La empresa, principal integrante del grupo GTA, atraviesa una fuerte reestructuración financiera y productiva. La compañía emplea a unas 6.500 personas y acumula miles de cheques rechazados, deuda bancaria y reclamos judiciales.
Granja Tres Arroyos, la principal empresa del grupo GTA, inició formalmente su concurso preventivo de acreedores luego de más de un año marcado por dificultades financieras, reducción de su estructura industrial y negociaciones con acreedores que no permitieron alcanzar un acuerdo.
La presentación fue realizada ante el Juzgado Comercial N° 21, Secretaría N° 42, de la Justicia Nacional en lo Comercial, según información proveniente de fuentes judiciales y empresariales.
La decisión representa un nuevo capítulo en la situación que atraviesa el holding. Días antes, Wade, la sociedad mediante la cual el grupo incorporó activos de la ex Cresta Roja, había solicitado también la apertura de un concurso preventivo. Con la presentación de Granja Tres Arroyos, la crisis alcanza ahora a la empresa madre del conglomerado construido durante décadas por la familia De Grazia.
Una fuerte presión financiera
La magnitud de Granja Tres Arroyos permite dimensionar el alcance de la situación. La compañía emplea aproximadamente a 6.500 trabajadores y, durante su período de mayor expansión, llegó a operar ocho plantas de faena en Argentina y Uruguay.
El grupo llegó a concentrar más del 20% de la producción avícola nacional y destinaba cerca del 35% de su producción a los mercados internacionales.
En la actualidad, la empresa enfrenta una importante presión sobre su situación financiera. Granja Tres Arroyos registra más de 5.700 cheques rechazados por un monto superior a los $91.800 millones, mientras que su deuda bancaria supera los $32.600 millones. A esto se suman ocho pedidos de quiebra presentados contra la sociedad.
La situación se extiende a otras compañías del grupo. Wade acumula 690 cheques rechazados por unos $7.955 millones, mientras que Avex registra otros 755 por aproximadamente $7.300 millones.
El ingreso al proceso concursal se produce después de que fracasara una estrategia de reestructuración que buscaba evitar la instancia judicial. El plan contemplaba una deuda a reestructurar de u$s350,9 millones, quitas de hasta el 75%, plazos de pago de hasta siete años, el ingreso de nuevos inversores y la venta de activos considerados no estratégicos.
Las negociaciones no prosperaron y, paralelamente, las distintas sociedades del grupo acumularon cheques rechazados, reclamos judiciales y pedidos de quiebra. En ese contexto, la empresa avanzó con el cierre y concentración de operaciones y redujo su estructura productiva.
El impacto sobre las plantas y el empleo
El proceso de ajuste implementado durante 2025 y 2026 incluyó retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas, reducción temporal de salarios y concentración de la producción.
Según relevamientos realizados durante el conflicto laboral, entre Buenos Aires y Entre Ríos fueron desvinculados unos 1.730 trabajadores, una cifra que representa más de una cuarta parte de la dotación total de la compañía.
A fines de agosto, Granja Tres Arroyos confirmó además la paralización transitoria de las plantas ubicadas en Pilar, Capitán Sarmiento y Esteban Echeverría. La planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, ya había dejado de operar meses antes.
La crisis también derivó en reclamos por salarios adeudados. El sindicato denunció atrasos correspondientes a distintos períodos de 2026 y señaló que algunos trabajadores que habían acordado retiros voluntarios recibieron cheques que posteriormente fueron rechazados.
De esta manera, las dificultades financieras terminaron impactando directamente sobre la estructura productiva y laboral de uno de los principales actores de la industria avícola argentina.
De un puesto de pollos al principal grupo avícola
Granja Tres Arroyos tiene sus orígenes en la década de 1930, cuando Gaspar De Grazia, un inmigrante italiano, comenzó comercializando pollos vivos en Buenos Aires. Posteriormente abrió un puesto sobre la calle Tres Arroyos, en el barrio porteño de Caballito, que daría origen a la empresa familiar.
Con el paso de las décadas, bajo la conducción de Joaquín De Grazia, el emprendimiento se transformó en un grupo integrado verticalmente que incorporó actividades vinculadas con genética, incubación, producción de alimento balanceado, granjas, faena, procesamiento y exportación.
La expansión también incluyó la adquisición de empresas. El grupo compró Avex al brasileño BRF y, mediante Wade, incorporó activos de la ex Cresta Roja.
En su etapa de mayor desarrollo llegó a operar ocho plantas de faena y a procesar alrededor de 760.000 pollos diarios en Argentina. También exportaba a más de 60 mercados y alcanzó una facturación cercana a los u$s1.300 millones.
El golpe del mercado externo
El escenario comenzó a complicarse con el deterioro de algunos mercados internacionales. China, uno de los destinos relevantes para el pollo argentino, suspendió sus importaciones en 2023 tras el brote de influenza aviar, afectando particularmente a una industria que depende de las exportaciones para colocar determinados cortes con menor demanda en el mercado interno.
Aunque el mercado chino reabrió parcialmente en mayo de 2025, el flujo comercial no recuperó los niveles anteriores y volvió a interrumpirse meses después. Otros destinos asiáticos también registraron un comportamiento irregular, obligando a la compañía a redireccionar parte de sus exportaciones hacia mercados como Vietnam, África, Chile y la Unión Europea.
El cambio en las condiciones del comercio exterior dejó una capacidad industrial dimensionada para un nivel de exportaciones superior al que podía sostenerse. Desde fines de 2024, el grupo comenzó a concentrar operaciones y aplicar medidas de reducción de costos, aunque el ajuste no logró revertir el deterioro financiero.
Con la presentación de Granja Tres Arroyos, el proceso de crisis alcanza ahora al núcleo del grupo GTA, después del paso dado previamente por Wade.










