Trump ya no controla los mercados y se instala el temor a una guerra prolongada

La cautela se instaló en los mercados financieros internacionales, que comenzaron a digerir la idea de una guerra prolongada entre Estados Unidos e Irán, con un precio del petróleo que se sostendrá en máximos del siglo y provocará recesión e inflación en las economías desarrolladas. Las declaraciones contradictorias del presidente Donald Trump dilapidaron su efecto ordenador sobre los operadores, y las bolsas cerraron el jueves en terreno negativo en Asia, Europa y Wall Street.

El petróleo WTI, de impacto directo en la economía estadounidense, alcanzó su máximo desde el inicio de los ataques a Irán, superando los 110 dólares por barril. El Brent superó los 120 dólares. Los tres principales índices de Wall Street cotizaron con pérdidas: el Dow Jones cayó 0,3%, el Nasdaq 0,1% y el S&P 500 0,1%.



Durante un discurso en el que se esperaban pistas sobre un fin cercano de las hostilidades, Trump amenazó con golpear «extremadamente fuerte» a Irán y dejó abierta la continuidad de la guerra por las «próximas dos o tres semanas». La conducta del presidente, que suele buscar el apoyo interno que acompaña a los mandatarios en tiempos de guerra, esta vez se enfrentó a masivas movilizaciones en todo Estados Unidos pidiendo el fin del ataque a Irán. El mercado reaccionó negativamente.

Este jueves, Trump redobló la dialéctica y las operaciones bélicas: bombardeó un puente en construcción en las afueras de Teherán (el más alto del país) y festejó la acción en su red Truth Social. «El puente más grande de Irán se derrumba, para no volver a usarse jamás. ¡Y aún hay más! ¡Es hora de que Irán llegue a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde y no quede nada de lo que aún podría convertirse en un gran país!», escribió. Fue la primera vez que Trump admitió implícitamente que no hay conversaciones en curso con Irán que permitan vislumbrar un fin próximo de la guerra, y confirmó que intensificará las operaciones bélicas.

El Fondo Monetario Internacional evaluó que «si bien la guerra podría influir en la economía global de diversas maneras, todos los escenarios conducen a precios más altos y un crecimiento más lento». En su análisis, «un conflicto breve podría disparar los precios del petróleo y el gas antes de que los mercados se ajusten, mientras que uno prolongado podría mantener la energía cara y perjudicar a los países que dependen de las importaciones». El FMI también describió un escenario intermedio: «El mundo podría estabilizarse en un punto intermedio: persistir las tensiones, mantener los precios elevados de la energía y dificultar el control de la inflación, con incertidumbre y riesgo geopolítico constantes».

Sin el apoyo de los tradicionales aliados europeos, y con la firme posición de España, Francia, Alemania, Italia y Suiza de no permitir que se utilicen sus espacios aéreos ni sus bases militares para atacar a Irán, los mercados perciben que Trump provocará más daño a la economía extendiendo el conflicto.

El FMI advirtió que la guerra también está transformando las cadenas de suministro de insumos críticos y no energéticos: el desvío de buques cisterna y portacontenedores eleva los costos de flete y seguros y alarga los plazos de entrega. Por la interrupción de los envíos de fertilizantes, crece la preocupación por los precios de los alimentos. El FMI también señaló que las perspectivas de los precios mundiales de la energía plantean riesgos al alza para la inflación estadounidense.

Por ahora, las declaraciones de Trump no están llevando al colapso de los mercados, pero el fracaso de la ofensiva militar y la extensión de la guerra en el tiempo pueden provocarlo.