Mientras la izquierda sostiene que los individuos que armaron bombas molotov en la manifestación contra la reforma laboral eran infiltrados, otra hipótesis indica que las fuerzas de seguridad permitieron deliberadamente la acción de un grupo reducido para usarlo como excusa y desalojar la plaza, evitando la imagen de una movilización masiva.
Las agrupaciones de izquierda afirman que «nadie arma una bomba molotov en público» y que los responsables actuaron de manera descarada para que se los viera, lo que indica que serían infiltrados. Dirigentes gremiales, en cambio, no descartan que pudieran ser militantes anarquistas o de izquierda, pero señalan que la clave fue que las fuerzas de seguridad los dejaron hacer durante largos minutos sin intervenir, para luego utilizar esos hechos como justificación para vaciar la plaza.
La estrategia de seguridad
Según este análisis, el camión hidrante no apuntaba directamente a los individuos que rompían veredas y armaban molotov. La falta de intervención permitió que actuaran durante varios minutos, hasta que finalmente las fuerzas federales, de la Ciudad y Gendarmería lanzaron una ofensiva contra el total de manifestantes. El resultado fue evitar la foto de una plaza llena de trabajadores protestando contra la reforma.
Denuncias y pruebas
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, presentó un video señalando con nombre y apellido a cuatro supuestos responsables: Matías Enzo Roldán, Federico Alberto Mazzagalli, Denis Alejandro Figueredo y Patricio Hernán Castellán. Este último declaró que estuvo en la marcha pero más atrás y sin participar en los incidentes, y que quienes lanzaron las molotov vestían de negro mientras él llevaba una remera bordó.
En la denuncia formal del Ministerio de Seguridad, sin embargo, no figuran esos cuatro nombres. El capítulo de pruebas contra los detenidos afirma taxativamente que «se encuentran en proceso de análisis». El documento dedica solo cinco renglones a las pruebas, indicando que el Ministerio «se encuentra en pleno proceso de análisis de los acontecimientos delictivos (…) a fin de evaluar el acompañamiento de elementos de convicción idóneos».
Detenciones
Las fuerzas de seguridad realizaron detenciones en calles aledañas y a varias cuadras de la plaza. Al cierre de esta edición, sólo quedaban cinco detenidos, algunos por tenencia de marihuana para consumo personal. La denuncia del Poder Ejecutivo imputa a los detenidos delitos como «atentado al orden constitucional, resistencia a la autoridad, lesiones graves y daños para provocar terror».
Antecedentes
La hipótesis de infiltrados se sustenta en antecedentes como el caso del móvil de Cadena 3 incendiado en la marcha contra la Ley Bases en 2024, donde los responsables nunca fueron identificados y no intervino ningún efectivo de seguridad. En aquella oportunidad, el cronista Orlando Morales también expresó su impresión de que se trataba de infiltrados que actuaron con total impunidad.










