Próstata: experiencia y tecnología en cirugía.

Con trayectoria en urología y especialización en procedimientos mínimamente invasivos, el médico Alberto Villalba sostiene que los avances tecnológicos transformaron el tratamiento de las enfermedades prostáticas. La consulta temprana y el acceso a técnicas modernas permiten hoy resolver problemas que antes requerían intervenciones más agresivas.

Por: Matías Dalmazzo

La salud prostática continúa siendo uno de los temas más postergados por los hombres. Mientras muchos pacientes todavía demoran la consulta, la medicina ha experimentado una transformación profunda en los métodos de diagnóstico y tratamiento. En ese escenario, el urólogo Alberto Villalba sostiene que la diferencia ya no pasa únicamente por detectar una enfermedad a tiempo, sino también por acceder a especialistas capacitados en las técnicas más avanzadas.



Médico rosarino con una extensa trayectoria profesional, Villalba atiende una vez por semana en Concepción del Uruguay, donde recibe consultas de pacientes de la ciudad y de distintas localidades de la región. Su actividad está especialmente enfocada en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades prostáticas, área en la que se ha especializado en cirugías mínimamente invasivas y en la incorporación de nuevas tecnologías que hoy permiten abordar patologías complejas con mejores resultados y una recuperación más rápida.

Nuevas técnicas para problemas frecuentes

El especialista señaló que muchas consultas llegan por síntomas que los hombres suelen naturalizar durante años. Levantarse varias veces por la noche para orinar, notar una disminución en la fuerza del chorro urinario, tener sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga o presentar goteo después de orinar son algunas de las manifestaciones más habituales.

Según explicó el profesional durante una charla con La Calle, estos signos no deben considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento. Por el contrario, pueden estar relacionados con enfermedades prostáticas que actualmente cuentan con tratamientos eficaces y mucho menos invasivos que los utilizados décadas atrás. La llamada nocturia, por ejemplo, puede ser una de las primeras señales de alerta y suele pasar inadvertida o atribuirse erróneamente a otros hábitos cotidianos.

Villalba también recuerdó que las patologías de la próstata no se limitan al cáncer. La hiperplasia prostática benigna y las prostatitis forman parte de las consultas más frecuentes y requieren estudios específicos para determinar cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso. Incluso algunas alteraciones en la función sexual pueden estar vinculadas con enfermedades prostáticas que aún no fueron diagnosticadas.

La importancia de la especialización

Para el urólogo, uno de los aspectos más importantes al momento de elegir un tratamiento es la experiencia del profesional y su capacitación en las técnicas más modernas. De acuerdo a sus dichos, la cirugía prostática evolucionó notablemente en los últimos años y hoy existen procedimientos mínimamente invasivos que permiten resolver casos complejos con menor impacto para el paciente, menos complicaciones y tiempos de recuperación considerablemente más breves.

En ese sentido, sostuvo que la actualización permanente y la incorporación de nuevas tecnologías son fundamentales para ofrecer alternativas superadoras frente a técnicas más antiguas. La diferencia, afirmó, no sólo radica en el equipamiento disponible, sino también en la formación específica y la experiencia acumulada en este tipo de intervenciones.

Más allá de los avances tecnológicos, Villalba, quien puede ser identificado en Instagram como @saludmasculina_, consideró que el principal desafío continúa siendo cultural. Muchos hombres conviven durante años con síntomas urinarios que afectan su calidad de vida y recién consultan cuando las molestias se vuelven difíciles de tolerar. Por eso insiste en la necesidad de derribar prejuicios y acudir al especialista ante las primeras señales. La detección temprana y el acceso a tratamientos modernos permiten hoy abordar las enfermedades prostáticas con mayores posibilidades de éxito y mejores perspectivas para los pacientes.