Actividades inclusivas en la ciudad por el Día Mundial del Autismo

La Asociación Civil Hablamos de Autismo organiza una kermés familiar abierta y gratuita, con espacios adaptados para todos los participantes.

Por: Matías Dalmazzo



En el marco del Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo, que se conmemora el 2 de abril, la Asociación Civil Hablamos de Autismo invita a la comunidad de Concepción del Uruguay a participar de una kermés familiar abierta y gratuita en el predio El Espinillo. La propuesta combina actividades al aire libre, juegos, movimiento y espacios tranquilos, pensados para que cada persona pueda elegir cómo disfrutar según sus necesidades y preferencias.

Para Celeste Klug, referente de la asociación, estas iniciativas van más allá de un evento lúdico: buscan acercar a toda la comunidad a la comprensión del autismo y la diversidad de percepciones, promoviendo la convivencia y la inclusión. Según Klug, la participación de vecinos, familias y profesionales en estas actividades contribuye a construir entornos más accesibles y a transformar la conciencia colectiva sobre la diversidad.

– ¿Qué significado tiene para vos el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo y cómo surgió la idea de organizar esta kermés familiar?

– Para nosotros, el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo es una oportunidad para generar espacios donde se pueda comprender, aprender y convivir con las diferencias. No lo pensamos solo como una fecha para informar, sino como un momento para invitar a la comunidad a vivir experiencias que amplíen la mirada.

La idea de organizar esta kermés surge justamente de ahí: de poder llevar a la práctica lo que muchas veces se dice en palabras. Queríamos proponer un espacio abierto, donde todas las personas puedan participar y disfrutar, teniendo en cuenta que no todos vivimos ni sentimos de la misma manera.

La kermés aparece como una forma cercana, lúdica y accesible de encontrarnos, de compartir y de mostrar que cuando los espacios se piensan y se diseñan con intención, se generan más oportunidades de participación para todos

– ¿Qué actividades podrán disfrutar las familias que participen del evento en El Espinillo y cómo se adaptan los espacios para quienes necesitan menor nivel de estímulo?

– Las familias van a poder disfrutar de una propuesta pensada para que cada persona encuentre su manera de participar.

Por un lado, va a haber una kermés al aire libre, con juegos, espacios de movimiento y un sector de camas elásticas, pensado para el disfrute desde lo corporal. Este espacio está más orientado a adolescentes, adultos y también a niños que disfruten de este tipo de actividades.

Por otro lado, dentro del salón vamos a ofrecer espacios más tranquilos, con propuestas como juegos de mesa y actividades manuales, pensadas especialmente para los más chicos.

Además, habrá un espacio de calma, con menor nivel de estímulo, iluminación más suave y una dinámica más relajada, para que quienes lo necesiten puedan descansar, regularse o simplemente estar en un entorno más tranquilo.

La idea es justamente esa: que haya distintas opciones, para que cada persona pueda elegir cómo participar y disfrutar del evento.

– Desde tu rol en Hablamos de Autismo, ¿cuál considerás que es el mayor desafío que enfrentan las familias de personas dentro del espectro en Concepción del Uruguay?

– Desde nuestro rol, creemos que uno de los mayores desafíos tiene que ver con la falta de espacios pensados para la participación real.

Muchas familias nos transmiten que no siempre encuentran lugares donde sus hijos o hijas puedan ir, compartir, hacer amigos o simplemente ser parte, sin sentirse fuera de lugar o sin tener que adaptarse constantemente.

A eso se suma que todavía falta información y comprensión, y muchas veces aparecen miradas o juicios que dificultan esos momentos cotidianos.

Por eso creemos que el desafío no está solo en las personas, sino en los entornos: en cómo generamos espacios más abiertos, más flexibles y más comprensibles.

Y ahí es donde como Asociación intentamos aportar, creando propuestas que no solo acompañen a las familias, sino que también inviten a toda la comunidad a involucrarse.

– La asociación lleva más de una década de trabajo comunitario; ¿cómo evolucionó desde sus inicios hasta convertirse en un referente local en inclusión y concientización?

– La Asociación fue creciendo de a poco, desde lo cercano, a partir de la necesidad de encontrarnos, compartir experiencias y empezar a poner en palabras muchas situaciones que en su momento no tenían tanta visibilidad.

Con el tiempo, ese encuentro se fue transformando en acción: comenzamos a generar charlas, espacios de intercambio, actividades abiertas y propuestas de formación, siempre desde el trabajo voluntario y con una mirada puesta en la comunidad.

Algo que también nos caracteriza, y que creemos que nos hace diferentes, es que somos una organización conformada por una gran diversidad de personas: familias, profesionales, personas interesadas en la temática y también personas dentro del espectro del autismo. Esa diversidad interna enriquece mucho la mirada y la forma en la que pensamos cada propuesta.

Creo que la evolución tuvo que ver con eso, con sostener en el tiempo una forma de hacer, con coherencia, y con ir sumando cada vez más personas que se involucraron y acompañaron este camino.

Hoy, si bien muchas veces se nos reconoce como un referente local, lo entendemos más como un proceso colectivo, donde hubo y hay muchas personas que aportan desde distintos lugares para que estos temas se conozcan, se hablen y se vivan de otra manera.

Seguimos trabajando en esa línea: generando espacios, promoviendo el encuentro y apostando a que cada vez más personas se sumen a construir una sociedad más abierta y comprensiva

– Además de actividades recreativas, ¿qué tipo de apoyo brinda la organización a las familias en términos de información, talleres o acompañamiento profesional?

– Desde la Asociación brindamos principalmente espacios de información, orientación y encuentro.

Realizamos charlas, talleres y propuestas de formación destinadas a familias, docentes, profesionales y a la comunidad en general, con el objetivo de acercar herramientas, compartir miradas y promover una mayor comprensión sobre el autismo.

También generamos espacios de intercambio entre familias, que muchas veces resultan muy valiosos, porque permiten compartir experiencias y sentirse acompañados por otros que están transitando situaciones similares.

Es importante aclarar que no brindamos acompañamiento terapéutico ni servicios profesionales, sino que nuestro trabajo está centrado en la concientización, la formación y la construcción de redes.

Desde ese lugar, buscamos orientar, acercar información y, sobre todo, generar comunidad.

– En tu experiencia, ¿cuáles son los aspectos más importantes que la comunidad —docentes, profesionales de la salud y vecinos— debería conocer para promover la inclusión de personas con autismo?

– Creo que uno de los aspectos más importantes es entender que no todos percibimos, sentimos ni aprendemos de la misma manera. Y que eso no es un problema, sino parte de la diversidad humana.

Pero también es importante saber que esto no se da de forma espontánea: así como en cualquier ámbito, necesitamos formarnos, informarnos y aprender. Conocer qué cosas pueden facilitar o dificultar la participación de una persona hace una gran diferencia.

Por ejemplo, entender que hay personas con hipersensibilidad a los sonidos, a las luces o a ciertos estímulos, o que pueden necesitar más tiempo para procesar la información, nos permite ajustar pequeñas cosas en los entornos cotidianos.

Se trata de incorporar una mirada más atenta y respetuosa.

Creo que, como comunidad, el desafío es ese: aprender a convivir con las diferencias, evitando juicios rápidos y generando espacios donde cada persona tenga la posibilidad de estar y desarrollarse.

– ¿Hay algo que te gustaría aclarar sobre quiénes pueden participar de estas actividades y cuál es su objetivo dentro de la comunidad?

– Creo que algo importante para sumar es que muchas veces se piensa que estas actividades son solo para personas con autismo o sus familias, y en realidad no es así.

La invitación es para toda la comunidad, porque entendemos que la convivencia se construye entre todos. No alcanza con que algunas personas conozcan o se informen, sino que necesitamos que cada vez más gente se involucre, participe y se anime a ser parte.

También está bueno decir que estos espacios no buscan ser perfectos, sino posibles. Son intentos concretos de hacer las cosas de otra manera, de probar, de aprender y de seguir mejorando.

Y en ese sentido, cada persona que se acerca, que participa o que colabora, ya está siendo parte de ese cambio.