En el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, la cantautora Teresa Parodi reflexiona sobre la memoria, el dolor y la resistencia, destacando el rol de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la lucha por los derechos humanos, y advierte sobre los peligros del negacionismo y la pérdida de conquistas democráticas en el presente.
Parodi recuerda el miedo de aquellos días, la dictadura que justificó la muerte, los secuestros, la tortura y el robo de bebés con el ominoso «algo habrán hecho». Y resalta cómo «Ellas» —las Madres— quebraron el silencio con sus pañuelos blancos y su «amorosa bronca», enseñando que «el silencio deshonra».
Reivindica la recuperación democrática: Raúl Alfonsín impulsó el juicio a las Juntas; Néstor Kirchner bajó el cuadro de Videla; Cristina Fernández profundizó las políticas de derechos humanos. Pero advierte que el odio y la mentira horadan la sociedad, y que hoy, sin golpes de Estado, se estigmatiza y proscribe a los proyectos políticos que defienden la inclusión y los derechos humanos.
Cita a Cristina Kirchner: «No vienen solo por mí, vienen por más, vienen por todos y todas, a completar lo que no pudieron concretar en el pasado». Concluye que «no está dicha aún la última palabra» y que los 50 años de democracia no pasaron en vano. Llama a recuperar el sentido de las palabras robadas, a tender puentes y a no tener miedo al compromiso, porque «los pueblos caminan a su propio tiempo» y siempre retoman la lucha por un país más justo.










