Clínica Modelo realiza primera cirugía de DBS en Entre Ríos para tratar el Parkinson

El equipo que realizó la intervención: Fátima Ulrich, instrumentadora; Martín Arneodo, neurocirujano; Gabriel Bellini, ingeniero de MedTronic; Juan Pablo Casasco, neurociurajo; Raúl Simoncini y Carlos Beneventano, anestesista. Foto: Dr. Simoncini.

Un paciente de Valle María, que padece Parkinson, ha sido sometido a la primera cirugía de colocación de implante cerebral profundo (DBS) en la provincia de Entre Ríos, realizada en la Clínica Modelo. La decisión de llevar a cabo esta intervención se tomó en colaboración entre el neurólogo Gustavo Sabatini y el neurocirujano Simoncini.

La cirugía consistió en la colocación de dos electrodos muy pequeños, de entre dos y tres milímetros, en los núcleos de la base del cerebro. Estos núcleos, compuestos de sustancia gris, son responsables de la sensibilidad y la motricidad del cuerpo. En la enfermedad de Parkinson, la pérdida de dopamina en estos núcleos causa temblores y dificultades motoras. Según el neurocirujano Simoncini, «estos dispositivos implantados se conectan a una batería en la zona del abdomen, la cual contiene una pequeña computadora que regula el voltaje y los Hertz. La emisión de energía por los transmisores libera dopamina, lo que ayuda a reducir el temblor característico de esta enfermedad».



Simoncini aclaró que estas intervenciones son paliativas, no curativas, y que la enfermedad de Parkinson seguirá evolucionando. Sin embargo, los pacientes suelen experimentar una notable disminución en la cantidad de medicamentos necesarios y una mejora en los síntomas, permitiéndoles llevar una vida más normal y libre de temblores. «Lo emocionante de esta cirugía es que el paciente está despierto y consciente durante el procedimiento. Mientras se colocan y ajustan los electrodos, el paciente puede ver la mejora en los temblores en tiempo real», explicó.

El paciente continuará con un proceso de seguimiento y controles periódicos. En las primeras etapas, se realizarán revisiones cada 20 a 30 días y luego cada seis meses. Durante estos controles, se ajustará el dispositivo mediante una computadora externa conectada por Bluetooth. En algunos casos, se le puede proporcionar al paciente un aparato preprogramado para gestionar episodios de estrés o nervios que puedan causar temblores.

(Fuente: APF)