La Confederación General del Trabajo movilizará este jueves 30 de abril a Plaza de Mayo en la antesala del Día del Trabajador, con un esquema de transporte fragmentado y sin adhesión total de los gremios, en reclamo contra la reforma laboral y la pérdida del poder adquisitivo.
La jornada de protesta se inscribe en un contexto de creciente tensión entre el movimiento sindical y el gobierno de Javier Milei. A diferencia de un paro general, la central obrera resolvió convocar a una movilización nacional sin suspensión formal de actividades, aunque advirtió que la medida podría escalar si no hay respuestas del Ejecutivo.
El transporte público funcionará de manera irregular y fragmentada. En los colectivos, el servicio dependerá de cada línea y del nivel de adhesión sindical. Se prevé que algunas unidades circulen con normalidad mientras otras reduzcan frecuencias, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires. En los trenes, el gremio La Fraternidad anunció medidas de fuerza en las líneas Sarmiento y Mitre, lo que implicará interrupciones puntuales. En los vuelos no se anticipan cancelaciones generalizadas, aunque podrían registrarse demoras por el paro del Servicio Meteorológico Nacional, que sufrió más de 140 despidos.
La CGT articula la protesta junto a sindicatos estatales y sectores de la CTA, con un reclamo que pone en el centro la reforma laboral, la inflación y la caída del salario real. La movilización se produce además tras el fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal que resolvió que la causa de la CGT contra el Estado debe tramitarse en ese fuero y no en la Justicia laboral. El tribunal consideró que el caso involucra cuestiones federales. Desde la central calificaron el fallo como «aberrante» y adelantaron que su equipo jurídico evalúa nuevas presentaciones, entre ellas la recusación del magistrado interviniente.










