El “Taita” de Demus: una idea que se convirtió en tricampeonato

El entrenador del campeón habló con La Calle luego de la conquista del Torneo Clausura, que significó el tercer título consecutivo para el Taita. Demus repasó el proceso que comenzó hace casi tres años, la construcción de una identidad futbolística, el crecimiento de los juveniles y el esfuerzo de un plantel que juega por amor a la camiseta. “Los partidos ya no se ganan más de guapo”, aseguró.

Por Manuel Iconicoff



Roberto Demus encontró en Almagro el lugar donde plasmar una idea de fútbol. Cuando llegó, hace casi tres años, el equipo venía de terminar anteúltimo y el club llevaba ocho temporadas sin festejar un campeonato. Hoy, el Taita es tricampeón del fútbol uruguayense y uno de los grandes protagonistas de la Liga. En el medio hubo trabajo, paciencia, una base que se sostuvo, juveniles que ganaron su lugar y, sobre todo, un cambio de mentalidad.

Demus fue una pieza central de ese proceso. Junto a su cuerpo técnico logró convencer a un grupo de jugadores que no cobra un peso por jugar que podía estar para algo más. También modificó algunas costumbres, apostó por el juego y el respeto por los rivales y los árbitros, y construyó un equipo que, más allá de los resultados, consiguió una identidad.

Después de la consagración en el Clausura, el entrenador habló con La Calle y repasó el camino recorrido, las dificultades de un club no juega en su cancha y la ilusión de que este grupo pueda jugar un torneo importante.

– ¿Cuáles son los sentimientos o las sensaciones después de haber ganado el Torneo Clausura 2026 y llegar al tricampeonato en el ámbito local?

– Bueno, se cumplió el tercer torneo consecutivo ganado. Estamos muy felices, muy contentos. Creo que conseguimos algo histórico para la institución, para un club de barrio. Hace tres años cuando llegamos al club nos imaginábamos pelear los campeonatos pero la verdad que todo fue muy lindo, pudimos conformar un gran equipo de laburo en la parte técnica, apoyados por la Comisión Directiva armamos un equipo con muchos jóvenes y con algunos jugadores conocidos en el ambiente local para tratar de ser protagonistas. Se nos escapó la primera vez con una final que perdimos con Marisa Auxiliadora, pero el equipo siguió mentalizado y con ganas de seguir creciendo. Pudimos plasmar una forma de juego que nosotros queríamos, nos preparamos muy bien en la parte física, hicimos un trabajo de menor a mayor con el equipo que teníamos, fuimos armando línea por línea, tratando de que los chicos tengan la posibilidad de jugar como nosotros lo pretendíamos. Nos costó, siento que  al principio que fuimos un poco intermitentes, pero con el transcurso del tiempo consolidamos una forma de juego, una forma para que la gente se sienta identificada con nosotros. Ahora, ya después de haber ganado el tercer campeonato estoy disfrutándolo, contento, feliz y sabiendo que Almagro es un equipo importante en la ciudad y que gracias a Dios lo pudimos poner de vuelta en los primeros lugares.

– ¿Por dónde pasó la clave futbolística para lograr esto?

-Yo creo que la clave pasó por el hecho de mantener una base. Trabajar con varios chicos que vienen desde hace tiempo fue importante. Mantener la base nos permitió ir subiendo jugadores de Tercera o que algunos jugadores que llegaban de otro lado se acoplaran muy rápido a lo que veníamos haciendo. El trabajo lo empezamos a hacer un poco más partido a partido, no tanto mirando a lo que iba a pasar en todo el campeonato. Nos enfocamos en una preparación física que nos permitiera jugar los 90 minutos y después viendo el rival de cada semana,  trabajándolo y jugando todos los partidos como finales. Hace muchos partidos que este equipo viene jugando de la misma forma,  yo le contaba el otro día a uno de los chicos que el equipo sale de memoria,  por ahí con algunas variantes pero el equipo más o menos juega igual. Por suerte tenemos la posibilidad de contar con jugadores importantes y poder conservarlos con el transcurso de las fechas, eso fue para nosotros muy importante, mantener el equipo con la ayuda de todos. Tratamos de mentalizar a los chicos de que íbamos por buen camino, que no dejen pasar la oportunidad, que tenían muchas posibilidades de hacer historia en el club, y bueno, con la coronación del primer campeonato eso les dio un poco más de fuerza, cuando vino el segundo campeonato obviamente que nosotros estábamos felices y contentos, y en el tercero era una forma de coronar todo lo que veníamos haciendo en la última etapa. Entonces para nosotros es una satisfacción terminar como terminamos, siendo el equipo invicto que ganó todos los partidos. Esto fue  una preparación partido a partido y jugando todos los partidos como una final.

-Cuando llegaste al club ¿Pensabas que se podía llegar a dar algo así, ser protagonistas, pelear campeonatos y coronar de esta manera? ¿Qué fue lo que te motivó a dirigir a Almagro?

– Bueno, ya hace dos años y ocho meses que estoy en el club. Cuando me llamaron para venir, me reuní con la Comisión Directiva, fui a mirar un par de veces el equipo, vi los jugadores que tenía y más o menos lo que necesitábamos mejorar. En el transcurso de este tiempo han pasado jugadores que llegaron, jugadores que se fueron pero bueno, siempre tratando de mantener una idea, un equipo que sea sólido en lo defensivo, que la pelota por la mitad de la cancha pasara rápido y que nuestros jugadores delanteros sean protagonistas pero muy comprometidos también a la hora de marcar cuando no tuviéramos la pelota. Entonces lo fuimos mechando yo también me fijé mucho en lo que había en la Tercera División.  En ese momento cuando yo llegué por ejemplo Zamaniego estaba en la Tercera, Juan Ruíz, el delantero jugaba Reserva, Nicolás Lima estaba en la Tercera,  había jugadores que alternaban y los pusimos bien para que sean titulares. Hubo jugadores que por ahí son muy importantes dentro de nuestro equipo y no son titulares pero tiran para adelante. Todos entendieron que el que estaba mejor iba a jugar, algo que no es fácil de conseguir. Los resultados siempre ayudan a consolidar la idea. Y eso fue lo que a nosotros nos ayudó para poder cambiarles la mentalidad a los chicos. Hubo que mentalizarlos de que había que entrenar los sábados, que había que entrenar los domingos, que si se querían conseguir algo había que dejar cosas de lado. Y acá tenemos un club donde ninguno de los chicos cobra un peso, lo hacen todo por el amor a la camiseta y a veces se hace difícil. Tengo muchos jugadores que llegan, se sacuden la cal, algunos vienen con pintura y se ponen a entrenar. Mucho tiempo entrenamos sin luz porque no teníamos luz,  a veces no tenemos lugar donde entrenar y vamos al predio Multieventos, a veces vamos a algún parque porque el entrenamiento es fundamental y bueno, con esas ideas y con esa metodología de trabajo los fuimos convenciendo que estaban para algo mejor. Cuando yo agarré el equipo venían de salir anteúltimos y bueno, ese año mismo se jugó una final. Así que la verdad la sensación es muy positiva y me siento muy agradecido a la gente que en ese momento se fijó en mí  y nos brindó la posibilidad de armar lo que nosotros queríamos en el plantel de Primera.

-Desde tu perspectiva ¿Qué es lo que les pudiste inculcar o transmitir a los chicos para llegar a este presente?

– Le transmitimos las ganas de ganar. Le transmitimos que si no se entrena, si no se practica, si no se equivocan, si no corregimos, si no nos superponemos a un montón de cosas que nos pasan acá en la institución, es difícil conseguir cosas importantes. Antes de que yo llegue, hacía ocho años que el equipo no salía campeón y eso les pesaba y bueno también fue un poco de sacar de esa mochila y decir bueno laburemos para ver si lo podemos. También tuve la predisposición plena de ellos hacia conmigo para poder escucharme, para poder preguntarme, para poder inmiscuirme  hasta en sus problemas personales y familiares para que las cosas fluyan después dentro de la cancha, eso fue lo fundamental.

-¿Se puede aspirar a jugar una Copa Entre Ríos o un Regional Amateur – Federal B próximamente o es muy complicado desde la parte económica?

– Respecto a las competencias fuera del nivel local, el club tiene la idea de jugar una Copa Entre Ríos, fundamentalmente para que los chicos tengan la posibilidad de mostrarse en otro nivel, porque se lo ganaron. Ojalá que se pueda dar, la idea es que se pueda jugar una Copa Entre Ríos, ya un torneo regional amateur o un Federal B que empieza el año que viene es complicado. La verdad que los costos que tiene Almagro los conozco y sé que son complicados. Es un equipo que juega todos los partidos de visitante, porque nosotros esperamos que la Liga nos diga dónde jugar, entonces entrenamos en una cancha donde no jugamos nunca, que eso tiene un mérito extra me parece, porque no jugamos nunca en nuestro espacio, siempre vamos a jugar a donde queda una cancha libre, y bueno, por ahí eso nos hace también variar algunas cosas en la parte futbolística, porque no jugás siempre en el mismo escenario, pero nos adaptamos. La verdad que nos adaptamos sin pensar que el rival es superior e imponiendo nuestras condiciones, así que eso yo les digo siempre que es difícil lograr, no jugar siempre en una cancha de local, generalmente a veces hasta cambiando localía porque en el plano económico por ahí a Almagro se le complica alquilar una cancha y pagar los árbitros, la policía y demás, entonces también adaptarnos. Y bueno, yo tratando siempre de dejarlo afuera de todo eso a los chicos y que se involucren solamente en el plano futbolístico.

-Saliendo un poco del plano deportivo y futbolístico ¿Cómo es convivir día a día con los chicos en este contexto social? ¿Por dónde pasa el trabajo de ustedes más allá de la pelota?

– Sí, la contención que tenemos nosotros es muy grande porque los inconvenientes de los chicos son día a día. Como te contaba anteriormente, no tenemos ningún jugador nosotros que el club le pague, entonces es difícil porque los chicos laburan todo el día, la mayoría son cabezas de familia y necesitan el mango entonces por ahí los entrenamientos los vamos variando a cómo se van presentando ellos. Sabemos perfectamente que por ahí no podemos exigirlo en algún día de la semana, porque vienen con un laburo capaz de toda la mañana y toda la tarde. Todo eso es un trabajo día a día de todo el cuerpo técnico para hacerlo sentir lo mejor posible para que después puedan rendir.  Es muy complicado, hay semanas que se rotan algunos jugadores o que sabemos que no van a poner poder venir determinado día por el laburo, entonces el profe les arma un trabajo físico diferente o lo vamos conversando semana a semana para tenerlos a todos más o menos en el mismo ritmo. Así que nosotros generalmente preparamos la semana a partir de día lunes con el profe, ya sabemos lo que vamos a hacer hasta el día del partido, entonces nos da la posibilidad también de que si un jugador está complicado, tratar de buscarle la vuelta para acomodarlo.

–Contando Apertura y Clausura son el equipo que más puntos sacó, jugando por momentos muy bien al fútbol. ¿Se puede decir que hay una idea de que de “guapo” no se gana más?

– Es verdad eso, porque cuando yo llegué lo primero que le dije fue que había que jugar al fútbol, que no me gustaba cuando un compañero deja al equipo con 10 hombres, que los hace perder por una reacción, por pegar una patada y demás. Creo que somos uno de los equipos que tenemos el fair play más grande de la ciudad, porque no tenemos expulsados, hace no sé cuánto tiempo ya que no nos echan ningún jugador. La verdad que nos dedicamos solamente al plano futbolístico de conseguir resultados, y para conseguir resultados hay que estar los once dentro de la cancha. Somos muy respetuosos con los rivales, desde nosotros el cuerpo técnico, hasta con los árbitros y con los rivales. Alguna cosa puede pasar un partido pero desde el cuerpo técnico bajamos la idea de que hay que mostrarse adentro de la cancha.  No se puede andar peleando, porque hoy no se juega  pegando trompadas, hay que estar a la altura de las circunstancias,  hay que correr,  hay que estar bien preparado en lo físico, en lo anímico, en lo alimenticio en la medida en que se pueda. Ahí sabemos que hay mucha necesidad pero tratamos de que se alimenten bien.  Ellos son conscientes de que los partidos ya no se ganan más de guapo, tratamos de eso de limpiárselo de la cabeza  por ejemplo  tomando también algunas sanciones disciplinarias en la parte en la parte deportiva entre nosotros mismos, entre el cuerpo técnico y los jugadores sabiendo que no se puede perder un partido o todo lo que se hizo en la semana para que uno solo nos cague el trabajo.  Desde el primer día que llegué eso cambió al 100 %, lo borramos de raíz y ahora tienen una realidad totalmente diferente. Almagro es un equipo que es fuerte para jugar pero sin mala intención, sin cargar a nadie,  los festejos lo hacemos entre nosotros,  no tenemos que estar diciéndoles nada a la gente de afuera, ni a los árbitros, ni nada por el estilo.  Entonces bueno, eso también para nosotros fue un plus, porque ellos lo entendieron de esa forma y obviamente lo llevaron a cabo. El hecho  el tener muchos partidos con el mismo equipo es porque los tuvimos todos siempre, porque ninguno se hizo expulsar, ellos pelean un puesto toda la semana y saben que conmigo juega el que está mejor, en cada puesto juega el que está mejor, y por eso se matan en los entrenamientos, se matan dentro de la cancha, el que entra apoya, el que está afuera también apoya, el que está adentro tiene que apoyar al compañero.  Todas esas cosas nos dieron la posibilidad hoy en día de que Almagro sea una realidad, en un torneo de veintipico de fechas, que fueron entre el Apertura y el Clausura, terminar con muchísimos puntos, y arriba de clubes y otros equipos fuertes es un gran mérito. Para cerrar quiero agradecer a todos los chicos, a la Comisión Directiva y al cuerpo técnico que me acompaña, Adrián Espósito, Walter Piersanti y Matías González, que somos los que estamos atrás de estos chicos y que nos pone muy contentos y felices ver lo que están llevando a cabo.

Fotos: Juan Abelando, Ale Osuna y Giuli López.