Caso Micaela García : “Es un día muy complicado”, dijo la madre a 8 años del femicidio

Micaela García, de 21 años, fue víctima de femicidio el 1° de abril de 2017. Era una joven militante del Movimiento Evita y una activa participante del movimiento «Ni Una Menos», que lucha contra la violencia de género en Argentina. Su asesinato generó una profunda conmoción en la sociedad y motivó importantes cambios en la legislación para prevenir y erradicar la violencia de género.

El responsable de su femicidio, Sebastián Wagner, había sido condenado previamente por la violación de dos mujeres y se encontraba en libertad condicional desde solo nueve meses antes del crimen. Su liberación fue concedida a pesar de las advertencias sobre su peligrosidad, lo que puso en evidencia graves fallas en el sistema judicial y penitenciario.



Al cumplirse ocho años del crimen, su madre, Andrea Lescano, expresó su dolor en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas. Conmocionada, manifestó que evita comprometerse con actividades en esta fecha debido al impacto emocional que le genera. «Es un día muy complicado», sostuvo, reflejando el dolor que persiste con el paso del tiempo.

El caso de Micaela impulsó una fuerte movilización social en todo el país, con marchas y reclamos que exigían justicia y cambios estructurales en la lucha contra la violencia de género. Como resultado de esta presión social, en 2018 se sancionó la Ley Micaela (Ley 27.499), que establece la capacitación obligatoria en género y violencia contra las mujeres para todos los empleados públicos en Argentina.

Objetivos de la Ley Micaela

  • Prevenir la violencia de género mediante la capacitación de funcionarios y empleados públicos en esta problemática.
  • Proteger a las víctimas a través de un mayor conocimiento y sensibilidad en el abordaje de estos casos.
  • Erradicar la discriminación por motivos de género en la administración pública y promover una cultura de respeto e igualdad.

El legado de Micaela García sigue vigente en la lucha contra la violencia de género, y su nombre continúa siendo un símbolo de la necesidad de cambios profundos en la sociedad y en las instituciones del Estado.