La fiscal federal de Concepción del Uruguay, Josefina Minatta, solicitó una pena de 15 años de prisión para Rubén Alberto Cabra, alias “Petro”, de 43 años. Se lo acusa de captar, trasladar y explotar sexualmente a una adolescente de 17 años oriunda de Chaco. Los hechos ocurrieron entre 2006 y 2008 en el prostíbulo “Snack Bar”, ubicado en el cruce de las rutas nacionales 14 y 39 de nuestra localidad. El pedido de condena se realizó ante el Tribunal Oral Federal local, donde además se exigió una indemnización económica histórica y la inmediata detención del imputado, de cara al veredicto fijado para el próximo 16 de junio.
Además de la cárcel, la fiscalía requirió fijar la suma de 63 millones de pesos en concepto de reparación integral para la afectada y el decomiso del local comercial. Cabra llegó a juicio como único imputado por los delitos de facilitación de la prostitución y trata de personas, luego de que su tío y dueño del lugar falleciera antes de ser indagado. La investigación judicial se había iniciado en 2019 tras una denuncia anónima a la Línea 145, lo que permitió que las autoridades federales identificaran y asistieran a la víctima en 2021.
De acuerdo con la acusación, la joven llegó a nuestra ciudad engañada con una falsa propuesta laboral. Al arribar, fue retenida en la whiskería bajo la mentira de una deuda económica y obligada a prostituirse. Aunque logró escapar en una oportunidad hacia el norte del país, el imputado la localizó y la obligó a regresar bajo amenazas de muerte hacia su familia. En esa segunda etapa, el acusado la mantuvo encerrada bajo llave en su domicilio particular y la trasladaba cada noche al local nocturno para continuar con la explotación.
Durante los alegatos, la fiscalía encuadró el caso en un contexto de violencia de género y describió el entramado que operaba en la región en esos años. Minatta detalló que entre fines de la década de 1990 y el año 2013, nuestra ciudad estuvo consolidada como un polo de la prostitución provincial. Como reflejo de esa época, la fiscalía citó la declaración de un comisario, quien ratificó que el traslado de mujeres norteñas era una práctica habitual y que asistir a esos cabarets era considerado por los hombres como algo normalizado.










