
Arquitecto – Docente
En la primera parte de esta nota, que publicamos el domingo 8 de febrero, recorrimos la trayectoria vital e intelectual de Arturo Capdevila: su formación, su inserción en el radicalismo, su reivindicación de Yrigoyen y, sobre todo, su fervorosa adhesión al georgismo como clave para pensar la justicia social, la cuestión de la tierra y el legado de Rivadavia frente a la herencia rosista. A continuación, José Antonio Artusi profundiza en lass definiciones programáticas del personaje que describe; sus intervenciones públicas y el modo en que proyectó esas ideas en el debate político e historiográfico de su tiempo.
En 1927, consultado por Caras y Caretas acerca de “¿Qué haría Ud. si fuese presidente de la República?”, respondió: “Dos cosas haría: la primera, consecuente con mis ideales georgistas, movilizar la tierra pública (y aún la otra) restableciendo, para empezar, la genial ley de enfiteusis de Rivadavia. La segunda: tal como se pregona en América, el libro que más me honra, ceñirme a este principio: no contraer empréstitos”.
En1932 “Doctrina Radical” publicó un artículo de Capdevila, un comentario de un libro de Villalobos Domínguez. Capdevila se enorgullece de “resultar con veinte años de antelación casi un precursor de tan insigne pensador como Villalobos Domínguez, maestro de verdad en toda la extensión de la palabra, como lo queremos, como lo necesitamos para nuestra definitiva doctrina radical”. Se evidencia así el interés de Capdevila por convencer a sus correligionarios de incluir las ideas georgistas en la doctrina y en los programas de gobierno del partido. Ese esfuerzo, junto a otros, tuvo algún impacto, pero seguramente no el que Capdevila habría anhelado.
Capdevila interpretó a Henry George desde una clave liberal republicana, no socialista ni revolucionaria. Para él, el problema central no era el mercado – por el contrario, como George, reivindicaba el libre comercio y condenaba el proteccionismo – sino la ilegítima apropiación privada de la renta del suelo generada por la comunidad y las “gabelas inicuas” que castigaban a trabajadores; corrompiendo la democracia y bloqueando la movilidad social y el desarrollo.
En 1930 en La Prensa (“La renuncia de Rivadavia”), Capdevila plantea la hipótesis de lo que la Argentina podría haber logrado si hubiera adoptado el programa rivadaviano: “podríamos contar a esta altura de la historia y del destino con una Argentina muy parecida en poderío y en desarrollo material a los Estados Unidos, sólo de haber prosperado a tiempo las ideas políticas y los principios económicos del grande hombre. Pero Rivadavia debió alejarse, y medio siglo tardó la República en admitir y practicar lo esencial de su pensamiento político”. Sin embargo, no rescatamos sus ideas económicas: “en cuanto a las lógicas derivaciones de su pensamiento económico, nada anuncia una próxima adaptación. Al menos, en lo tocante a la enfiteusis, han pasado más de cien años desde que su gobierno la propusiera para movilizar la tierra pública. Sobrevino Rosas y ésta volvió a ser lo que siempre fue: maleza y breña entre las manos fiscales, cuando no pasó a engrosar bajo el dominio privado, los latifundios inconmensurables”.
Capdevila presenta a Rivadavia como el “arquitecto de las nubes” que no pudo construir los planos que pergeñó: “Lo cierto es que Rivadavia propuso genialmente las soluciones que al fin se adoptaron: capitalización de Buenos Aires, constitución ecléctica, presidencia nacional. Así dejó listos los planos de la nacionalidad”.
Otras cosas no se lograron, o sólo se concretaron a medias: “ese ideal político vigorosísimo de restaurar la riqueza, fomentar la población, cultivar la tierra, levantar la industria y abrir nuevas rutas al comercio, es el ideal que Rivadavia recoge. De este modo él se propone primero que nadie colonizar y poblar los territorios inmensos. Poblar colonizando, y no poblando por poblar; poblar mejorando la agricultura, y cultivando las zonas que piden grano, y favoreciendo a la clase trabajadora…”.
El historiador analítico y narrador elocuente se presenta con toda su fuerza en “¿Quién vive? ¡La libertad!”, artículo publicado en “Columna” en 1937. Capdevila se imagina a los gobernadores hasta ayer rosistas, tras Caseros, viajando en diligencias rumbo a San Nicolás. Condena al régimen rosista, una tiranía que, “finalmente, no había servido para nada: ni para organizar el país, y mucho menos para que recobrase la patria, como tanto se dijo, los límites del antiguo virreinato. Un despotismo de gaucho bruto, que para peor no era gaucho: eso había sido todo, a fin de cuentas. Un despotismo ejercido sobre la previa abolición de toda dignidad, personal, civil o política… ¿Qué había venido a ser, en último análisis, toda la obra de Rosas? ¿En qué había consistido hasta el último día? En una minuciosa barbarie; en haberle creado a la República “inmensas dificultades”, en haber sido el permanente obstáculo “a su tranquilidad, orden y futuro engrandecimiento”. Un solo criminal abusó, y en el fondo, un ficticio poder. Bien se lo había dicho Urquiza a todos ellos en su circular famosa. Degradación, dictadura, una exhibición sangrienta de años y años, usurpación…”.
Los gobernadores “llegaban tarde, pero llegaban. No les cupo la gloria de estar en Caseros como sus hermanos de Entre Ríos y Corrientes. Temblaron hasta el último día delante de Rosas y sus turbas. No quisieron, no supieron participar de aquel paseo militar a que los invitara el litoral: “aquel grato compromiso contraído ante la civilización del mundo”. Pero allá iban. No por excelentes, no por buenos, sino tan sólo porque el vencedor de Caseros quería “reedificar el grandioso edificio de la organización nacional, utilizando hasta sus escombros”.
Fuentes:
Capdevila , Arturo . «¿Quien vive? !La Libertad!» Repertorio Americano , 7 Agosto , 1937.
Capdevila , Arturo. «La apropiación social de la tierra.» Repertorio Americano , Diciembre 24, 1932.
Capdevila, Arturo . «La tierra.» Insurrexit, Diciembre 9, 1920.
Capdevila, Arturo. América . Buenos Aires: M. Gleizer, 1926.
—. Musa Cívica. Raigal , 1951.
Carmelo , M. Bonet. «Homenaje a Arturo Capdevila.» Academia Argentina de Letras. 1968. https://www.letras.edu.ar/wwwisis/index/arti/Boletin1968-129-130_265-276.pdf.
De Lucía , Daniel Omar. «Luz y verdad. La imagen de la revolución rusa en las corrientes espiritualistas.» El Catoblepas. Septiembre 7, 2002. https://www.nodulo.org/ec/2002/n007p08.htm.
Muiño, Oscar. «¿Cómo le fue a los radicales que apoyaron gobiernos ajenos?» El Economista. Febrero 29, 20245. https://eleconomista.com.ar/politica/como-le-fue-radicales-apoyaron-gobiernos-ajenos-n71386/amp.
Repertorio Americano. «¿Qué haría Ud. si fuese presidente de la República?» Septiembre 17, 1927.










