Lanús y su espacio para el deporte de los puños

“Acá se enseña boxeo, pero también se mira a la persona que está del otro lado”. Esteban Seleme llegó desde Corrientes a Concepción del Uruguay en 1984 y encontró en la ciudad su lugar en el mundo. Hoy, desde el Club Lanús, impulsa una escuela de boxeo que busca mucho más que formar peleadores: acompañar, contener y preparar a chicos y chicas para enfrentar los desafíos de la vida. Con varios alumnos próximos a debutar en el amateurismo, el entrenador destaca el valor social del deporte y el espíritu humano que encontró en la institución granate.

 



Por Manuel Iconicoff

En el club Lanús, donde el boxeo siempre tuvo un lugar especial y dejó nombres imborrables como el de Roberto “Petona” Cabrera, la disciplina vuelve a encontrar un espacio de crecimiento. Allí trabaja Esteban Seleme, entrenador nacional de boxeo, correntino oriundo de Alvear que llegó a Concepción del Uruguay en 1984 para hacer el internado en La Fraternidad y nunca más se fue. A sus 54 años, combina su trabajo en sistemas con la pasión de enseñar boxeo a chicos y chicas de la ciudad.

En diálogo con La Calle, Seleme habló sobre el presente del boxeo local, el crecimiento de la escuela en Lanús y el rol que cumple el gimnasio mucho más allá de lo deportivo. “El objetivo no es solamente sacar campeones, sino ayudar a formar mejores personas”, asegura quien encontró en el club granate un espacio “donde el socio no es un número, sino una persona”.

Actualmente entrena a jóvenes de entre 12 y 20 años y ya prepara a varios de ellos para dar el salto al boxeo amateur. Pero más allá de las técnicas, las guardias y los golpes, el entrenador insiste en algo fundamental: el boxeo también enseña a superar frustraciones, fortalecer la autoestima y enfrentar obstáculos. “Si necesitan hablar, nosotros estamos”, resume Seleme, convencido de que el gimnasio puede convertirse en un lugar de contención, escucha y aprendizaje para la vida.

– ¿Desde cuando tenés relación con el boxeo?

– Mi relación con los deportes de combate viene desde hace 50 años aproximadamente, entre ellos el boxeo. Fui entrando y saliendo al boxeo varias veces,  nunca me dediqué al boxeo de forma amateur o profesional pero siempre anduve a la vuelta.  Hasta que decidí hacer el curso de DT y formarme para enseñar a los chicos lo que es el boxeo de una forma organizada y diagramada. Ser profesor de boxeo la verdad que es una de las cosas más gratificantes que hay más a mis 54 años, donde uno ha vivido montones de cosas y considero que aquí uno puede dar o aportar un granito de arena a la sociedad, para hacer un lugar mejor. Es fantástico. Y con los gurises dentro de todo, por suerte, creería que nos llevamos bien.

-¿Cómo ves la actualidad del boxeo en la ciudad?

– El boxeo está atravesando, creo que por una etapa de altos y bajos. Hay una parte donde la gente se está acercando un poquito más al boxeo por el tema de las redes sociales y algunos campeonatos o exhibiciones que hacen los youtubers y cosas así, que técnicamente no es lo óptimo, pero le da una visibilidad al boxeo que hacía mucho tiempo no tenía. Entonces hay un poquito de más visibilidad, hay más ganas de practicar boxeo.

– ¿Con qué cantidad de alumnos contás? ¿De qué edades?

– Yo tengo alumnos que van desde los 12 años hasta los 19. En lo que respecta a chicas tengo cuatro mujeres entre los 12 a los 20 años, y el resto son varones. El rango de cantidad gurises que van a clase varía muchísimo, es tan variante. Hay días que tenés cuatro gurises y hay días que tenés 25. Así que no es una cantidad exacta, siempre varía.

– ¿Hay alumnos o alumnas que se estén preparando para subirse al ring?

– En este momento tengo cinco alumnos que están comenzando con sus estudios para poder sacar la licencia de boxeador amateur. No lo puede hacer cualquiera, hay que pasar unos requisitos médicos y unos cuantos estudios para poder sacar la licencia para poder pelear, subirse al ring y pelear de forma oficial. Así que tengo cinco alumnos de los cuales una es una mujer y el resto son varones, todos menores de 18 años.

– ¿Por qué considerás que los chicos se siguen acercando al boxeo? ¿Con qué idea?

– Los gurises se acercan al boxeo por distintos motivos. No tengo ninguno en este momento que se acerque al boxeo o que esté en clase por un tema estético. La mayoría de los que están, están para aprender a boxear. Y algún día, tal vez, los que se animen y tengan ganas, puedan subirse a un ring a pelear. Me ha pasado que se han acercado por un tema de defensa personal y yo les aclaro que no sirve. El boxeo es un deporte reglado pero no sirve como defensa personal.

– ¿Qué crees que enseña el boxeo más allá de la actividad en sí misma, por fuera de lo deportivo?

Hay chicos que tienen el autoestima o la seguridad demasiado baja y el boxeo lo que hace es elevar un poquito la seguridad, el amor propio, cosa que es es muy importante. Después hay otras cosas que tiene el boxeo que nadie lo ve, o si lo ven, pero no se habla mucho, es el tema de que el boxeo,  para aquel que entrena seriamente,  está constantemente manejando o jugando con tus límites, los límites de perseverancia, los límites de la frustración. Más que la frustración porque si hay algo que salta al poco tiempo cuando los chicos llegan a cierto nivel de entrenamiento es la frustración;  es el querer hacer algo y que el cuerpo no responda pero puede ser una cuestión de tiempo de entrenamiento y a veces pasa el tiempo, el cuerpo no reacciona como ellos quieren en un principio, entonces eso genera una frustración bastante alta y bueno ahí estamos nosotros para ayudar y mostrarles que es una piedra más que hay que sortear, que hay que aprender a esquivarla.  Yo creo que el boxeo sienta una de las bases importantes para afrontar la vida con más herramientas, con más armas. El boxeo bien entrenado y con mucha conciencia te prepara para enfrentar las cosas de otra manera. Por eso es excelente. Hay un preconcepto del boxeo, que quizás hayan escuchado muchas veces de que el boxeo es violento No, el boxeo no es violento. El boxeo es un deporte agresivo. Violencia no hay. ¿Por qué? Porque no se hace nada sin el consentimiento de la otra persona.

-¿Qué encontraron en el club Lanús como espacio?

– Hay algo que me encantó cuando me acerqué a Lanús. En un comienzo, bueno, no me conocían, me dieron el espacio y con el tiempo nos fuimos conociendo. Y es cómo manejan las cosas. La parte social, que es extremadamente importante, se maneja de una forma muy linda. El individuo que está ahí pagando su cuota de socio no es un número, no es un socio, es una persona cosa que en muchos lados no se ve de esa manera; hay muchas cosas que son pequeñas pero son extremadamente importantes como por ejemplo me ha planteado el presidente del club. Me dijo “mirá Esteban si vos ves que alguno de los gurises nos está comiendo bien, mirá acá en el club nosotros recibimos y tenemos leche y chocolate para que ellos puedan merendar”.  Eso tiene un valor que es incalculable. Nosotros este año, gracias a un esfuerzo muy grande del club, pudimos trasladarnos a un galpón grande de  más de 200 metros cuadrados, donde tenemos las bolsas para entrenar, donde en algún momento va a estar el ring, y es un lugar muy lindo, muy bueno. Debe ser uno de los lugares más lindos de Concepción. Este fin de semana nos hemos juntado a comer, por ejemplo, y estuvo muy lindo, la pasamos muy bien. Nos juntamos a comer en el comedor del club. El club siempre nos presta las parrillas, el comedor, la cocina y ahí nos juntamos con los gurises cada vez que podemos, que económicamente es posible.

-¿Qué objetivos se plantean a mediano y largo plazo?

– Como profe de la escuela no te voy a decir que mi objetivo es sacar campeones. Me encantaría, me encantaría sacar campeones, campeones provinciales o ni hablar campeones nacionales. Pero mi objetivo en realidad es que los gurises aprendan boxeo, aprendan una buena técnica, aprendan a pararse bien, a pelear bien, el que quiera pelear que pelee, el que no quiera pelear no pelee, pero más allá de eso quiero que la clase sea un pasito o un empuje para ser mejores personas, eso es fundamental.  Y bueno, si puedo tener campeones argentinos, algún medallista olímpico o lo que sea, sería un sueño pero me conformo con que sea un grupo humano muy bueno excelente.

-¿Qué es lo primero que se le enseña a una persona que empieza a entrenar boxeo?

– No hay nada filosófico. Sino que es práctico. Lo primero que se enseña cuando arrancan boxeo es a pararse, a cubrirse la guardia y a caminar, cosas que son fundamentales para tener una buena estructura, para poder hacer una buena defensa y un buen ataque. Sin una buena estructura de piernas, con los pies bien separados,  con el  centro de equilibrio y centro de masa como corresponde, es absolutamente imposible absorber un golpe, ejecutar un golpe con la potencia y velocidad necesaria para que el golpe tenga efecto y hacer un desplazamiento como corresponde. Entonces es una de las cosas que siempre se habla desde el primer día y eso no se para de enseñar hasta que la persona deja de practicar boxeo.  La parada, la estructura, cómo moverse, cómo  girar,  cómo se establecen los puntos de apoyo y los golpes. Y además, otra de las cosas importantes  que se charla y se recalca es que pegar pega cualquiera, mal o bien, pero pega cualquiera. Ahora bien, pero protegerse y defenderse, saber cubrirse y que no te lastimen, eso no lo hace cualquiera. Y en el boxeo no gana el que más pega sino el que menos recibe, es paradójico pero es una frase muy común en el boxeo, gana el que menos recibe y al que menos lo lastiman y yo lo que menos quiero es que a los chicos míos que estén arriba del ring los lastimen. Para eso tengo que darles, en lo posible, todas las herramientas para que sepan defenderse y a la vez sepan atacar. Pero primero, la estructura, la defensa y el ataque.

– ¿Considerás que el espacio del boxeo y de la clase funcionan más como un espacio de contención?

– El lugar de boxeo, el gimnasio de boxeo, no fue creado con una intención de contención. Sí estaba como objetivo dentro de sus partes, además de enseñar boxeo, estar presentes para los gurises, para los más grandes, para el que necesitara una charla o lo que sea.  Está en la naturaleza de cada persona que da clase el hecho de prestar un poco la oreja o no. Nosotros no somos psicólogos, por ahí en algunos casos somos un poquito más avanzados de edad, entonces tenemos algo más de recorrido y el tema de los gurises es que ellos se sientan cómodos como para que en el caso de que si necesitan y quieran se puedan abrir sin miedo a nada porque ahí si es algo que se charla.  Con los chicos que entrenan en serio, siempre que tengo la oportunidad lo hablo y les digo que de verdad en algún momento se pueden frustrar, que van a llorar, que van a tener bronca. Y bueno, qué mejor lugar para desahogarse y salir fresco, nuevo, renovado, que el gimnasio de boxeo. Se les dice que si necesitan hablar,  nosotros estamos. Acá se da boxeo, pero un boxeo que también observa a la persona que está del otro lado. Yo tengo gurises que me han dicho, “no, yo no quiero pelear, quiero entrenar pero no quiero pelear”. Bueno, listo, perfecto.  Puede ser que tenga miedo a pelear, me parece muy bien, es  algo válido. Como me ha pasado casos que me dicen “profe, hoy vengo mal, tuve un mal día o me pelee con tal o cual persona”. Bueno, listo, agarra la bolsa, descargate un ratito y arrancamos la clase. Ese es más o menos nuestro estilo, no sé si se entiende el concepto general, pero así encaramos el boxeo en nuestro gimnasio.