Correo de lectores

Señor Director del diario La Calle:

A raíz de la reciente noticia publicada sobre un hombre que fue mordido por un perro mientras entrenaba en la Defensa Sur, considero necesario abrir una reflexión pública sobre la tenencia responsable de mascotas, especialmente de perros, en los espacios compartidos de nuestra ciudad.



Según lo que leí, el hecho ocurrió cuando el dueño de dos perros decidió soltarles las correas para que los animales jueguen libremente, momento en el cual uno de ellos atacó al corredor. Más allá de que la herida haya sido superficial y de la buena predisposición posterior del propietario, el episodio vuelve a poner en evidencia una problemática que se repite con demasiada frecuencia.

Días atrás fui testigo de una situación similar: un ciclista terminó cayendo y golpeándose la cabeza al intentar esquivar a dos perros que circulaban sin correa junto a su dueño. El hombre intentó calmar la situación, pero el ciclista, con razón, estaba muy enojado. Pudo haber sido mucho peor.

Está claro que no todos los perros son agresivos, pero también es cierto que los animales reaccionan por instinto y que nadie puede garantizar cómo responderán ante una bicicleta, un corredor o un niño. Por eso, el uso de la correa no es una sugerencia: es una obligación y una responsabilidad indelegable del dueño.

En nuestra ciudad no existe una figura de contralor permanente para estas situaciones, y tampoco podemos exigir que alguien se ocupe más que el propio propietario de la mascota. La convivencia en los espacios públicos depende, en gran medida, del compromiso individual. Sacar a los perros sin correa no solo pone en riesgo a terceros, sino también al propio animal y al dueño, que puede enfrentar denuncias o consecuencias judiciales si el accidente es grave.

Este no es un reclamo desde el enojo, sino un llamado a la reflexión. Respetar las normas básicas de convivencia es la única manera de evitar hechos lamentables que, con un poco de conciencia y responsabilidad, pueden prevenirse.

 

Saludos

Alberto S.