de mayores. Será en Buenos Aires, entre el 15 y el 26 de octubre, cuando las principales delegaciones internacionales se reúnan para competir en las diferentes especialidades de la disciplina. Berruezo lo hará en frontón de 30 metros individual, una modalidad que conoce especialmente bien y en la que ya tuvo un logro destacado en 2023.

“Actualmente, en este 2026, estoy jugando para el Club San Martín, que me contrató para jugar durante todo el año el Torneo Metropolitano, que se juega en Buenos Aires, en Capital Federal. Estamos jugando en la categoría Elite B, donde vamos primeros y, a fin de año, si ganamos y nos mantenemos primeros, podemos ascender a la Elite A”, cuenta Nicolás al hablar de su presente.

Pero su actividad no termina cuando concluye el torneo. Los fines de semana, el pelotari se sube nuevamente a un auto o a un colectivo para recorrer distintos puntos del país, ya sea para competir en exhibiciones y desafíos o para compartir sus conocimientos con otros jugadores y profesores.

Uno de los objetivos que se propuso para este año fue precisamente acercar la disciplina a distintos clubes y escuelas de paleta. Así surgieron las clínicas que viene realizando en diferentes provincias, especialmente en el sur argentino. “Uno de los objetivos que tenía y que, por suerte, vengo cumpliendo este año era el tema de las clínicas de paleta, con la idea de fomentar un poco más las clases en las escuelas de paleta; darle a los profesores un poco mi visión de lo que es la paleta, siempre desde mi experiencia, y transmitir lo que yo vengo aprendiendo durante estos casi 12 o 13 años que llevo jugando”, explica.

Ese recorrido lo llevó a conocer clubes, jugadores y profesores de buena parte del país. Y todavía quedan viajes por delante. “He viajado un montón a distintas partes del país, sobre todo al sur. Son increíbles los viajes que he tenido. Nos quedan unos tres viajes más este año. Por ahora están confirmados; ojalá se sume alguno más. La idea es poder fomentar y dar a conocer la importancia de tener una escuela de paleta en cualquier club”, agrega.

El Mundial a la vista

Todo ese movimiento, sin embargo, tiene ahora un objetivo central: el Mundial Absoluto. La competencia reunirá a las principales delegaciones internacionales y tendrá actividad en diferentes disciplinas y modalidades, entre ellas Mano, Frontball, Frontenis, Xare, Pelota Cuero, Pelota Corta, Goma Trinquete y Paleta Goma.

Los encuentros se disputarán en instalaciones del Club Ciudad de Buenos Aires y el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), en una cita que tendrá actividad masculina, femenina y juvenil. Para Berruezo será una oportunidad especial no solamente por la magnitud del torneo, sino también porque se desarrollará en nuestro país. “El objetivo principal ahora, obviamente, es el Mundial, el Mundial Absoluto, como se le dice. Se llama Absoluto porque se juegan todas las disciplinas de la paleta, donde en cada disciplina tenés diferentes especialidades o modalidades”, explica.

En su caso, la competencia será en frontón de 30 metros individual: cancha abierta, 30 metros de extensión y enfrentamientos mano a mano. Una modalidad que ya le dio una de las grandes satisfacciones de su carrera. “Es la misma modalidad que me tocó ganar en 2023, cuando fui el primer ganador de la historia de la paleta nacional en esa especialidad. En este caso, ahora me toca jugar un Mundial, que es lo mejor que te puede pasar”, recuerda.

La localía también le agrega un condimento especial. Después de tantos viajes y torneos, esta vez serán los amigos, conocidos y personas que fue encontrando en el camino quienes estarán del otro lado de la cancha. “Y mucho más motivador porque es en nuestro país. Tiene un gusto distinto, somos locales. Hay mucha gente conocida, muchos amigos que van a ir a verme competir, gente que he conocido en todos los viajes, campeonatos, torneos. Hay mucha gente que va a ir a verme, a compartir y a ver a todo el equipo nacional”, señala.

Un equipo con acento entrerriano

Aunque la modalidad que disputará Berruezo es individual, la representación argentina se conformará con dos jugadores. Y allí aparece otro vínculo entrerriano: su compañero será Federico Fernández, oriundo de Nogoyá.

La relación entre ambos viene desde hace muchos años. Compartieron torneos entrerrianos, competencias en la provincia de Buenos Aires y hasta un Campeonato Argentino en infantiles, donde fueron subcampeones. “Fede es de Nogoyá, nos conocemos desde chiquitos. Hemos jugado muchos torneos entrerrianos y, en su momento, también hemos ido a jugar torneos de la provincia de Buenos Aires. Hemos compartido un Campeonato Argentino juntos, me acuerdo que fue en infantiles, donde salimos subcampeones”, cuenta.

La dupla también tiene experiencia internacional. En 2023 compartieron competencia en Perú, donde se disputó la clasificación para los Panamericanos de aquel año y consiguieron el pasaje en la misma especialidad que ahora los tendrá en el Mundial. “Con Fede ya nos conocemos hace rato. Compartimos una amistad, un compañerismo lindo dentro de la cancha y afuera también. Tenemos experiencia y mucha expectativa de cara a lo que se viene. Estamos entrenando bastante para llegar de la mejor manera”, sostiene.

El sacrificio detrás de la convocatoria

Llegar hasta este punto no fue sencillo. Berruezo vive actualmente en San Luis y su actividad deportiva le exige viajar prácticamente todas las semanas. Los miércoles parte rumbo a Buenos Aires para disputar el Torneo Metropolitano y, una vez finalizados esos compromisos, vuelve a emprender viaje para participar de exhibiciones, desafíos o clínicas durante el fin de semana. Después, el regreso a San Luis. Y volver a empezar.

“Este Mundial de mayores es la primera vez que me toca jugarlo, a los 27 años. He tenido otras oportunidades para jugar, pero no me ha tocado. Les ha tocado viajar a otros chicos que, obviamente, se lo han ganado dentro de la cancha y esta vez me tocó a mí”, relata.

La convocatoria adquiere todavía más valor cuando se observa el esfuerzo cotidiano que existe detrás de ella. No se trata solamente de entrenar: también están las horas de ruta, los kilómetros y la organización de una vida que gira alrededor de la competencia. “En mi caso, estoy viviendo en San Luis y viajar toda la semana a Buenos Aires, en auto o en colectivo, es un esfuerzo muy grande. Uno lo hace también más por amor, por pasión, porque me gusta”, reconoce.

Y hay una frase que resume buena parte de su vínculo con la actividad: “Yo siempre digo que el día que ya no me guste más, no lo voy a hacer más directamente. Pero siempre que me subo al colectivo o al auto siento una sensación tan hermosa”.

Los kilómetros recorridos durante este año son una muestra concreta de ese compromiso. Hace apenas unos meses, por ejemplo, tuvo que manejar desde Buenos Aires hasta Rawson para disputar un partido. “Una locura: manejar toda la noche, llegar al otro día y afrontar los peligros que obviamente hay en la ruta. Yo siempre digo que mi mejor amiga es la ruta, pero uno lo hace por amor, por pasión, porque ama el deporte. Si no, no lo haría”, cuenta.

Una lesión y la vuelta

La preparación para el Mundial también tuvo un momento de incertidumbre. Desde febrero, Berruezo comenzó a trabajar pensando en la posibilidad de ser convocado. Fueron meses de entrenamiento intenso, hasta que una lesión en la rodilla alteró los planes. “Me preparé todo el año para esta posibilidad. Desde febrero hasta julio, más o menos, fueron esos meses de mucho entrenamiento, de hacer todo perfecto, y lamentablemente llegó una lesión en la rodilla que fue muy inesperada. Se te pasan mil cosas por la cabeza”, recuerda.

Sin embargo, la recuperación terminó siendo también un impulso para volver con mayor determinación. “Yo siempre digo que Dios hace todo por algo. Todo pasa por algo y me hizo mucho más fuerte y volví con muchas más ganas. La verdad que ahora estoy muy contento. Estamos a casi dos semanas del Mundial y hay que seguir entrenando”, afirma.

La puesta a punto

La preparación del seleccionado argentino se concentra en el CeNARD. Allí, los entrenamientos se intensificaron a medida que se acerca la competencia.“Por lo general, siempre era el primer fin de semana y el tercer fin de semana de cada mes, pero ahora que se viene acercando el Mundial entrenamos casi toda la semana, varios días”, explica. El cuerpo técnico está integrado por Gastón Dorato, de Buenos Aires; Guillermo Roja, mexicano, y el jefe técnico Esteban Zarabozo. Entre los tres, apunta Nicolás, se trabaja con un objetivo común: llegar de la mejor manera a la competencia.

“Entre los tres siempre nos dan lo mejor en cada entrenamiento para dejar al país en lo más alto”, destaca.

Una cita histórica

El Mundial tendrá, además, una particularidad que Berruezo conoce de primera mano: la diversidad de disciplinas que convivirán durante casi dos semanas en Buenos Aires. Desde las modalidades tradicionales hasta aquellas que tienen un desarrollo diferente según cada país, la competencia permitirá reunir a jugadores de distintas partes del mundo.En algunas especialidades, Argentina llega con una larga tradición. En otras, el panorama internacional presenta distintos países con una fuerte presencia.

“En cada disciplina, o mejor dicho, en cada especialidad o modalidad, hay países favoritos. En la que jugamos nosotros, en trinquete con pelota de goma, Argentina siempre es favorita porque siempre se desarrolló mucho acá el deporte”, explica.

Y al hablar específicamente de su especialidad, menciona a los principales protagonistas internacionales.“En la que juego yo, que es la de frontón de 30 metros individual, México, España, Francia y Argentina son los candidatos a ganar. Por ahí México es el máximo favorito, pero acá se le puede ganar. Venimos entrenando desde febrero, así que estamos a full”, sostiene.

Hace apenas dos semanas llegó la confirmación que había esperado durante meses: su nombre estaba entre los integrantes del seleccionado argentino. “Tengo la enorme alegría de haber quedado seleccionado”, dice.

Para aquel chico que comenzó a jugar en el trinquete “Valentín Alonso” del Club Gimnasia, el viaje hasta este Mundial empezó mucho antes de conocer siquiera la posibilidad de representar al país. Fueron años de competencia, derrotas y aprendizajes, rutas interminables y una disciplina que se fue convirtiendo en parte de su identidad.

Ahora, a los 27 años, Nicolás Berruezo tendrá la posibilidad de vestir la camiseta argentina y jugar en casa el torneo más importante de su carrera. Y detrás de cada partido habrá también una historia uruguayense: la de un jugador formado en La Histórica que encontró en la paleta una pasión capaz de llevarlo por todo el país y, finalmente, hasta un Mundial.