En el marco del feriado provincial, el mandatario provincial recorrió la ciudad, reivindicó el legado de Urquiza y expuso los lineamientos económicos, productivos y de infraestructura que impulsa su gestión.
Por: Matías Dalmazzo
El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, encabezó este martes 3 de febrero una intensa agenda institucional en Concepción del Uruguay, en el marco del feriado provincial que recuerda la Batalla de Caseros. El mandatario provincial participó de los actos oficiales junto a autoridades locales, representantes de instituciones y vecinos, en una jornada atravesada por la memoria histórica y los debates sobre el rumbo de la provincia.
Frigerio asistió al acto central que se realizó en la basílica Inmaculada Concepción, recorrió el puerto local y distintos espacios vinculados a la actividad turística, y cerró su visita oficial con un acto en el Palacio San José. El gobernador desplegó un mensaje político con fuerte anclaje en el legado de Justo José de Urquiza y en la necesidad de recuperar el protagonismo entrerriano dentro del esquema federal argentino.
En diálogo con La Calle, el titular del Poder Ejecutivo provincial abordó la situación económica de Entre Ríos, el vínculo con el sector productivo, el rol estratégico de Concepción del Uruguay y las oportunidades que se abren a partir de la incorporación a la Hidrovía. Además, se refirió al estado de la deuda pública, a la educación y a las expectativas de crecimiento para los próximos años, en un contexto que definió como complejo pero con decisión política para avanzar.
-Gobernador, volvió a Concepción del Uruguay en el aniversario de la Batalla de Caseros. ¿Qué representa para usted estar en esta ciudad en una fecha que marcó el rumbo institucional y federal del país?
-Venir a Concepción del Uruguay es venir al kilómetro cero de nuestra organización nacional. Lo dije en el acto que hicimos en el Palacio San José. Este es el lugar donde nació Urquiza, donde aprendió los valores que lo llevaron a ser uno de los líderes más importantes de la Argentina, y fue el epicentro de la actividad política y militar con la que Urquiza selló el destino de nuestra Nación, terminó con la división entre los argentinos, creó la Constitución Nacional y consagró el sistema republicano, democrático y federal.
-En sus palabras destacó que sin Urquiza no habría organización nacional. ¿Cree que hoy Entre Ríos ocupa el lugar que le corresponde en ese federalismo que nació en Caseros?
-Creo que nuestra provincia está dando las batallas que está llamada a dar, en especial si tenemos en cuenta que venimos de décadas de absoluto abandono.
Para que Entre Ríos recupere el lugar que le supo dar Urquiza, ante todo, tiene que generar condiciones para el desarrollo, y para eso tiene que liberar todo su potencial productivo. En los últimos 20 años, la política hizo lo contrario: le puso un pie encima a los que trabajan, a los que producen. Se creaban impuestos, tasas y otras excusas para financiar a la política y a los amigos de los políticos que entraban al Estado sin ningún tipo de concurso ni justificación.
Pero hace dos años, los entrerrianos empezamos el camino inverso. Empezamos por cortar las avivadas. Se terminó eso de que el sector productivo tenga que financiar a la política. Fuimos probablemente el primero gobierno en reducir impuestos en este contexto, racionalizamos el Estado, hicimos gerenciamiento fino de la Administración y revisamos con lupa quirúrgica cada gasto, para que cada peso vaya a donde tiene que ir.
Por supuesto que tantos años de populismo, tantas décadas de malas políticas, nos dejaron en una crisis sin precedentes. El escenario sigue siendo muy complejo. No hay recursos, pero hay decisión política y firmeza. Hay un gobernador al que no le tiembla el pulso a la hora de cambiar lo que está mal. Este es el camino que tenemos que seguir para que Entre Ríos recupere su esplendor y su protagonismo en la Nación.
-Durante la jornada recorrió el puerto, la Basílica, el Palacio San José y distintos espacios turísticos. ¿Qué diagnóstico se lleva de Concepción del Uruguay y qué rol le asigna dentro del proyecto provincial?
-Concepción del Uruguay tiene un rol clave en este camino de desarrollo que empezamos a transitar hace apenas dos años. No sólo es “La Histórica”; también puede ser el futuro.
Esta ciudad tiene una realidad productiva diversificada, industrias muy importantes, un potencial turístico enorme, universidades destacadas, uno de los principales puertos de la provincia y está ubicada de forma estratégica en la ruta del Mercosur.
Mi mayor sueño es que Concepción del Uruguay –y todas las ciudades de la provincia– puedan desarrollar la infraestructura y las políticas que necesitan para crecer, pero que puedan hacerlo de acuerdo a su perfil, a su identidad productiva. Esta ciudad, con la historia y la cultura que guarda en sus calles, en sus instituciones y en su gente, está llamada a ser uno de los pilares del desarrollo entrerriano. Sólo tenemos que animarnos a dar el paso hacia adelante.
-Anunció el inicio de las obras de puesta en valor del Palacio San José, una deuda histórica. ¿Por qué decidió avanzar ahora y qué impacto cree que tendrá esta obra para la identidad y el desarrollo turístico de la provincia?
-La puesta en valor del Palacio San José es un proyecto que empezamos desde el primer día. Es una gestión compleja, primero porque es un Museo Histórico Nacional y cualquier intervención tiene que estar evaluada y aprobada por especialistas en patrimonio. Segundo, porque en los últimos 20 años nadie hizo lo que había que hacer para cuidar realmente el Palacio ni la memoria de Urquiza.
Cada tanto, veíamos a políticos visitar el Palacio y prometer mejoras. Pero pasó el tiempo y el Palacio se venía abajo. Dejaron caer una verdadera joya arquitectónica e histórica, el lugar más importante para nuestra memoria como provincia y como Nación.
Después de mucho trabajo, logramos firmar un convenio marco con el gobierno nacional, específicamente con el Secretario de Cultura de Nación, Leonardo Cifelli, para recuperar y poner en valor este Palacio como nunca antes se hizo. Ya estamos trabajando con los equipos técnicos y contamos con financiamiento para llevar adelante las tareas necesarias para lograrlo. Se trata no sólo de recuperarlo, sino de asegurar que este patrimonio histórico pueda sostenerse y proyectarse para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo y hacerlo propio.
Recuperar el Palacio San José es recuperar el orgullo entrerriano. Ninguna provincia o ciudad puede invitar a que la visiten si no siente orgullo de sí misma. Los entrerrianos fuimos bendecidos por estos grandes ríos que nos abrazan. Pero, además de la experiencia de la naturaleza, tenemos para ofrecer nuestra cultura, que ahora con los carnavales se puede ver en todo su esplendor, y nuestra historia, que tiene su mayor exponente en este palacio.
-En el puerto destacó la inclusión de Entre Ríos en la Hidrovía Paraná–Paraguay. ¿Qué oportunidades concretas se abren para el puerto de Concepción del Uruguay y para la producción entrerriana a partir de esta decisión?
La inclusión de ER después de 30 años en la Hidrovía Paraná-Paraguay y el sostenimiento y desarrollo de la navegación en el rio Uruguay, son decisiones claves para que Entre Ríos vuelva a ocupar un lugar central a nivel nacional. Si nos ponemos a pensar, una de las luchas fundamentales que dio Urquiza fue la libre navegación de los ríos. Hoy para que esa navegación sea efectiva necesitamos integrar plenamente la Hidrovía.
Gracias a la gestión y al trabajo permanente con el gobierno nacional logramos que Entre Ríos pase a ser parte de la Vía de Navegación Troncal de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Esto va a impulsar todo el sistema portuario y logístico, multimodal, hacia arriba.
El puerto de Concepción y el de Ibicuy trabajan a la par, se complementan. Acá llegan los barcos vacíos, la infraestructura logística del puerto facilita la carga que luego se completa en Ibicuy, que tiene más profundidad. Cuando logremos incorporar ese sistema a la Hidrovía, va a ser mucho más previsible, dinámico y económico.
Se van a abrir oportunidades muy concretas. Baja el costo logístico principalmente. El Puerto de Concepción va a volver a ser una puerta de salida de la región, complementándonos con los hermanos uruguayos, y no sólo una terminal: se van a poder planificar cargas, atraer operadores que inviertan, sumar frecuencia, inversiones, infraestructura, mantenimiento, camiones, barcos. Todo eso es más empleo. Vamos a poder ampliar la canasta exportadora con granos, arroz, productos forestales y avícolas.
Pero lo más importante es que cambia el lugar de Entre Ríos en la mesa. Pasamos de mirar la Hidrovía desde la orilla a sentarnos donde se toman las decisiones. Que Entre Ríos concrete finalmente el sueño de Urquiza, y desarrolle sus vías navegables, es realizarnos como provincia. Eso es federalismo real y mayor protagonismo para los entrerrianos.
-Días atrás realizó una gira por Estados Unidos para reunirse con fondos de inversión y bancos internacionales. ¿Qué fue a buscar Entre Ríos en ese viaje y qué balance hace de esos encuentros?
-Fuimos a hacer algo que cualquier provincia seria tiene que hacer: seguir reconstruyendo nuestra credibilidad y volver a ubicarnos en el radar de los mercados después de casi una década de exclusión.
Acompañado por el ministro Fabián Boleas, me reuní con administradores de activos y bancos internacionales. Pudimos explicarles cara a cara la nueva realidad fiscal de la provincia, el programa de gobierno y, sobre todo, ratificar nuestra convicción de cumplir, ordenar y planificar.
Lamentablemente recibimos una provincia muy endeudada, a lo que se suma que el contexto actual es muy exigente. Pero a pesar de la fuerte caída de los ingresos, logramos pasar del déficit al equilibrio fiscal y honramos todos los compromisos. Eso era lo que había que mostrar.
El balance es positivo. No fuimos a tomar deuda ni a hacer una oferta concreta, fuimos a abrir canales, dar previsibilidad y dejar claro el rumbo.
Hoy la provincia tiene un perfil de deuda muy concentrado en el corto plazo, con vencimientos relevantes en los próximos años. Por eso necesitamos herramientas para mejorar el perfil y hacer sostenible la deuda heredada sin poner en riesgo el pago de salarios, jubilaciones ni servicios esenciales.
Y quiero ser bien claro: si eventualmente vamos al mercado será exclusivamente para mejorar las condiciones de la deuda existente, no para incrementarla. La deuda en dólares hoy es de 280 millones, después de haberla reducido desde niveles mucho más altos con amortizaciones y ahorros. Lo que buscamos es que Entre Ríos sea vista como lo que está volviendo a ser: una provincia que cumple, que no improvisa y que cuida su futuro.
-Usted habló de un “reperfilamiento” de la deuda provincial. ¿Qué significa concretamente esa decisión y cómo puede impactar en la vida cotidiana de los entrerrianos?
-Es muy sencillo: reperfilar la deuda es reordenar vencimientos y mejorar condiciones de pago (plazos, intereses) de la deuda que heredamos. Hay que recordar que es una deuda que no contrajimos nosotros, que no sabemos para qué se usó y que, llamativamente, la mayor parte de sus vencimientos quedaron para nuestra gestión.
Pero como decíamos antes, nosotros somos responsables y vamos a cumplir, porque no hacerlo nos alejaría todavía más de los mercados y del financiamiento que necesita el desarrollo entrerriano.
El objetivo de reperfilar la deuda es pagar esos compromisos pero sin asfixiar las cuentas provinciales, sin que se vea comprometido el pago de salarios, de jubilaciones o las transferencias a los municipios, que son los que explican casi la totalidad de los recursos con los que contamos hoy. Y, al mismo tiempo, queremos seguir desarrollando obra pública, rutas, escuelas, hospitales. Para eso tenemos que evitar que una parte enorme del presupuesto se vaya de golpe a deuda y termine afectando el funcionamiento del Estado. Reperfilar es ganar previsibilidad para que los recursos vayan a lo que la gente necesita.
-Durante su visita, docentes uruguayenses nucleados en AGMER le entregaron un documento con reclamos. ¿Qué lectura hace del planteo del sector docente y cómo piensa encarar el conflicto educativo en este contexto económico?
-Es habitual que en las distintas recorridas por la provincia me acerquen petitorios. Siempre que puedo los recibo, los escucho, hablo con ellos. Son nuestros docentes, nuestros maestros, tenemos que escucharlos.
Por otro lado, creo que todo lo que mencionamos antes es bastante elocuente: el escenario es crítico. La caída de los recursos sigue siendo una constante. Estamos haciendo un esfuerzo enorme para mantener el equilibrio, cumplir con todas las responsabilidades y, al mismo tiempo, avanzar en un plan de desarrollo para que el sector privado cree los puestos de trabajo que necesita Entre Ríos.
En ese sentido, tenemos que ser muy responsables a la hora de sentarnos a negociar. No hay peor promesa que la que no se cumple. No podemos comprometer recursos que no tenemos. Y algo básico también: las decisiones tienen que estar basadas en datos concretos, no en voluntarismo.
Estamos en la tierra de Urquiza, que fue uno de los primeros y más grandes impulsores de la educación en la Argentina. Yo, como la mayoría de los entrerrianos, me reconozco urquicista. Por lo tanto, siempre voy a trabajar para mejorar nuestra educación, porque la provincia y la patria se construyen en las aulas.
-Mirando hacia adelante, ¿cómo imagina el 2026 para Entre Ríos?, ¿en qué sectores cree que la provincia puede crecer y en cuáles reconoce que este año no se verán todavía resultados positivos?
-Me imagino un año como quizás Urquiza se imaginó su tiempo: con un gran desafío, pero a la vez una gran firmeza. Es difícil hacer pronósticos, pero en la medida que el país siga con el equilibrio macroeconómico que logró el gobierno, modernizando la legislación obsoleta para promover el empleo y dando pasos como el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, podemos lograrlo.
Si bien el contexto es muy difícil el apoyo de los entrerrianos es mayoritario, y eso es lo que más me anima a seguir transformando lo que parecía que nunca iba a cambiar.
El 2026 tiene que ser el año en el que elevemos anclas, cortemos con las ataduras que nos mantenían atados sin poder avanzar. Tiene que ser un año en el que sigamos reduciendo impuestos, en el que concretemos obras para el mantenimiento de nuestras rutas, en el que más personas se animen a emprender e invertir en Entre Ríos.
Tenemos todo para lograrlo: una capacidad productiva que no tiene techo y el ADN de los entrerrianos que es una mezcla de trabajo, honradez y libertad. Algo que repetimos siempre cuando cantamos nuestra Marcha Entre Ríos: con la escuela, la fragua y el surco.














