17 de agosto: San Martín, el Libertador de América

A 176 años de su fallecimiento, la Argentina recuerda al General José de San Martín, figura central de la independencia sudamericana y uno de los grandes referentes de la historia nacional.

Cada 17 de agosto, el país conmemora el paso a la inmortalidad del General José de San Martín, ocurrido en 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia. A 176 años de su muerte, su figura permanece estrechamente ligada a la defensa de la libertad, la independencia y la construcción de una identidad nacional.



San Martín fue protagonista de una de las etapas decisivas de la emancipación de América del Sur. Su estrategia militar y política permitió llevar adelante una campaña continental que tuvo como hitos fundamentales la liberación de Chile y la expedición al Perú.

De Yapeyú a los campos de batalla

José de San Martín nació en Yapeyú y pasó parte de su infancia en Buenos Aires antes de trasladarse con su familia a España. Allí inició, siendo todavía un niño, una extensa carrera militar. A los 11 años ingresó al Regimiento de Murcia y poco después tuvo su bautismo de fuego en el norte de África.

Durante años combatió en distintos escenarios europeos y llegó al Río de la Plata en 1812 con una amplia experiencia militar. Desde entonces, puso sus conocimientos al servicio de la causa independentista americana.

Su primer y único combate en territorio argentino fue el de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813. Allí, al frente de sus Granaderos a Caballo, protagonizó una acción decisiva. La intervención de Juan Bautista Cabral y Juan Bautista Baigorria permitió salvarle la vida cuando quedó atrapado bajo su caballo.

El sueño de una América independiente

En 1814, mientras se recuperaba de problemas de salud en Córdoba, San Martín terminó de delinear su Plan Continental: consolidar la independencia argentina, cruzar los Andes, liberar Chile y avanzar hacia Perú para poner fin al dominio español en Sudamérica.

Desde Cuyo organizó y entrenó al Ejército de los Andes, una fuerza que combinó disciplina, sacrificio y una profunda vocación por la causa independentista. También tuvo un papel fundamental en el proceso que culminó con la declaración de la Independencia argentina el 9 de julio de 1816.

Un año después llegó una de las mayores hazañas militares de la historia americana: el Cruce de los Andes. La campaña permitió derrotar a las fuerzas realistas en Chacabuco y avanzar hacia la independencia de Chile.

En 1818, tras la derrota sufrida en Cancha Rayada, el ejército patriota logró recuperarse rápidamente y obtuvo una victoria decisiva en Maipú. El triunfo consolidó la independencia chilena y abrió el camino para continuar la campaña hacia Perú.

La decisión de continuar

En 1820, la crisis política en las Provincias Unidas dejó al Ejército de los Andes sin una autoridad gubernamental que respaldara formalmente su campaña. Ante esa situación, San Martín consultó a sus oficiales y soldados sobre la continuidad de su conducción.

El respaldo fue contundente. El Acta de Rancagua ratificó su autoridad y permitió que la campaña emancipadora continuara.

Ese mismo año, la expedición libertadora llegó a las costas peruanas. Finalmente, en 1821, San Martín ingresó a Lima y proclamó la independencia del Perú.

Para el Libertador, la guerra no era un objetivo en sí mismo. Su proyecto incluía también la construcción de sociedades basadas en la educación, la cultura, el comercio y la producción. Su decisión de donar parte de su biblioteca a la Biblioteca Pública del Perú refleja esa concepción.

El retiro y el exilio

Luego de la entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar, en 1822, San Martín decidió retirarse de la vida pública. Al año siguiente murió su esposa, Remedios de Escalada, y en 1824 partió hacia Europa junto a su hija Mercedes.

Desde entonces permaneció alejado de las luchas políticas internas de las Provincias Unidas, especialmente de las guerras civiles que comenzaban a profundizarse. Incluso cuando intentó regresar en 1829, decidió no desembarcar al comprobar el grado de enfrentamiento político existente.

Durante sus últimos años vivió en Europa, mantuvo una intensa correspondencia y recibió visitas de amigos y personalidades de la época. Instalado en Boulogne-sur-Mer, Francia, y afectado por problemas de salud y casi completamente ciego, murió el 17 de agosto de 1850, a las tres de la tarde.

Un legado que permanece

La figura de San Martín trasciende sus victorias militares. Su legado está asociado a valores como la libertad, el compromiso, el sacrificio, la honestidad y la defensa de la independencia de los pueblos.

Por su papel decisivo en la emancipación de Argentina, Chile y Perú, la historia lo reconoce como el Padre de la Patria y Libertador de América.

A 176 años de su fallecimiento, el homenaje a San Martín vuelve a poner en primer plano una idea que atravesó toda su vida: la independencia y la libertad no fueron para él únicamente objetivos políticos, sino principios por los que estaba dispuesto a entregar todo su esfuerzo.