Agmer: «Frente al sensacionalismo y la ausencia estatal, exigimos políticas de cuidado»

La Seccional Uruguay de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos difundió un comunicado en respuesta a la difusión de amenazas de tiroteos en escuelas de Concepción del Uruguay y otras jurisdicciones, hechos que calificó como un reto viral que alteró el clima escolar.

El gremio docente rechazó los enfoques sensacionalistas que etiquetan estos episodios como violencia escolar y reclamó al Estado políticas públicas de salud mental, mejoras en las condiciones laborales y mantenimiento de la infraestructura educativa. AGMER propuso generar espacios de diálogo entre estudiantes y docentes para abordar el sentido de pertenencia, la autoestima y las normas de convivencia, en el marco de la presencialidad cuidada que establece el protocolo del Consejo General de Educación.



El comunicado completo:

La semana pasada, el clima escolar se vio alterado por mensajes que anunciaban tiroteos en escuelas de Concepción del Uruguay, una situación que se replicó en otros departamentos y provincias. Este reto viral coloca a las instituciones educativas en el centro de la agenda pública y mediática, instalando en ocasiones enfoques sesgados o sensacionalistas bajo la etiqueta de «violencia escolar».

Desde AGMER Uruguay consideramos imperativo generar espacios de diálogo entre estudiantes y docentes. La «presencialidad cuidada» que establece el protocolo del CGE no podrá alcanzar sus objetivos si estos temas no se abordan colectivamente. Docentes y estudiantes necesitamos instancias de encuentro para tratar ejes fundamentales de la vida escolar: el sentido de pertenencia de nuestros adolescentes, la autoestima, la construcción de identidad y las normas de convivencia. Hoy más que nunca, la labor de escucha y acompañamiento docente es indispensable.

Victimizar o culpabilizar a los jóvenes por estas situaciones solo desvía la mirada de los problemas sociales de fondo, donde los adultos tenemos la mayor responsabilidad. Nos enfrentamos a un Estado ausente en políticas de salud mental, en la mejora de las condiciones laborales docentes y en el mantenimiento de la infraestructura escolar; un contexto donde la violencia verbal y simbólica parece ser la moneda corriente. La crisis social, política, económica y cultural que estamos atravesando no es un hecho aislado, eclosiona en los establecimientos educativos de múltiples formas, siendo las amenazas de tiroteos una de ellas.

Como trabajadores de la educación, exigimos a las autoridades un Estado presente y políticas públicas que contemplen la salud mental de todos los actores del sistema, así como instancias de vinculación real con las familias. No se trata de perder días de clase, sino de ganar espacios que prevengan tragedias y brinden sostén a nuestros adolescentes.