BLANQUEO. Los dólares del colchón vuelven a fugarse del país

En las primeras jornadas del año se registraron salidas de dólares del blanqueo.

En las primeras jornadas del año se registraron salidas de dólares del blanqueo.

Los dólares del blanqueo empiezan a moverse nuevamente. Desde el 1 de enero, las personas que ingresaron al último blanqueo de capitales con efectivo de hasta 100.000 dólares quedaron liberadas para hacer libre uso de su dinero, con la posibilidad de sacarlos del sistema financiero sin abonar ninguna multa.
Los movimientos se hacen más evidentes en el stock de Fondos Comunes de Inversión (FCI). En la primera semana del año, tras caducar la normativa que impedía movilizar el efectivo blanqueado por hasta US$100.000 sin penalidad, se registró una salida de más de US$200 millones.
El drenaje de dólares representa una porción importante dentro del segmento: alrededor del 25% de lo que había ingresado a los FCI entre septiembre de 2024 y enero de 2025, producto del blanqueo de capitales en efectivo. En esos meses, a los FCI ligados a las CERA (Cuenta Especial de Regularización de Activos) ingresaron unos US$800 millones, monto que se mantuvo prácticamente estable durante todo el año pasado, pero en las primeras cuatro jornadas de 2026 se registró una notable caída.
Cabe resaltar que el blanqueo que realizó el presidente Javier Milei en 2024 captó más de US$24.000 millones en efectivo. Incluso, superó el efectivo que obtuvo el expresidente Mauricio Macri en la convocatoria de 2016. Por lo tanto, si bien la salida de dólares que hubo en los últimos días representa una porción grande dentro del dinero blanqueado e invertido en FCI (25%), no implica un monto muy importante dentro de todo el universo CERA (menos del 1%).
Pese a que en promedio, los montos que ingresaron a este blanqueo exhiben una rentabilidad de 20% anual en dólares, lo que representa una ganancia muy abultada, el flujo de salida del sistema financiero actual anticipa la repetición de la dañina maniobra de fuga y retorno de esos dólares a las cajas de seguridad y al colchón.



Blanqueo permanente

Las cuentas bancarias CERA fueron creadas para formalizar y “blanquear” dinero o activos no declarados, una iniciativa que les permitió a personas y empresas ingresar fondos en el sistema legal, depositarlos en pesos o dólares, y usarlos o invertirlos bajo condiciones específicas, así como también mantenerse inmovilizados por un tiempo para acceder a beneficios fiscales y evitar impuestos especiales.
De los más de US$24.000 millones que ingresaron al blanqueo de capitales en efectivo en 2024, unos US$20.000 millones correspondían a montos inferiores a US$100.000 y ese es el total que desde el pasado 1 de enero quedó liberado para hacer uso con total libertad, incluso sacarlos del sistema financiero, sin enfrentar ningún tipo de multa o penalidad.
La cantidad de bienes que pueden blanquearse resulta muy superior a otras leyes de blanqueo que fueron más específicas en sus objetivos y finalidades. Se habilitó a regularizar bienes evadidos a nombres de testaferros. Y esto incluye efectivo, acciones en empresas, obligaciones negociables, títulos de deuda o bonos que se rijan por las normas de la Comisión Nacional de la Valores e inmuebles, entre otros.
De acuerdo con los datos del Indec al tercer trimestre de este año los argentinos atesoraban fuera del sistema financiero unos US$251.210 millones. Por lo que se deduce que lo blanqueado con la ley especial de 2024 representa un poco menos del 10% del total de fondos que no están en los bancos.
El 1 de enero quedaron liberados más de US$20.000 millones ingresados tras el blanqueo de 2024. Ahora el equipo económico le pone fichas a la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal, para que otros argentinos con fondos se animen a integrarlos al sistema. Es como una especie de blanqueo permanente, aunque en el Palacio de Hacienda se enfurecen cuando se lo denomina de esa manera.