LITERATURA. “La era de Hitler” y la batalla cultural

El historiador Alec Ryrie se propone seguir los hilos de la batalla cultural sobre el mal desde la figura de Hitler, en un tiempo en que Jesucristo fue desplazado de los imaginarios colectivos.

Para mucha gente resulta inexplicable, e incluso embarazoso, que la obra de ficción más vendida del siglo XX sea un relato fantástico excesivamente largo, descaradamente arcaico y en ocasiones autocomplaciente, escrito por un católico chapado a la antigua, cuyos lectores más fieles fueron, y siguen siendo, muchachos adolescentes. Sin embargo, por mucho que se comparta el desdén literario por “El señor de los anillos” de J.R.R. Tolkien, nadie puede refutar su importancia cultural.
Tolkien se opuso al nazismo desde el principio y de forma categórica. Pero sabía que la Segunda Guerra Mundial, como cualquier guerra era “un asunto profundamente maligno”; así se lo manifestó a su hijo, que servía en la Fuerza Aérea británica, en 1944. El problema no es solo que hubiese “muchos orcos en nuestro bando”, sino fundamentalmente que “estamos combatiendo al demonio con sus propias armas”.
Una guerra así podía desembocar en victoria, pero semejante victoria solo “generaría nuevos Sauron”, advirtió el escritor británico.
Dos décadas después, en las novelas y las películas de Harry Potter la dimensión racial adquiere mayor relieve. Aquí el Señor Oscuro persigue abiertamente la supremacía racial, otorgando a sus seguidores unos símbolos que imitan sin disimulo a las SS.
Estos son los mitos con los que se han educado varias generaciones de niños. De repente, la única función clave y prácticamente indiscutida que el cristianismo había cumplido hasta entonces en las sociedades occidentales dejó de ser necesaria. No importa en qué se hubiese transformado, lo cierto es que el cristianismo era un repositorio de valores que dominaba el imaginario colectivo de Occidente. Tanto creyentes como no creyentes aceptaban la autoridad de la ética de Jesús de forma tan automática como ahora aceptamos el concepto de derechos humanos. Pero, una vez se hubo impuesto un nuevo conjunto de valores, el sutil reajuste de nuestras coordenadas morales hizo superfluos los antiguos mapas.