A través de un pedido de acceso a la información pública, se desclasificaron documentos oficiales que confirman la existencia de mediciones inusuales registradas en 1991 en la Base Antártica General San Martín, vinculadas a un episodio que involucra a un suboficial meteorólogo y un instrumento científico clave, reavivando el interés por los Fenómenos Aéreos No Identificados (FANI).
La documentación, gestionada por la Comisión de Estudio del Fenómeno Ovni en la República Argentina (Cefora), incluye nueve rollos de papel originales con registros de un riómetro (instrumento que mide absorción ionosférica) entre abril de 1991 y enero de 1992. Pueden consultarse físicamente en el Instituto Antártico Argentino. El hallazgo se da en un contexto internacional de creciente desclasificación de archivos sobre estos fenómenos, impulsado por declaraciones de Barack Obama y la orden de Donald Trump al Pentágono.

El caso se reactivó con el testimonio del suboficial meteorólogo Miguel Amaya, quien relató que durante la noche polar, el ingeniero electrónico de la base detectó anomalías en el riómetro: los tres brazos gráficos trazaron líneas idénticas durante más de cuatro horas, algo técnicamente imposible. Esa misma noche, un integrante del laboratorio observó un gran círculo luminoso desplazándose en silencio sobre la base. Según el relato, al informar a sus superiores, se les ordenó no transmitir el material y entregarlo personalmente meses después.
Andrea Pérez Simondini, directora de Cefora y referente del Museo Ovni de Victoria, destacó que el acceso a estos archivos demuestra la utilidad de la Ley de Acceso a la Información Pública. La organización ya estableció contacto con el ingeniero Esteban Lucio González, quien formaba parte de la dotación 1991, para obtener su versión, y planea seguir desclasificando otros expedientes antárticos. El caso se suma a más de diez expedientes históricos abiertos en Argentina sobre fenómenos aeroespaciales inusuales.










