El senador provincial Martín Oliva dialogó con La Calle sobre la reforma previsional, las diferencias dentro del PJ y el futuro del justicialismo. También se refirió a las versiones que lo ubican como posible candidato a intendente de Concepción del Uruguay.
Por: Matías Dalmazzo
La reforma previsional, las posiciones que adoptaron las senadoras Nancy Miranda y Gladis Domínguez y las alternativas que el justicialismo había planteado durante el debate legislativo fueron algunos de los temas abordados por el senador provincial Martín Oliva en diálogo con La Calle.
En una entrevista en la que también analizó los alcances que, a su entender, tiene la nueva normativa sobre trabajadores, jubilados, municipios y comunas, Oliva planteó la necesidad de revisar algunos aspectos de la reforma y defendió la propuesta alternativa presentada por su bloque. Además, habló sobre el escenario político de Concepción del Uruguay y las versiones que lo mencionan como posible candidato a intendente, aunque sostuvo que “todavía no es tiempo de discutir candidaturas”.
-La reforma previsional fue aprobada con el acompañamiento de las senadoras Nancy Miranda y Gladis Domínguez, quienes hasta ese momento integraban el bloque justicialista. ¿Cómo evaluó esa decisión que tuvieron ambas y qué impacto cree que tuvo en la unidad del PJ?
-Lo primero que corresponde aclarar es que la senadora Gladis Domínguez no integraba el bloque Justicialista al momento del tratamiento de la reforma previsional. Había dejado de formar parte de nuestro espacio hacía más de un año, por lo que su voto respondió a una decisión política ajena al bloque.
La senadora Nancy Miranda sí integraba el bloque durante ese debate. Nosotros habíamos definido una posición común y, además, presentado un proyecto alternativo porque entendíamos que era posible avanzar en una reforma previsional responsable, que garantizara la sustentabilidad del sistema sin recortar derechos adquiridos ni afectar a quienes habían aportado durante toda su vida laboral.
La senadora Miranda tomó una posición distinta a la que había resuelto el bloque y, posteriormente, se consensuó su salida para que pudiera conformar su propio bloque. Ella misma, al anunciar esa decisión, destacó el respeto con el que fue tratada por sus pares, tanto del oficialismo como de la oposición, y creo que ese es un dato importante. Podemos tener diferencias políticas, pero eso no debe impedir el respeto personal ni el diálogo institucional.
Los bloques representan proyectos políticos y, por lo tanto, también implican compromisos colectivos. Las diferencias son legítimas, pero cuando existe una posición construida en conjunto, la coherencia también forma parte de la responsabilidad política.
Nuestro desafío hoy no es quedarnos en las diferencias, sino seguir consolidando una oposición seria, responsable y con propuestas. Los entrerrianos esperan de nosotros no sólo una mirada crítica, sino también alternativas concretas para resolver los problemas de la provincia.
– Después de la sanción de la ley, ¿tuvo la posibilidad de hablar con alguna de ellas? ¿Qué cree que debería ocurrir con las legisladoras tras haber tomado una posición distinta a la definida por el bloque?
-Por supuesto, siempre he creído que el diálogo es un valor irrenunciable en política. Las diferencias existen y deben poder expresarse con respeto, porque una democracia fuerte también se construye escuchando al otro.
No creo que la política deba centrarse en las sanciones o en los agravios personales. Lo verdaderamente importante es que cada dirigente asuma con claridad la responsabilidad de las decisiones que toma y que los espacios políticos mantengan coherencia entre lo que expresan, lo que proponen y lo que hacen.
Desde el justicialismo tenemos la responsabilidad de consolidarnos como un espacio que defienda los principios que históricamente le dieron sentido a nuestro movimiento: la justicia social, la igualdad de oportunidades, la protección de los trabajadores y jubilados, el desarrollo de cada comunidad y un Estado que acompañe a quienes más lo necesitan.
-¿Cuáles son, a su entender, los puntos más perjudiciales de la reforma previsional y por qué no beneficia a los entrerrianos?
Creo que la declaración de emergencia es uno de los aspectos más preocupantes por las amplias implicancias que tiene, con el agravante de que puede ser prorrogada por el Poder Ejecutivo sin necesidad de una nueva ley. Ese mecanismo, como mínimo, merece una profunda discusión institucional.
Otros puntos que considero negativos son el aporte extraordinario del 3% sobre los salarios brutos de los trabajadores activos —con excepción del personal policial y penitenciario—; el aporte solidario escalonado hasta la edad jubilatoria ordinaria; la ampliación a quince años de la base de cálculo del haber; la nueva fórmula de movilidad, atada a la paritaria del escalafón con mayor cantidad de aportantes o, eventualmente, a un decreto del gobernador; y el impacto económico que la norma traslada a los municipios y comunas
Por otra parte, nuestra Constitución Provincial, en su artículo 41, reconoce el derecho a la jubilación y a la pensión de los agentes públicos provinciales, municipales y comunales. Pero también establece que la ley que regule ese derecho debe dictarse con sujeción a normas técnicas. Nosotros entendimos que esa exigencia constitucional no es una simple formalidad, sino una condición indispensable para la validez de cualquier reforma previsional.
Por eso propusimos que el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Entre Ríos elaborara un informe técnico-actuarial independiente sobre el proyecto de ley. Esa evaluación hubiera permitido verificar si la iniciativa cumplía con el mandato constitucional y conocer con precisión el impacto real de las medidas propuestas. Lamentablemente, el oficialismo rechazó esa iniciativa y la provincia perdió una herramienta técnica que hubiera aportado mayor transparencia y mejores fundamentos al debate.
-Pensando en el futuro, si el PJ recupera una mayor representación en la Legislatura, ¿cree que esta reforma puede modificarse o revertirse? ¿Hay margen para impulsar una nueva ley?
-Siempre es necesario revisar las leyes. Las circunstancias cambian, los contextos evolucionan y la legislación debe acompañar esos procesos. En ese sentido, creo que hay varios aspectos de esta reforma que podrán ser analizados y eventualmente modificados en el futuro.
Nuestro bloque presentó un proyecto alternativo con una mirada distinta. Era una iniciativa basada en la sostenibilidad institucional y la transparencia, que proponía la creación de fondos propios para fortalecer la Caja de Jubilaciones, sin recurrir a una declaración de emergencia. Planteábamos reformas estructurales y permanentes, en lugar de soluciones transitorias.
Tampoco proponíamos incrementar el aporte de los trabajadores activos, sino crear un aporte extraordinario para la planta política. En cuanto al aporte patronal, priorizábamos el recupero de las deudas que mantiene la ANSES con la provincia y poníamos el foco en el diseño e implementación de la carrera administrativa como herramienta para fortalecer el sistema.
Además, proponíamos una fórmula de movilidad que combinara la evolución de las paritarias con el índice de inflación, y manteníamos la base de cálculo del haber sobre los últimos diez años de servicios computables. También impulsábamos la creación de un Consejo de Sostenibilidad y de una Unidad Actuarial permanente, para garantizar que cualquier decisión futura estuviera respaldada por criterios técnicos y no solamente por necesidades coyunturales.
Creo que ese sigue siendo el camino: construir una Caja sostenible, pero sin resignar derechos ni perder de vista que detrás de cada norma previsional hay miles de trabajadores y jubilados que merecen reglas claras, previsibles y justas.
-Por otro lado, en el escenario político de Concepción del Uruguay, su nombre aparece cada vez con más frecuencia cuando se habla del futuro candidato a intendente del PJ. ¿Cómo transita este momento y qué rol le gustaría ocupar en la etapa que viene?
-Lo vivo con tranquilidad y con la misma responsabilidad con la que asumí cada función pública que me tocó desempeñar. En política aprendí que las candidaturas no pueden ser un objetivo en sí mismo. Primero hay que construir un proyecto, interpretar lo que la sociedad necesita y trabajar todos los días para estar a la altura de esa responsabilidad.
Hoy mi prioridad es cumplir con el mandato que los vecinos del departamento Uruguay me confiaron como senador provincial. Hay una agenda muy importante vinculada a la defensa de los intereses de nuestra comunidad, al control de los actos de gobierno y a la construcción de propuestas para Entre Ríos. Ese es el lugar donde hoy debo poner toda mi energía.
Es cierto que aparecen nombres y que hay dirigentes, militantes y vecinos que expresan expectativas. Lo tomo con gratitud, pero también con mucha prudencia. Creo que todavía no es tiempo de discutir candidaturas. Antes debemos discutir para qué queremos gobernar, qué ciudad imaginamos para los próximos años y qué provincia queremos construir.
Formo parte de un equipo político que conduce José Eduardo Lauritto desde hace muchos años. Es un dirigente con una enorme experiencia de gestión, con una capacidad de diálogo reconocida por propios y ajenos y con un profundo compromiso con Concepción del Uruguay y con Entre Ríos. Estoy convencido de que el departamento Uruguay tiene la oportunidad de hacer un aporte trascendente al futuro de la provincia y, si José Eduardo decide asumir ese desafío, contará con todo mi acompañamiento.
Respecto de mi futuro, nunca tomé decisiones desde una aspiración personal. Me tocó asumir distintas responsabilidades de gestión y de representación: primero en la salud pública, luego como viceintendente, más tarde como intendente y hoy como senador provincial. En cada etapa procuré hacer mi aporte con la misma convicción: escuchar, trabajar y construir equipos. Si en el futuro el peronismo entiende que puedo ser útil en otra responsabilidad, será una decisión que deberá surgir del consenso y de un proyecto colectivo, nunca de una ambición individual.
Mi prioridad sigue siendo esa: trabajar, acompañar el liderazgo de José Eduardo Lauritto, fortalecer nuestro proyecto político y contribuir a construir una alternativa que vuelva a entusiasmar a los uruguayenses y a los entrerrianos. Lo demás llegará cuando tenga que llegar y será la sociedad, junto con nuestro espacio político, la que tendrá la última palabra.
-¿Qué experiencia de sus gestiones considera más importante para pensar el futuro de la ciudad?
-En este punto quiero decirte lo siguiente: el desarrollo contemporáneo exige abandonar las miradas fragmentadas de la gestión pública. La salud, la educación, el ambiente, el urbanismo, la economía y la cultura forman parte de un mismo ecosistema humano y territorial, en el que cada decisión impacta directamente en la vida cotidiana de las personas.
Por eso, nuestra prioridad, desde el lugar que nos toque ocupar, siempre será poner a las personas en el centro de cada acción, entendiendo que el bienestar es un concepto bio-psico-socio-ambiental que requiere respuestas integrales y sostenidas.
Así lo entendimos cuando tuve la oportunidad de conducir el Hospital Urquiza y también durante la gestión al frente del Municipio.
Con esa convicción implementamos el Programa Municipal de Primera Infancia, reconocido por UNICEF por ser pionero en el país en el acompañamiento de niños y niñas durante sus primeros años de vida, una etapa decisiva para su desarrollo cognitivo y sobre la que se construyen las bases de todo su desarrollo posterior.
En esa misma línea creamos la primera Dirección de Salud Mental de la provincia de Entre Ríos, una iniciativa que hoy se ha extendido a numerosos municipios como respuesta a una problemática que afecta cada vez con mayor intensidad a nuestras comunidades, especialmente a los jóvenes.
Esta visión integral de la salud y la importancia de impulsar políticas públicas desde el ámbito local también nos permitió crear un área de Seguridad Alimentaria destinada a promover hábitos saludables, así como poner en marcha un programa inédito de detección precoz del cáncer, una enfermedad cuya creciente incidencia nos obliga a redoblar los esfuerzos en materia de prevención y diagnóstico temprano.
Pero esta mirada no se limita a comprender a la persona en todas las dimensiones de su ciclo vital. También incorpora las obras de infraestructura indispensables para mejorar su calidad de vida. Desde las obras de cercanía, como la extensión del servicio de agua potable que permitió llevar este derecho a los barrios Sarmiento y María Auxiliadora, la ampliación de la red cloacal, o aquellas relacionadas con su desarrollo socio urbano y seguridad mediante la pavimentación e iluminación, hasta las grandes intervenciones estratégicas, como las Defensas Sur y Norte contra las inundaciones, hoy más vigente que nunca.
Del mismo modo, esta concepción integral incluye la creación y el fortalecimiento de espacios destinados a la salud, la cultura, el deporte y la integración comunitaria, como lo hicimos con la creación de un cine municipal para el entretenimiento de los más chicos y el recupero de espacios fundamentales como el edificio de la terminal o El Espinillo, este último como ámbito para la práctica deportiva.










