4 de cada 10 jubilados comen menos de dos veces al día para pagar el alquiler

Mientras el gobierno de Javier Milei celebra la baja oficial de la pobreza, los jubilados perdieron un 24% de poder adquisitivo desde su asunción (29% los que cobran la mínima), 4 de cada 10 que alquilan comen una o dos veces por día, 7 de cada 10 recortaron alimentos y se multiplicó la cantidad de adultos mayores que se ven obligados a seguir trabajando, según informes de la Defensoría de la Tercera Edad, el Instituto Argentina Grande (IAG) y el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO).

El haber mínimo jubilatorio (con bono de $70.000 congelado desde 2024) alcanza los $450.319, mientras que la canasta básica del adulto mayor supera los $1,8 millones. Más de 5 millones de jubilados (64% del total) reciben la mínima y son pobres. El bono, que debería ser de $190.000 si se hubiera actualizado, evidencia el recorte: el gobierno «ahorró» $19,1 billones en jubilaciones (segundo rubro más castigado, después de obra pública).



La actividad laboral de mayores de 66 años creció 11% interanual, y el «desempleo encubierto» (trabajadores precarios que buscan más horas) aumentó 34,1% en ese grupo. La Encuesta Nacional Inquilina reveló que el 42% de los jubilados que alquilan come una o dos veces al día; el 86% destina el 40% o más de su haber al alquiler, y un jubilado con haber mínimo debe gastar el 80% de su ingreso en un monoambiente (sin expensas ni servicios). El 70,9% tiene deudas activas; el 53,2% se endeudó para comer y el 38,9% para pagar el alquiler.

El cuidado de adultos mayores recae en las familias (59%), pero cayó la asistencia a centros de día (del 13% al 0%) y el cuidado pago (del 8% al 5%). El 57% de las solicitudes de la Pensión Única del Adulto Mayor (PUAM) fueron rechazadas (55.000 personas). El defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, afirmó que «los jubilados están cada vez peor y no hay perspectivas de que la situación se revierta. La deuda sigue siendo con ellos». El informe concluye que el empobrecimiento de la vejez no es coyuntural sino un proceso sostenido que obliga a prolongar la vida laboral, endeudarse y depender de redes familiares debilitadas.