Argentina expulsó del país al encargado de negocios de Irán y escala el conflicto

La expulsión del encargado de negocios de Irán por parte del gobierno de Javier Milei es una medida temeraria que profundiza un alineamiento irresponsable con Estados Unidos e Israel en medio de un conflicto bélico que no le compete a la Argentina. Declarar «persona non grata» a un diplomático en respuesta a un comunicado de prensa es una escalada desproporcionada que cierra canales de diálogo y expone al país a represalias innecesarias.

En lugar de actuar con prudencia y apego al derecho internacional, Milei opta por la confrontación, imitando los gestos beligerantes de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. La excusa de la falta de cooperación en la causa AMIA no justifica esta decisión extrema, que en realidad busca congraciarse con Washington a costa de la seguridad y la estabilidad diplomática argentina. Lejos de fortalecer el reclamo de justicia, esta medida aísla a Argentina y la convierte en un peón más de una guerra imperialista.



Además, el gobierno demuestra una vez más su doble discurso: mientras recorta derechos y ajusta a los trabajadores en nombre de la «austeridad», no duda en gastar recursos diplomáticos y exponer al país a riesgos geopolíticos para defender los intereses de potencias extranjeras. La expulsión no traerá justicia para las víctimas de los atentados, sino que alimentará un espiral de hostilidades que solo beneficia a los halcones de la guerra.

La Argentina necesita una política exterior independiente, basada en la paz, la mediación y el respeto al derecho internacional, no en la sumisión a los dictados de la Casa Blanca. La decisión de Milei es un acto de soberbia que daña los intereses nacionales y nos acerca peligrosamente a un conflicto del que no tenemos nada que ganar y todo que perder.