Por primera vez en la historia, las cinco fuerzas federales (Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Servicio Penitenciario Federal) convocaron conjuntamente a una protesta para el próximo 2 de abril en el edificio Centinela de Retiro, en reclamo de bajos salarios que obligan a muchos efectivos a buscar trabajos alternativos para llegar a fin de mes, en medio de una crisis de la obra social Iosfa y una gestión cuestionada de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
La protesta, que consistirá en un «abrazo solidario», expone la contradicción con la narrativa oficial de «cuidar a quienes nos cuidan». Los efectivos cobran salarios por debajo de la línea de pobreza y muchos deben recurrir a trabajos como Uber. La crisis de la obra social Iosfa (que fue liquidada y luego dividida en OSFFESEG para las fuerzas de seguridad y OSFA para militares) dejó a los uniformados casi sin prestación médica, con promesas de un plan de OSDE aún en el aire. «Los grupos de WhatsApp están en llamas», confirmó un uniformado.
En el gobierno crece la preocupación por la gestión de Monteoliva, señalada como «académica» sin capacidad de conducción. Se recuerda que fue ministra de Seguridad de Córdoba en diciembre de 2013 cuando la Policía se acuarteló y la capital vivió horas dramáticas, hecho que la llevó a ser eyectada del cargo. Además, enfrenta una interna con Patricia Bullrich (su ex jefa) por haberse alineado con Karina Milei, y un enfrentamiento con el jefe de Gendarmería, Claudio Brilloni.
En las últimas semanas, Monteoliva levantó la custodia de 60 establecimientos judíos en Capital, decisión que generó protestas de la DAIA en un contexto donde Irán declaró enemigo a Javier Milei y en la semana del aniversario del atentado a la embajada de Israel. Ante la revelación exclusiva, la ministra negó el hecho, lo que un funcionario calificó como: «O miente o no le informan, que sería peor». La situación interna de las fuerzas de seguridad se agrava por la disparidad salarial: el gobierno de Patricia Bullrich benefició a los jefes de Gendarmería por su relación personal con Brilloni, generando malestar en los rangos bajos y bronca en las demás fuerzas discriminadas.










