
¿QUÉ ES EL RINI Y QUÉ SE PROPONE EN NUESTRA CIUDAD?
La Provincia de Entre Ríos cuenta con el Régimen de Incentivo a Nuevas Inversiones (RINI), aprobado mediante la Ley N.º 11.162 y reglamentado por el Decreto N.º 4.138. Se trata de una herramienta impulsada por el Gobierno Provincial para promover inversiones privadas mediante distintos beneficios e incentivos.
Recientemente, concejales de Juntos por Entre Ríos, La Libertad Avanza y La Libertad Avanza Entre Ríos presentaron nuevamente una iniciativa para que Concepción del Uruguay adhiera a dicho régimen y establezca beneficios fiscales locales para quienes realicen nuevas inversiones en nuestra ciudad.
La propuesta merece ser analizada con seriedad. No porque alguien pueda estar en contra de las inversiones o de la generación de empleo, sino porque resulta necesario preguntarse si las herramientas que se proponen son realmente las que nuestra comunidad necesita.
LOS DATOS QUE INVITAN A REFLEXIONAR
El RINI provincial encuentra inspiración en una lógica similar a la del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) impulsado por el Gobierno Nacional. Ambos parten de una premisa sencilla: generar condiciones favorables para atraer inversiones mediante beneficios fiscales y estabilidad normativa.
Sin embargo, los resultados observados en la economía argentina invitan a una reflexión más profunda. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 cerraron en el país 26.448 empresas privadas registradas. Son 31 empresas por día. Más de una por hora. En ese mismo período se perdieron más de 370.000 puestos de trabajo privados registrados.
Los sectores más afectados fueron el comercio, la industria manufacturera, el transporte y los servicios. Es decir, aquellos que constituyen el corazón de la economía de Entre Ríos y de ciudades como Concepción del Uruguay.
La situación provincial también merece atención. Según datos oficiales, Entre Ríos pasó de 17.099 empresas empleadoras registradas en noviembre de 2023 a 16.025 en marzo de 2026. Esto implica la pérdida de 1.074 empresas, una caída superior al 6%. Solo en el último año desaparecieron 437 firmas empleadoras en territorio entrerriano.
Estos números no parecen indicar un problema de falta de regímenes promocionales. Más bien reflejan dificultades estructurales que afectan la competitividad, la producción y el empleo. Incluso nuestra región enfrenta situaciones que generan preocupación. La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos y la incertidumbre que afecta a cientos de familias entrerrianas constituyen una muestra concreta de los desafíos que enfrenta hoy el entramado productivo provincial.
Por eso la pregunta es inevitable: ¿los problemas que dificultan las inversiones en Entre Ríos y en Concepción del Uruguay se resuelven con nuevas adhesiones administrativas o requieren decisiones más profundas?
LAS VERDADERAS CONDICIONES PARA INVERTIR
Quienes producen y generan empleo en nuestra región señalan obstáculos concretos: el costo de la energía, las dificultades de financiamiento, la presión tributaria, los costos logísticos y la falta de infraestructura estratégica.
En ese sentido, Concepción del Uruguay cuenta con una ventaja extraordinaria que muchas veces no ocupa el centro del debate: nuestro puerto de ultramar. Sin embargo, las vías ferroviarias que deberían conectar la producción entrerriana con el puerto permanecen prácticamente sin utilización para el transporte de cargas. Tenemos puerto. Tenemos vías. Lo que falta es recuperar un sistema ferroviario eficiente que permita reducir costos logísticos y potenciar la competitividad de toda la región.
Y esa decisión no depende de una ordenanza municipal. Depende fundamentalmente de políticas nacionales y provinciales orientadas al desarrollo productivo y a la inversión en infraestructura estratégica. Del mismo modo, la competitividad de nuestras industrias depende mucho más del costo energético, de la infraestructura vial, del acceso al crédito y de la logística que de una exención tributaria municipal.
UNA CIUDAD QUE YA CUENTA CON HERRAMIENTAS DE PROMOCIÓN
También es importante recordar que Concepción del Uruguay no parte de cero. Nuestra ciudad ya dispone de instrumentos de promoción para la radicación industrial y el desarrollo productivo, especialmente vinculados al Parque Industrial, donde existen beneficios y exenciones para las empresas que deciden invertir y generar empleo.
Por eso resulta razonable preguntarse qué elemento sustancialmente nuevo incorpora esta adhesión y cuál será su impacto concreto sobre la inversión, la producción y el empleo local.
EL DEBATE DE FONDO
La discusión no debería centrarse únicamente en generar expectativas. Debería concentrarse en construir condiciones reales para el desarrollo. Las inversiones llegan cuando existe infraestructura adecuada, energía competitiva, financiamiento, previsibilidad y capacidad logística para producir y exportar.
Concepción del Uruguay tiene potencial para crecer. Tiene puerto, parque industrial, ubicación estratégica y recursos humanos de calidad. Pero para transformar esas fortalezas en oportunidades concretas hacen falta políticas de desarrollo sostenidas y articuladas entre Nación, Provincia y Municipio.
La recuperación del sistema ferroviario de cargas, el fortalecimiento de nuestro puerto, la mejora de la infraestructura logística y energética, el acceso al financiamiento productivo y el acompañamiento a quienes hoy producen y generan empleo parecen desafíos mucho más determinantes para el futuro de nuestra ciudad que una nueva declaración de adhesión.
El desarrollo no se construye únicamente con incentivos fiscales. Se construye generando condiciones para que las empresas existentes puedan crecer, para que nuevas inversiones encuentren una infraestructura adecuada y para que el trabajo y la producción vuelvan a ocupar el centro de las políticas públicas. Ese es el debate de fondo que Concepción del Uruguay merece dar.
(*) Abogado y Concejal. Vicepresidente 1° del HCD de Concepción del Uruguay. Presidente del Bloque “Juntos por Uruguay” – P J.












