Un #8M antifascista: la lucha de las mujeres contra la pesadilla global

En un nuevo 8M, la columna de Lila Feldman reflexiona sobre el contexto de avance fascista global, el aumento de los feminicidios y violencias, y la necesidad de retomar las herramientas del feminismo como usina de pensamiento y resistencia, en diálogo con las advertencias de Virginia Woolf ante el nazismo en 1938.

La autora denuncia la expansión alarmante de los feminicidios, los abusos y la criminalización de las denuncias bajo el estigma de «falsas denuncias». Señala el impacto de la reforma laboral que recaerá especialmente sobre las mujeres, y la construcción de «violencia, impunidad y obscenidad como lenguaje oficial». Frente a la desolación, propone nutrirse del pasado y rastrear vanguardias, como la de Virginia Woolf en «Tres guineas» (1938), quien frente al nazismo desgranaba la hipocresía de la dominación masculina y advertía que no se puede prevenir la guerra sin revisar el sistema que la sostiene.



Feldman recupera la noción de «sociedad de las outsiders» y de «feministas aguafiestas» (Sara Ahmed) como lugar de resistencia. Las violencias, dice, no las cometen monstruos sino «hombres educados» en el patriarcado, cimiento de los fascismos. En Argentina, los «libertarios» fascistas legislan la esclavitud y reprimen jubilados sin pudor. La tarea, concluye, es la lucha por memoria, verdad y justicia, y la certeza de que la historia es inconclusa: «hacer del tiempo un tiempo común a todxs es la tarea y la batalla que ocupa cada día y el entero calendario».