El Gobierno nacional enfrenta un nuevo desafío en el Senado, donde deberá reforzar las negociaciones políticas para reunir los votos necesarios que le permitan avanzar con una serie de proyectos considerados prioritarios por el presidente Javier Milei.
Entre las iniciativas que la administración libertaria pretende convertir en ley se encuentran la reforma electoral —que contempla la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO)—, la modificación del régimen de Zonas Frías, el proyecto sobre propiedad privada y una futura reforma del Banco Central que el Ejecutivo enviará en las próximas semanas.
Hasta ahora, la estrategia oficial se apoyó principalmente en el diálogo con los gobernadores. Sin embargo, esa vía no resultó suficiente para garantizar el respaldo en la Cámara alta, ya que numerosos senadores no responden políticamente a los mandatarios provinciales, lo que obliga a abrir negociaciones directas con cada bloque e, incluso, con legisladores en particular.
Las conversaciones son encabezadas por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto a los gobernadores, mientras que la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, mantiene el contacto con los distintos espacios legislativos. No obstante, la fragmentación de los bloques dialoguistas, especialmente dentro de la Unión Cívica Radical, ha dificultado la construcción de consensos.
A ese escenario se suman diferencias internas dentro del propio oficialismo. En los últimos días trascendieron desacuerdos entre Bullrich y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, respecto de modificaciones introducidas en el proyecto sobre propiedad privada, particularmente en lo referido a la venta de tierras a extranjeros.
Pese a esas diferencias, el oficialismo logró abrir el recinto y avanzar con la aprobación de pliegos judiciales, aunque el foco ahora está puesto en conseguir durante agosto y septiembre el respaldo necesario para impulsar la reforma electoral, la reforma laboral, el proyecto de propiedad privada y los cambios en el régimen de Zonas Frías.
Un escenario de números ajustados
La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores y necesita alcanzar el respaldo de al menos 16 legisladores adicionales para asegurar el quórum y aprobar sus proyectos. El panorama se complejiza porque buena parte de esos votos potenciales pertenecen a bloques con posiciones diversas o a senadores que no siguen las directivas de los gobernadores de sus provincias.
La bancada radical, integrada por diez legisladores, aparece como uno de los espacios decisivos. Sin embargo, solo una parte responde a los gobernadores de Mendoza, Chaco y Corrientes, mientras que otros senadores mantienen posiciones independientes o representan provincias gobernadas por el peronismo.
Dentro del radicalismo existen además diferencias sobre iniciativas centrales para el Ejecutivo, como la eliminación de las PASO y la modificación del régimen de Zonas Frías, lo que obliga al oficialismo a negociar voto por voto.
Una situación similar se observa en otros bloques provinciales y federales. En algunos casos, los legisladores acompañaron la mayoría de los proyectos impulsados por el Gobierno, aunque mantienen reservas sobre la reforma electoral. En otros, los senadores actúan con autonomía respecto de los gobernadores, lo que reduce el peso de los acuerdos alcanzados por la Casa Rosada con los mandatarios provinciales.
Con este escenario, el Gobierno apuesta a intensificar las negociaciones durante las próximas semanas para intentar destrabar una agenda legislativa que permanece demorada desde marzo y que considera fundamental para avanzar con las reformas impulsadas por la administración de Javier Milei.










