Turismo. Entre la incertidumbre económica y la supervivencia de la actividad

Fernando Vence analizó el balance de la temporada de verano y la actualidad del sector hotelero y gastronómico en la ciudad.

Por: Matías Dalmazzo



Finalizado el verano, el sector turístico de Concepción del Uruguay comienza a evaluar los resultados de la temporada 2025-2026. En diálogo con LA CALLE, el presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de la ciudad, Fernando Vence, compartió su análisis sobre el movimiento registrado durante los meses más fuertes del año.

El dirigente también se refirió a los desafíos que enfrenta la actividad, el impacto de la situación económica, los cambios en los hábitos de viaje y la necesidad de avanzar en una estrategia sostenida para fortalecer el posicionamiento turístico de la ciudad.

-¿Qué balance hace de la temporada 2025-2026 en comparación con la anterior?

-El balance de la temporada es, en líneas generales, satisfactorio. Había mucha incertidumbre sobre cómo iba a reaccionar la región, la ciudad y la provincia, especialmente en un contexto económico complejo y con la fuerte competencia de los destinos en países limítrofes.

Aun así, entre enero y febrero se alcanzó un promedio cercano al 60% de ocupación. Teniendo en cuenta la situación actual, creemos que es una temporada que permitió sostener la actividad, aunque todavía está lejos de lo que el sector necesita para recuperarse plenamente.

Si la comparamos con la temporada pasada, hubo una leve mejora en términos de ocupación. Sin embargo, el nivel de consumo fue más bajo de lo que esos porcentajes podrían sugerir. La hotelería registró movimiento, pero la gastronomía y otros servicios no se vieron beneficiados en la misma proporción.

Esto refleja un perfil de turismo más austero: personas con ganas de salir y pasear, pero con recursos limitados para gastar durante su estadía. En definitiva, el sector sigue atravesando un proceso de recuperación que viene desde la pandemia y que todavía no logra consolidar años realmente buenos.

-¿Qué factores cree que influyeron en el desempeño de la temporada?

-Es difícil señalar un único motivo que explique el comportamiento del turismo, pero sin dudas la situación económica tuvo un peso importante. El contexto de recesión influye directamente en las decisiones de la gente a la hora de viajar y también en cuánto está dispuesta a gastar.

A eso se suma la competencia de otros destinos. En esta temporada, por ejemplo, Brasil fue uno de los lugares más elegidos por los argentinos. Es un destino muy seductor por sus playas, su propuesta turística y, en muchos casos, también por los costos. Frente a eso, a los destinos nacionales les cuesta competir, en parte porque las reglas de juego no son las mismas y eso nos deja en desventaja.

También hay un cambio claro en los hábitos de viaje. Hoy prácticamente ya no existe la estadía de una semana o una quincena. El promedio de pernocte ronda entre dos y dos noches y media, lo que genera fines de semana con buena ocupación, pero días de semana con niveles mucho más bajos.

Todo esto muestra que el turismo está cambiando rápidamente y que los destinos deben adaptarse constantemente para mantenerse competitivos.

-¿Qué impacto tienen hoy los eventos en el movimiento turístico de la ciudad?

-Los distintos eventos que se realizan en la ciudad tienen, en general, un impacto positivo en el sector hotelero y gastronómico a lo largo del año. Son una herramienta importante para generar movimiento turístico en diferentes momentos de la temporada.

En el caso puntual de la Fiesta Nacional de la Playa, este verano la propuesta artística no fue el principal factor que atrajo visitantes para pernoctar una o dos noches. La mayoría de las personas que participaron ya estaban en la ciudad por la temporada de verano y aprovecharon el evento como una actividad más.

En cambio, los eventos deportivos vinculados a los deportes de playa sí generaron una ocupación interesante tanto en hotelería como en gastronomía.

Por eso creemos que Concepción del Uruguay tiene un gran potencial para seguir desarrollando el turismo de eventos, especialmente en segmentos como congresos, convenciones o turismo estudiantil. Es una estrategia clave para cubrir los períodos de menor movimiento entre el final del verano, las vacaciones de invierno y el regreso de la temporada estival. Hay mucho margen para crecer en ese sentido.

-¿Cree que la ciudad está bien posicionada en los principales mercados turísticos o aún falta mayor visibilidad?

-Concepción del Uruguay tuvo, a lo largo del tiempo, distintos niveles de posicionamiento turístico: momentos altos, medios y bajos. Hoy, en mi opinión, el destino se encuentra en un nivel bajo de posicionamiento y eso muestra la necesidad de trabajar con una planificación más clara y sostenida.

Sería importante contar con un plan estratégico a mediano y largo plazo —a cinco, diez o incluso veinte años— que defina qué tipo de turismo queremos y hacia qué mercados apuntar.

La ciudad tiene una ventaja importante por su cercanía con grandes centros emisores de turistas como Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. Sin embargo, para aprovechar ese potencial es necesario tener una estrategia clara y sostenida en el tiempo.

Construir y mantener una marca turística lleva años de trabajo constante. No alcanza con acciones puntuales o campañas aisladas: se necesita continuidad y una política de promoción que se sostenga día a día, algo que todavía la ciudad no ha logrado consolidar plenamente.

-¿Cómo es la situación del sector hotelero y gastronómico fuera de la temporada de verano en la ciudad?

Fuera de la temporada de verano, la hotelería en Concepción del Uruguay se sostiene en gran parte gracias a la actividad empresarial, comercial y educativa. Ese movimiento le da algo de dinamismo durante la semana, mientras que los fines de semana dependen más de los eventos y de las actividades que se realicen en la ciudad.

La gastronomía, en cambio, tiene menos posibilidades de apoyarse en ese tipo de demanda. Depende mucho más del consumo interno. Si bien es una ciudad donde existe el hábito de salir a comer y compartir, ese movimiento también está condicionado por la situación económica actual.

En general, el sector sigue golpeado. Los costos de funcionamiento —como energía, alquileres e impuestos— han aumentado de manera muy fuerte en los últimos años y muchas veces es difícil trasladarlos a los precios de las cartas o de las tarifas hoteleras. Esto hace que la rentabilidad sea muy baja y, en algunos casos, directamente inexistente.

Esa situación ya se refleja en cierres de algunos locales, remodelaciones o cambios en el modelo de negocio. En hotelería, por ejemplo, hay establecimientos que optan por alquileres mensuales para asegurar ingresos más estables. En gastronomía también hay preocupación por la dificultad para sostener las estructuras.

El panorama genera incertidumbre y habrá que ver cómo evoluciona la actividad económica en los próximos meses, porque si la recesión continúa es posible que se registren nuevos cierres en el sector.

-¿Cuáles son hoy los principales costos o dificultades que enfrenta el sector turístico local?

Los costos varían según la estructura de cada rubro, ya que la hotelería y la gastronomía tienen realidades distintas. En el caso de los hoteles, se trata de una actividad que funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, lo que implica altos costos en energía, personal e impuestos.

Además, la hotelería requiere una inversión permanente en mantenimiento y estética: renovación de muebles, televisores, alfombras, sábanas, cortinas, pintura y distintos detalles que forman parte de la experiencia del huésped. Todo eso demanda una inversión constante para mantener el nivel de calidad.

En la gastronomía, en tanto, los principales costos están vinculados a la mano de obra, el consumo energético y la carga impositiva.

El problema aparece cuando el nivel de actividad baja, como ocurre en un contexto de recesión. Con menos volumen de ventas, se vuelve mucho más difícil afrontar esos gastos fijos. Por eso, hoy muchos empresarios del sector buscan distintas estrategias para poder sostener sus estructuras y continuar trabajando.

-¿Qué debería cambiar o mejorar la ciudad para fortalecer su posicionamiento turístico?

Desde nuestra perspectiva, lo primero que hace falta es fortalecer el trabajo conjunto. Es fundamental generar espacios donde puedan participar el sector público, el sector privado y también las instituciones vinculadas a la actividad, como cámaras, asociaciones y sindicatos.

A partir de ese diálogo se puede construir una mirada común sobre hacia dónde quiere ir la ciudad en materia turística. Es necesario analizar la realidad local y definir objetivos claros y posibles.

En ese sentido, Concepción del Uruguay necesita avanzar en un plan estratégico de turismo, algo que la ciudad se debe desde hace tiempo. Contar con una planificación permitiría ordenar las acciones, definir prioridades y sostener en el tiempo una política turística.

En definitiva, se trata de decidir qué lugar quiere ocupar la ciudad dentro del circuito turístico y, a partir de allí, comenzar a trabajar de manera coordinada para hacerlo realidad.

-¿Qué aspectos positivos del turismo local cree que deberían mantenerse o profundizarse?

Concepción del Uruguay tiene una ventaja importante: su historia y su entorno natural. Son atributos que le dan un valor diferencial frente a otros destinos y que, de alguna manera, hacen que la ciudad siga recibiendo visitantes incluso sin una promoción demasiado intensa.

Uno de los movimientos turísticos que se mantiene de manera constante es el turismo estudiantil, que todos los años llega a la ciudad en determinados períodos. A eso se suma el atractivo del verano, donde la naturaleza y las playas siguen siendo un motivo fuerte para que muchos turistas regresen. Además, hoy las redes sociales también ayudan a difundir el destino, ya que los propios visitantes comparten sus experiencias y promocionan la ciudad de manera espontánea.

En ese sentido, es importante seguir fortaleciendo los servicios, especialmente en las playas, apostando a mejorar la infraestructura y la calidad de la propuesta. También es clave sostener y potenciar los eventos deportivos, culturales y de reuniones, que generan movimiento turístico a lo largo de todo el año y permiten que muchas personas conozcan la ciudad por primera vez.

Al mismo tiempo, es necesario continuar invirtiendo tanto desde el sector público como desde el privado para mejorar servicios, atención y capacitación. Entender la importancia del buen trato al turista —tanto al que llega desde otras ciudades como al visitante interno— es fundamental, porque quien viene a la ciudad lo hace para disfrutar y espera una buena experiencia. Por eso, el desafío es seguir mejorando de manera constante y no conformarse con lo que ya se ha logrado.