El desastre en la zona fronteriza con China dejó además cerca de 2.000 personas desaparecidas en Nepal y otras 558 del lado chino. Los equipos de rescate trabajan contrarreloj mientras persisten los riesgos de nuevos desbordes y avalanchas de lodo.
La cifra de víctimas por las devastadoras inundaciones registradas en la zona fronteriza entre Nepal y China ascendió a 584 muertos, mientras las autoridades nepalíes contabilizan 1.924 personas desaparecidas y del lado chino se reportaron otras 558. La magnitud del desastre mantiene a los equipos de rescate en una carrera contra el tiempo para localizar sobrevivientes entre el barro y los escombros.
Según la Cruz Roja, unas 90.000 personas podrían haber sido afectadas por las inundaciones, que habrían sido provocadas por el desprendimiento de una masa rocosa y parte de un glaciar. Más de 3.000 personas fueron evacuadas mediante helicópteros hacia Katmandú y otras zonas seguras. En tanto, las autoridades mantienen máxima alerta ante el posible desborde de una represa ubicada en el lado tibetano de la frontera.
Las tareas de rescate continúan especialmente en la región de Rasuwa, una de las áreas más golpeadas y donde funcionan varios proyectos hidroeléctricos. Allí, las fuerzas de seguridad lograron rescatar a dos trabajadores que habían quedado atrapados dentro de un túnel. Según el Ejército nepalí, más de 350 personas ya fueron evacuadas, aunque todavía habría más de un centenar atrapadas en el sector.
Organismos internacionales calificaron el episodio como un desastre de magnitud excepcional para las zonas montañosas del Himalaya. Desde Naciones Unidas advirtieron sobre la vulnerabilidad de estos territorios frente a fenómenos extremos y remarcaron la necesidad de contar con sistemas de alerta y prevención más efectivos. Las autoridades insistieron en que el peligro aún no terminó y pidieron mantener las medidas de precaución ante nuevos deslizamientos, crecidas y desbordes.










