El Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) aún no definió la fecha de la reunión clave que debe completar la segunda revisión del programa y habilitar el desembolso de US$1.000 millones. La indefinición obligó al Gobierno a afrontar el último vencimiento con recursos propios.
En las últimas horas, Argentina canceló un pago por US$850 millones al organismo utilizando reservas, según confirmaron fuentes oficiales. La situación se da pese a que, a mediados de abril, el staff técnico del FMI había aprobado la auditoría —que acumulaba al menos tres meses de demora— y dejó abierta la puerta a la adopción de medidas adicionales para una validación final.
Tras ese informe, difundido durante la Asamblea de Primavera, el Banco Central avanzó con una serie de decisiones, entre ellas la flexibilización de encajes y una parcial apertura del acceso al mercado de cambios.
Si bien el Staff Level Agreement (acuerdo a nivel técnico), anunciado hace casi tres semanas, constituye un paso necesario, no alcanza por sí solo para cerrar la revisión. La instancia decisiva es la reunión del Directorio, donde los representantes de los países miembros deben aprobar formalmente el proceso y habilitar el giro de fondos.
En el Gobierno confían en que ese aval llegará, aunque desde el organismo que conduce Kristalina Georgieva todavía no precisaron cuándo se llevará a cabo el encuentro.
El impacto del pago reciente ya se refleja en las reservas: tras la operación, cayeron US$728 millones hasta ubicarse en US$44.483 millones. La cancelación se realizó mediante la compra de Derechos Especiales de Giro (DEGs) a Estados Unidos. De haberse concretado previamente el desembolso previsto por el FMI —también en DEGs—, el efecto sobre las reservas habría sido neutro.
La incertidumbre sobre los próximos pasos, en particular de cara al vencimiento de julio, mantiene el riesgo país en torno a los 560 puntos.
Parte de este último pago se financió con la colocación de bonos AO27 y AO28 realizada el lunes pasado.










