Entre el atajo y la herramienta: la inteligencia artificial desafía a las aulas

La profesora de Historia y secretaria de Educación de AGMER Uruguay, Mariela Satto, analizó el avance de la inteligencia artificial en las escuelas de Concepción del Uruguay. Señaló que su uso ya es extendido entre docentes y estudiantes, pero advirtió sobre la falta de formación específica, los riesgos en el aprendizaje y la necesidad de un debate ético más profundo.

Por: Matías Dalmazzo

La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito educativo dejó de ser una tendencia incipiente para convertirse en una realidad cotidiana en las aulas de Concepción del Uruguay. Desde la elaboración de materiales hasta la resolución de tareas, estas herramientas digitales atraviesan tanto el trabajo docente como las prácticas estudiantiles, generando nuevas dinámicas que reconfiguran el proceso de enseñanza y aprendizaje.



En diálogo con la redacción de La Calle, Mariela Satto, docente y secretaria de Educación de AGMER Uruguay, planteó una mirada crítica sobre el fenómeno: si bien reconoció la alta incorporación de la IA en distintos niveles del sistema educativo, también alertó sobre su uso como atajo y no como herramienta pedagógica. Además, puso el foco en la falta de capacitación institucional, el impacto en el pensamiento crítico de los estudiantes y las desigualdades que podrían profundizarse en el acceso a estas tecnologías en el futuro cercano.

-¿Cómo describiría el nivel actual de incorporación de la inteligencia artificial en las aulas de Concepción del Uruguay?

-La IA es utilizada en las aulas de nuestras escuelas de dos maneras: del lado de los estudiantes para resolver sus actividades y tareas, mayormente en el nivel secundario y superior; del lado de los docentes para pensar actividades, realizar informes, y material de estudio. Hoy en día hay dossier que se promocionan en Instagram pensados para cada año y materia. De este modo, la incorporación es alta en todas las esferas que competen a la educación, el aula, la administración, etc.  Incluso el CGE ha enviado disposiciones a las escuelas redactadas con IA.

-Desde su experiencia, ¿qué herramientas de inteligencia artificial están comenzando a utilizarse con mayor frecuencia en el ámbito educativo local?

-Creo que deberíamos poder diferenciar las aplicaciones de IA de las que están pensadas directamente para la educación. ChatGpt y Gemini son las más conocidas, de fácil utilización, pero no necesariamente son específicas para pensar temas educativos y responden sobre un bagaje muy amplio hasta a veces impreciso. En el ámbito docente y de educación superior, Notebooklm va ganando terreno ya que es precisa, intuitiva y con la posibilidad de que el pedido se materialice en diferentes formatos. DeepSeek también es utilizada por docentes o personal de la educación. Google va “mejorando” sus aplicaciones y hoy en día Gemini también puede llegar a ser una buena herramienta para docentes. Luego, dependiendo de cada disciplina, hay IAs específicas.

-¿Considera que los docentes están preparados para integrar estas tecnologías en sus prácticas pedagógicas? ¿Por qué?

-La IA irrumpió sin posibilidad de pensar cómo la integraríamos, si su uso es correcto, bajo qué vigilancia epistemológica, etc. Las capacitaciones sobre el uso de la IA quedan en manos de la voluntad de aprender de cada docente. En ese sentido, la preparación para incorporar estas tecnologías varía de acuerdo a la posibilidad de investigar las variedades de IA, sus usos y aplicaciones, y de pensarla como un apoyo o bien como atajo. Pasamos de prohibirlas, temerles porque nos podían reemplazar, resignarnos en su integración a finalmente utilizarlas de manera crítica para nuestro trabajo. Personalmente, el debate final no debería considerar sus fines prácticos o utilitarios sino más bien su dimensión ética, y ahí el debate debería girar hacia su inhibición.

-¿Cuáles son los principales beneficios que observa en el uso de inteligencia artificial para el aprendizaje de los estudiantes?

-No hay beneficios posibles si previamente los estudiantes de todos los niveles no manejen competencias básicas: lectura, escritura y comprensión. Una vez que todo esto esté bien aceitado en el sistema educativo (en todos los niveles), los estudiantes van a poder apropiarse de la IA de manera que complemente su formación y no les permita tener atajos para resolver actividades solicitadas por los docentes donde solo copien una respuesta y no la construyan con su razonamiento. Hasta el momento, no avizoro beneficios posibles.

-¿Existen riesgos o desafíos asociados al uso de estas herramientas en el aula? ¿Cómo cree que deberían abordarse?

-Los riesgos implican que se conviertan en atajos para docentes, directivos y estudiantes y no como herramienta que me permita construir aprendizajes. Pedirle a la IA que me haga una canción, resuelva una cuenta matemática, escriba un texto argumentativo, no es aprender a hacerlo. Por eso, la asistencia de los docentes siempre va a ser necesaria y valiosas para producir verdaderos aprendizajes en los estudiantes. De ese modo, la IA nunca podrá reemplazar al humano en la tarea de enseñar.

-¿Qué impacto cree que tiene en la autonomía y el pensamiento crítico de los estudiantes?

-Tiene un impacto negativo en tanto y en cuanto los estudiantes no tengan la capacidad de discernir si sus respuestas son acertadas o no, si se adecuan a lo que solicitaron, etc. De esta manera, no los hace autónomos sino más bien dependientes de sus respuestas.

-Mirando hacia el futuro, ¿cómo imagina la evolución del uso de la inteligencia artificial en la educación local en los próximos cinco años?

-La IA viene de la mano de la utilización de dispositivos electrónicos. Desde que el gobierno nacional desmanteló los programas como el Conectar Igual y la formación docente desde el INFOD, lo único que las escuelas cuentan para sostener una educación basada en las nuevas tecnologías y la IA son los dispositivos personales de los estudiantes. En este ciclo lectivo particularmente, establecimientos educativos privados y públicos prohibieron el uso de celulares en el aula, y en algunos casos, el ingreso de los mismos al edificio. Pareciera que las recetas innovadoras que vemos en las redes sociales (porque no hay formación específica) viene a contramano con la realidad escolar. En esa línea, el uso de la IA en la educación quedaría reducido al ámbito privado y a la posibilidad de contar con conexión a internet en los hogares. De lo contrario, solo tendrían acceso a aplicaciones que no están pensadas para el uso educativo como el Notebooklm por ejemplo.