A 44 años de la guerra, una petrolera británica avanza con un proyecto en Malvinas

La petrolera británica Rockhopper anunció el 2 de abril, en el aniversario del inicio de la guerra de Malvinas, los resultados de un nuevo informe técnico sobre el proyecto offshore Sea Lion, ubicado a 200 kilómetros al norte de las islas, confirmando 313,8 millones de barriles de petróleo económicamente extraíbles y planeando el inicio de la producción a comienzos de 2028. La empresa opera en sociedad con la israelí Navitas Petroleum (65% y operadora), que ya construye instalaciones en las islas, pese a la declaración de ilegalidad por parte del gobierno argentino.

Rockhopper (35% del proyecto) y Navitas (65%, principal accionista y operadora) planean invertir 2.500 millones de dólares y producir en la primera fase unos 55.000 barriles diarios (la Argentina produce actualmente 874.000 bdp, con 600.000 de Vaca Muerta). El proyecto Sea Lion fue descubierto en 2010 y aprobado en varias oportunidades por los gobiernos británicos de las islas, cuyas autoridades son designadas directamente desde Londres. El actual gobernador, Colin Martin-Reynolds (designado en julio de 2025), también dio el visto bueno.



La aceleración del proyecto se produjo con la Decisión Final de Inversión (DFI) de diciembre de 2025 y el cierre del financiamiento (sin detalles de los bancos involucrados). El informe técnico de Netherland, Sewell & Associates reclasificó los volúmenes como reservas económicamente extraíbles (antes recursos contingentes), con potencial de llegar a 408 millones de barriles en esta etapa y hasta 845 millones en todo el yacimiento. El flujo de caja de la primera fase financiaría la segunda.

Navitas ya construye en las islas una planta de lodos de perforación, otra de residuos sólidos, laboratorios, oficinas administrativas y estacionamiento. La Argentina declaró ilegales a Rockhopper y Navitas, junto a otras diez petroleras, y rechazó la actividad clandestina de exploración desde 2012 (con sanciones renovadas en 2022). El anuncio de Rockhopper el 2 de abril es interpretado como una provocación hacia el histórico reclamo de soberanía argentino sobre las Islas Malvinas. El gobierno argentino aún no emitió una declaración oficial.