Fibrosis pulmonar: advierten sobre las demoras en el diagnóstico y la importancia de la detección temprana

La enfermedad provoca una cicatrización progresiva del tejido pulmonar que dificulta la respiración y puede afectar la calidad de vida. Especialistas señalan que el diagnóstico puede demorar entre uno y dos años y destacan la necesidad de un abordaje multidisciplinario.

La falta de aire al realizar actividades cotidianas, la tos seca persistente y las dificultades para subir escaleras pueden ser algunas de las primeras señales de la fibrosis pulmonar, una enfermedad que provoca la acumulación de tejido cicatricial en los pulmones, reduce su elasticidad y limita la capacidad para incorporar oxígeno.



En el marco de septiembre, considerado el mes de concientización sobre esta patología, especialistas advierten sobre las dificultades para identificarla a tiempo, debido a que sus síntomas suelen confundirse con otras afecciones respiratorias o cardiovasculares, o incluso atribuirse al envejecimiento.

La fibrosis pulmonar comprende distintas enfermedades y puede presentarse sin una causa identificable, como ocurre con la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), que afecta principalmente a personas mayores de 50 años. De acuerdo con estimaciones de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), basadas en datos internacionales de prevalencia, en el país habría entre 6.000 y 12.000 personas con esta condición.

En otros casos, el compromiso pulmonar está relacionado con enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoidea y la esclerosis sistémica, además de otras patologías respiratorias. Un metaanálisis publicado en 2026 estimó una prevalencia mundial de 37 casos de fibrosis pulmonar progresiva por cada 100.000 habitantes. A partir de esa referencia y ante la falta de estadísticas epidemiológicas nacionales, se calcula que en Argentina podría haber cerca de 17.000 personas con formas progresivas de la enfermedad.

El neumonólogo Juan Ignacio Enghelmayer, especialista en enfermedades pulmonares intersticiales del Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó que la fibrosis pulmonar no constituye una única patología, por lo que resulta fundamental identificar su origen para establecer el diagnóstico y el tratamiento correspondiente.

El especialista señaló que dos pacientes pueden presentar síntomas similares, pero tener causas y evoluciones diferentes, por lo que recomendó que las personas con sospecha de la enfermedad sean evaluadas por profesionales con experiencia en patologías pulmonares intersticiales.

Demoras en la detección

Uno de los principales obstáculos para el diagnóstico temprano es que las manifestaciones iniciales pueden ser poco específicas e incluso estar ausentes. La dificultad respiratoria suele atribuirse al sedentarismo, al tabaquismo, a la edad o a enfermedades más frecuentes, lo que puede retrasar la consulta médica.

Diversos estudios indican que el diagnóstico puede demorarse entre uno y dos años en promedio, mientras que en algunos casos el período supera los tres años. También se han registrado diagnósticos equivocados de asma, neumonía y bronquitis.

Enghelmayer remarcó que la aparición de falta de aire ante esfuerzos que antes se realizaban sin dificultad, así como la tos seca persistente, son síntomas que requieren una evaluación médica. Si bien no necesariamente indican la presencia de fibrosis pulmonar, su reconocimiento permite avanzar en los estudios y determinar oportunamente las causas.

La tomografía computada de alta resolución es una de las herramientas relevantes para evaluar el tejido pulmonar. Su utilización, junto con la valoración clínica y el trabajo conjunto de distintas especialidades, contribuye a establecer un diagnóstico más preciso.

El trabajo conjunto entre especialidades

Cuando la fibrosis pulmonar está asociada a enfermedades autoinmunes, la participación de neumonólogos y reumatólogos resulta especialmente importante. La evaluación multidisciplinaria permite analizar el compromiso pulmonar en relación con la enfermedad de base y definir las estrategias de seguimiento y tratamiento.

La reumatóloga Fabiana Montoya, jefa del Servicio de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, destacó que la articulación entre ambas especialidades permite realizar una evaluación integral y detectar posibles complicaciones antes de que aparezcan síntomas respiratorios.

La especialista advirtió que algunas enfermedades reumatológicas pueden provocar alteraciones pulmonares incluso cuando el paciente no presenta tos ni dificultad para respirar. En particular, señaló que las personas con esclerosis sistémica deben someterse a estudios de detección de fibrosis pulmonar, mientras que en otras enfermedades autoinmunes los controles se determinan según los factores de riesgo.

En ese sentido, subrayó que esperar a la aparición de manifestaciones respiratorias puede retrasar el diagnóstico y reducir las oportunidades de intervención temprana.

Desigualdades en el acceso a la atención

Además de las dificultades diagnósticas, el acceso a los estudios y a los tratamientos especializados representa otro desafío, especialmente para quienes viven fuera de los grandes centros urbanos.

La Asociación de Fibrosis Pulmonar Idiopática Argentina (AFIPIA) acompaña a pacientes y familiares desde el momento del diagnóstico, con orientación para acceder a especialistas, rehabilitación respiratoria, cobertura de prestaciones y trámites administrativos. También brinda asistencia psicológica individual y grupal para pacientes y cuidadores.

Vanesa Brizuela, referente de la organización, señaló que existen importantes diferencias en el acceso a la atención según el lugar de residencia. En distintas localidades del interior del país, la disponibilidad de estudios específicos y de tomografías realizadas con protocolos adecuados puede ser limitada.

La enfermedad puede afectar progresivamente actividades habituales como caminar, bañarse, vestirse o salir del hogar. Por ese motivo, desde la asociación consideran necesario ampliar la cantidad de centros especializados y fortalecer los equipos multidisciplinarios, además de garantizar el acceso a la rehabilitación respiratoria, que contribuye a mejorar la calidad de vida.

Tratamientos e investigación

Actualmente, los tratamientos antifibróticos disponibles permiten ralentizar la pérdida de la función pulmonar, aunque no revierten el daño que ya se produjo en el tejido. La investigación científica continúa en busca de nuevas alternativas terapéuticas que permitan mejorar la evolución de los pacientes.

Los especialistas coinciden en que los avances en los tratamientos deben estar acompañados por una mayor concientización sobre los síntomas y por la posibilidad de acceder a consultas y estudios oportunos.

La falta de aire persistente no debe considerarse necesariamente una consecuencia natural del envejecimiento. La consulta temprana permite identificar su origen y evaluar las opciones de tratamiento y seguimiento adecuadas para cada paciente.